LOS CELOS Y LA ENVIDIA EN LAS ORGANIZACIONES

Los celos y la envidia suelen estar presentes en las organizaciones en mayor o menor medida y a menudo son una fuente de conflictos en el día a día laboral. Cuando nos enfrentamos a estas situaciones normalmente no sabemos como reaccionar, sobre todo si tú eres el afectado. El principal consejo sería no seguir el juego y tratar de superar la situación por medio de la empatía y disuadiendo al causante mediante la estrategia adecuada.

La oficina es el lugar donde se expresa con mayor fuerza los celos, un sentimiento enormemente desagradable tanto para el que los padece como para la “victima”. Los celos y envidias lo único que provocan es un enorme enrarecimiento del ambiente laboral.

Según señala Wikipedia, los celos en algunos casos pueden ser síntoma de un complejo de inferioridad y algunos psicólogos afirman que los celos son la exteriorización de la propia desconfianza o desamor propio.

Sin duda, los celos afectan con frecuencia a profesionales desconfiados y muy competitivos , que tienen dificultades para trabajar en equipo, que dedican la mayor parte de su tiempo en acumular información para controlar cuanto sucede y que no comparten la información relevante, a fin de intentar que nadie pueda ensombrecerles.

En líneas generales, la vida y valía personal de los celosos laborales gira en torno a su actual estatus profesional, manteniendo una baja autoestima. Y, por supuesto, con esa actitud, evidencian su inseguridad y un déficit de inteligencia emocional, al no responder positiva y equilibradamente a la competencia de sus compañeros de trabajo y en muchos casos de directivos, celos de integrantes de su propio equipo de menor nivel.

¿Qué puede hacer el directivo para minimizar la posibilidad de la aparición de envidia y celos en las organizaciones que dirigen?

– Debe esforzarse en no crear situaciones que se interpreten como injustas o arbitrarias o que muestren favoritismo.
– Debe estar alerta a las señales que muestran que están apareciendo.
– Debe actuar en cuanto una persona muestre estas señales, hablando con él y planteándole que la situación no es la más indicada para la buena salud de la organización.

Si tú eres el que sufre los celos y envidias de tu colegas o jefes

Intenta destacar los puntos fuertes del que siente celos o envidia, intentando que recupere la seguridad que pueda necesitar e intentando convencerle que no debe temer por tus capacidades. No obstante, es normal que en muchas ocasiones no sea demasiado útil si la persona “celosa” es madura o incluso tu propio jefe. Realmente esta situación es bastante más compleja, pero hay que intentarlo. A veces funciona.

Intenta ganarte el respeto de tus colegas y subordinados, escuchándoles y aprendiendo a realizar tus planteamientos valorando en mayor medida las ideas ajenas, valorando equilibradamente los éxitos y fracasos propios y ajenos.

Intenta ser más humilde, olvidando la arrogancia, esforzándote por trabajar en equipo y sobre todo huir de las peleas y de sentimientos enfermizos.

Siempre intenta disuadir, pero si no lo consigues REACCIONA

En muchas ocasiones es difícil conseguir disuadir al celoso y te verás obligado a reaccionar si quieres salvar tu reputación, controlando los daños del enfrentamiento, sobre todo las difamaciones y trampas.

En el caso de que haya comenzado una campaña de difamaciones en tu contra, deberás probar lo contrario. Por experiencia propia, te recomiendo procurar no comenzar una campaña de difamaciones por tu propia cuenta, ya que esto sólo reforzaría el caudal de ofensas del celoso.

Intenta seguir trabajando duro, aléjate de las situaciones más complicadas e intenta ser amable con el resto de la organización.

Para una mejor defensa, deberías de intentar buscar un aliado en esferas más altas de la organización y cuanto más poderoso mejor. Normalmente puede disuadir las actitudes difamatorias y las ganas de pelear abiertamente, aunque no las trampas .

Se un profesional y no muestres fragilidad o debilidad. Lo mejor será informar formalmente a tu superior (o a su jefe) exponiendo tus preocupaciones con respecto a la situación, manteniéndole informado sobre cualquier novedad.

Es recomendable anotar las confrontaciones que hayas tenido con el individuo celoso intentando obtener alguna prueba para rebatir sus acusaciones. Y si juegan sucio, no reacciones de la misma manera, ya que él también puede estar llevando un registro y buscando pruebas. Si te envía un e-mail desagradable, guárdalo y no lo contestes con los mismos términos.

Permite la marcha atrás

En la medida que el proceso va avanzando, en ocasiones llega a la ruptura definitiva, con abandono de la compañía incluido. No intentes una ofrensiva mortal contra él. Cuando llegan las batallas, nadie queda a salvo, todos reciben alguna herida.

Para no llegar a esta situación, deberías evitar poner a tus adversarios a la defensiva, retrocediendo algunos pasos y haciendo pequeñas concesiones que ayuden a que la convivencia sea más pacífica.

Facilita un escenario de posible entendimiento y esfuérzate para que tus compañeros de trabajo sean conscientes de tus esfuerzos pacificadores. Nadie te culpará de no haberlo intentado.

Ante celos y envidias debemos focalizar toda la estrategia para conseguir disuadir al causante de los problemas. Debes intentar que el transcurso del conflicto no llegue a una guerra abierta.

Sun Tzu en “El arte de la guerra” recomienda participar sólo en aquellas batallas que se puedan ganar y nos muestra que la guerra se gana en la mente de las fuerzas opositoras, no se gana en el terreno de batalla.

Su filosofía era ganar con estrategia como contrapunto a una filosofía más orientada a la acción: “Someter al enemigo sin luchar es la máxima excelencia” .