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La economía nos trajo muchos regalos en 2017

BLOGA punto de llegar la Navidad, merece la pena reflexionar sobre los regalos que nos ha deparado este año la economía, permitiendo un magnífico resultado para todos los activos de riesgo, especialmente en las bolsas, pero también en renta fija corporativa, deuda financiera subordinada, high yield, emergentes, etc. y cómo pudieran evolucionar para este Año Nuevo.

Aunque muchos gurús planteaban escenarios más catastrofistas avalados por los gráficos que mostraban zonas de techos históricos en las bolsas, especialmente en EEUU, que podrían arrastrar a los mercados a correcciones más o menos severas, la realidad de unos sobresalientes datos macroeconómicos globales, aupados por un cambio estructural del mundo, están definiendo un escenario nuevo, asociado a la globalización, la demografía y especialmente la tecnología (automatización industrial y de servicios, digitalización, inteligencia artificial, robótica…), al que se unirá la necesidad de moderar el cambio climático.

Un escenario nuevo en el que compiten las empresas, un escenario en el que tomarán ventaja las que se adapten más rápido, pero es un escenario que permite pensar que va a continuar siendo positivo para los inversores que no ignoren la realidad de que por primera vez en mucho tiempo todas las economías del mundo crecen, que hay un exceso de ahorro y liquidez, que la inflación es moderada y las incertidumbres políticas se van diluyendo.

Y en el momento más actual, desde EEUU aumenta la probabilidad de aprobar para el 2018 el plan de reforma tributaria pendiente desde que Trump llegó a la Casablanca tras pasar la aprobación del Senado aunque todavía este proyecto de Ley de Rebaja Impositiva y Empleo debe pasar todavía por diversos trámites, entre ellos la aprobación de la Cámara de Representantes y posteriormente del Senado de la versión definitiva, que debe limarse sustancialmente, ya que las propuestas de las dos cámaras difieren en numerosos aspectos.

Aunque pudiera ser descafeinada, esperamos que llegue e impulse los beneficios de las empresas, no solo norteamericanas, sino también de las compañías europeas más expuestas a EEUU; y permita la repatriación al país de los más de 2,5 billones de dólares de beneficios que muchas de las multinacionales del país guardan en el extranjero, aumentando la retribución de accionistas y aumentando la inversión en nuevos proyectos.

Las bolsas no están baratas, pero los precios están justificados en la economía y los beneficios. Con una mirada más a largo plazo, los futuros incrementos de la volatilidad y correcciones que acabarán por llegar, pudieran plantearse más como una oportunidad, que la señal de un cambio de tendencia. Europa tiene mucho que ofrecer todavía, así como Japón. El resto de Asia y EEUU debería seguir evolucionando positivamente. Sectorialmente, las oportunidades en grandes tendencias planteadas en nuestros informes anteriores no han variado, porque son estructurales.

Por otro lado, la gran sorpresa para muchos inversores ha sido el buen comportamiento que han tenido los mercados de renta fija. En un entorno económico de clara mejora, y el inicio de procesos de normalización monetaria, implicaba ser cauto ante la inversión en activos en mínimos históricos de rentabilidad, pero las dinámicas deflacionistas actuales han seguido desdibujando la presión inflacionista que la actual coyuntura debiera haber traído, retrasando el fin del apoyo de los bancos centrales.

La renta fija aporta poca rentabilidad, pero no parece mostrar señales de severos cambios de tendencia. En nuestra opinión, consideramos que al igual que el año pasado, la inversión en deuda de gobiernos desarrollados se muestra especialmente arriesgada, dado que en plazos más cortos ofrece rentabilidades negativas, y en plazos más largos no ofrece retorno ni para cubrir la inflación actual, salvo la deuda norteamericana, que evidentemente plantea el riesgo de la cotización de su divisa frente a nuestra moneda local.

Así mismo, la deuda corporativa, tanto de grado de inversión, como de alta rentabilidad (high yield) y de mercados emergentes, también ofrecen retornos reducidos, dada la incesante búsqueda de inversiones con cupón más alto de los inversores, unido a los mejores fundamentales de los emisores, pero hay que seguir invirtiendo parte de la posición fuera de las bolsas, en ese segmento, complementado con estrategias de gestión alternativa, así como aumentar la inversión en renta fija más global, más diversificada, y muy flexible a la búsqueda de retornos en distintos segmentos, zonas geográficas, divisas, etc.

Una diversificación más global, prudente e inteligente (que mejore el rendimiento frente al riesgo asumido), sigue siendo nuestro mejor consejo para afrontar un año nuevo, que esperamos llegue con nuevos regalos para el inversor paciente, al calor de un ciclo económico expansivo. El tren no va a detenerse.

Este artículo se publicó en el blog corporativo de Unicorp Patrimonio SV http://blog.unicorppatrimonio.es/2017/12/13/7798/

Desaprende a invertir

El mundo está en plena transformación, modificándose la forma en que vivimos, trabajamos y relacionamos. Todos los negocios están en disrupción, acelerada por la globalización, la tecnología, los cambios sociales y demográficos, y asomando los retos medioambientales. Y ya está aquí lo más disruptivo, el uso masivo de los datos y la inteligencia artificial, una tecnología que permite a las máquinas sentir, comprender, actuar y aprender; siendo probable que las empresas que hagan lo mismo que antes tengan dificultad para sobrevivir.

En 1970 Alvin Toffler denominó “El shock del futuro” el estado psicológico que afecta a los individuos cuando perciben demasiados cambios en un periodo de tiempo demasiado corto.

En este momento, la aceleración de los cambios golpea a todos como un tsunami, generando una gran dificultad de seguimiento y entendimiento.

El planteamiento de donde invertir y cómo invertir ha cambiado, por lo que mirando el pasado no lo voy a predecir, y quizás debiéramos desaprender a invertir según algunas tradicionales creencias, porque ya nos dimos cuenta que los mercados no son eficientes, los precios no reflejan toda la información, porque ésta es asimétrica y se puede aprovechar; y además los inversores no suelen ser racionales, decidiendo más con la intuición que con la información.

Tras diez años de subidas bursátiles y activos seguros en mínimos, la dificultad se eleva. En el pasado hubiéramos construido una cartera diversificada de bonos y activos bursátiles buscando una rentabilidad asociada al rendimiento y riesgo histórico en función del objetivo perseguido, pero parece que ahora no va a funcionar igual. Los activos conservadores ofrecen más riesgo de pérdidas que de retornos, lo que implica la búsqueda de activos alternativos, y aumentar la ponderación en las bolsas, pero parecen caras. ¿Lo son en un mundo en crecimiento?.

El shock provocado por no entender el nuevo escenario, ha dificultado aprovecharse de las grandes oportunidades que el ciclo global ha generado y parece que seguirá generando. Muchos no fueron conscientes que aunque las bolsas parecían caras, los componentes son distintos en nombres y sectores, primándose ahora más las empresas con talento que con capital. ¿Cómo vas a mirar los resultados históricos si los líderes actuales no son comparables al pasado?

Además ahora el mundo es global, y parece más sensato construir carteras globales diversificando sectorialmente frente al domicilio social de las empresas, que además no es lo importante, sino donde genera sus ingresos. Bajo ese prisma, todavía tenemos el sesgo de que invertir en activos emergentes es especialmente arriesgado, a pesar de que sabemos que la demografía, el acelerado crecimiento de la renta disponible y el cambio radical en los patrones de consumo permiten pensar que están siendo, y serán la principal fuente de crecimiento global.

También en las bolsas, dado el aumento de las correlaciones y para generar un retorno y diversificación más prudente, podemos analizar los distintos factores alternativos impulsores de los precios, y diversificar entre ellos (por ejemplo tamaño, momentum, valor, crecimiento, etc.). Y la inversión debiera centrarse en el largo plazo, obligados por un futuro que nos lleva a ser más longevos. Así podríamos aprovecharnos de invertir más asociados a grandes megatendencias estructurales, reduciendo el ruido de fondo, y aumentando las perspectivas de retornos por su mayor potencial.

Finalmente, empezar a añadir factores de inversión ética y socialmente responsable, empieza a ser determinante para asociar nuestra forma de ver el mundo con nuestras inversiones, y para asegurarnos la sostenibilidad y calidad de las empresas en las que invertimos, lo que aumenta las perspectivas de retornos más consistentes.

Quizás debamos desaprender a invertir para evolucionar, abandonando las viejas convicciones y aprendiendo a enfocar nuestra estructura mental a un nuevo escenario, porque puede ser un factor diferencial para encontrar oportunidades y diversificar mejor tus inversiones en un mundo en transformación.

Este artículo se publicó inicialmente en la Revista Citywire de Junio 2018

Visión Estratégica de Inversiones 2018

strategic

“El entorno sigue siendo muy positivo”

 Durante 2017 se mantuvo un entorno muy propicio para la mayoría de las clases de activos, con una clara recuperación de las bolsas, especialmente fuera de Europa y de la renta fija, con la ayuda de los bancos centrales y unos niveles muy reducidos de inflación.

Para este nuevo 2018 el escenario se mantiene, con las expectativas de un ciclo expansivo de las economías a nivel global para los próximos años y un menor riesgo macroeconómico. En ciclos expansivos, los activos de riesgo se comportan bien, porque se genera empleo, aumenta el consumo y la inversión, los resultados empresariales suelen mejorar, se recaudan más impuestos, etc. y parece sensato acompañarlo como inversor.

La economía europea evoluciona muy bien. Los últimos datos en la UEM mantienen una fuerte señal expansiva (en máximos la confianza empresarial y de consumidores desde 2000)  y permiten pensar en una tendencia continuista. A pesar de esta tendencia, en Europa persiste una limitada presión inflacionista (la inflación general en torno al 1.4% pero la subyacente se mantiene por debajo del 1%), situación que pudiera persistir debido a la apreciación del euro y el reducido crecimiento de los salarios.

La economía de Estados Unidos sigue con buenas perspectivas, especialmente por el nuevo impulso que permita la reducción de impuestos que pudiera implantarse durante los primeros trimestres de 2018.  Los datos de confianza siguen en máximos, los datos de empleo, la fortaleza del mercado inmobiliario, etc. son factores que seguirán impulsando la actual tendencia.

También mejora notablemente el entorno para Japón, que tras las elecciones generales celebradas en el pasado mes de octubre, ha acelerado las reformas económicas, mejorando sus perspectivas futuras. China muestra una clara fortaleza, así como el resto de mercados emergentes al calor de un mayor precio de las materias primas.

Los factores políticos seguramente generarán momentos de incertidumbre y caídas en las bolsas, pero creemos que se irán diluyendo y que las tensiones que pudieran llegar, no debieran modificar la tendencia actual de fondo de los mercados. En todo caso, vemos más riesgos de que se desacelere el crecimiento de algunos países por la actual situación política, por ejemplo Brasil, Reino Unido y España, pero no cambian el sesgo global de expansión, lo que nos invita a ser más global que nunca en nuestra cartera.

En todo caso, son factores a vigilar y obliga a diversificar, porque el populismo parece avanzar a nivel global, y pudieran ser un freno al impulso de las economías y los mercados, pero observamos que los gobiernos están viéndose obligados a incrementar el gasto para mejorar su popularidad, lo que ayudará a la economía: obsérvese el plan fiscal de Trump y probable veamos en Europa este año en diversos países.

En el más corto plazo, Merkel está retomando las negociaciones para formar gobierno en Alemania y con bastante probabilidad pudieran cerrar un nuevo acuerdo con los socialdemócratas (su anterior aliado de gobierno). Por otro lado, en Italia se ha disuelto el Parlamento y se han convocado elecciones para Marzo. En Italia genera tensión el crecimiento del Movimiento 5 Estrellas, con ideas populistas y perfil antieuropeo, lo que también complicaría la formación de gobierno.

En España seguimos con la dificultad para formar gobierno en Cataluña, aunque pensamos que en este sentidolos inversores valorarán más la enorme aportación del negocio internacional en las compañías cotizadas, aunque las empresas con mayor concentración de riesgo de su negocio en la zona pudieran tener un comportamiento relativo peor.

A nivel global da la impresión que Trump está empezando a moderarse y  Corea del Norte no creemos persista en incrementar la tensión. En torno al Brexit, se resolverá la situación con una salida del Reino Unido de la Unión Europea cómoda para todos, y de forma rápida, ya que está pesando esta incertidumbre a la economía británica, que crece por debajo de la Unión Europea. Venezuela, Oriente Próximo y otras zonas donde se concentra el petróleo, también pudieran generar una tensión adicional en el precio de la energía, que debiera ser temporal (se prevé que en los próximos años se reduzca la dependencia del petróleo de forma generalizada en el mundo).

Por otro lado, también hay que estar preparado a la continuación del cambio de ciclo de políticas monetarias en EEUU,  y a un posible incremento no deseado de la inflación que pudiera llegar impulsada por una subida de salarios en EEUU, dado el momento actual de su economía y el mercado laboral.

Una aceleración de la inflación suele tener un impacto negativo en las curvas de bonos a medio y largo plazo y unas condiciones menos expansivas por los bancos centrales. Pero aunque la Reserva Federal de los Estados Unidos pudiera subir algo más los tipos de interés, el que el BCE siga comprando, combinado con la agresiva política del Banco Central de Japón (se compromete a mantener los tipos de interés entorno al 0% en el plazo de diez años) y el acompañamiento del Banco de Inglaterra, dibuja un escenario de subidas muy graduales de las tires de los bonos, en el caso de que se produzcan.

Si la mayoría de analistas y organismos parten de que la expansión económica global proseguirá durante 2018 y los tipos de interés permanecerán bajos, sin elevadas tensiones geopolíticas, es evidente que podemos aprovecharnos de las oportunidades que se brindan.

Este escenario actual condiciona una probabilidad mayor de generar retornos positivos en los distintos mercados bursátiles, y reducidas opciones en la renta fija, especialmente del perfil conservador, pero sí en bonos de empresas y la inversión en estrategias de valor relativo.

En un mundo de represión financiera, en el que la inflación supera los tipos de interés sin riesgo, la generalidad de inversores seguirán buscando al menos unas rentas que les cubra el paso del tiempo, por lo que las inversiones en crédito corporativo deberían de seguir evolucionando positivamente. Así mismo, los inversores irán trasladando poco a poco inversión a bonos flotantes y bonos vinculados a la inflación.

Seguimos valorando muy positivamente la bolsa europea  frente a Estados Unidos (donde seguimos viendo valor especialmente el sector tecnológico, financiero y bienes de consumo). En toda Asia vemos un claro potencial en sus bolsas, de mantener el buen impulso actual, incluyendo China (por su creciente importancia global y nuevas iniciativas) y Japón por la mejorada situación económica y apoyo del banco central.

La disrupción tecnológica seguirá impactando notablemente en los resultados empresariales de las compañías ganadoras y perdedoras en un nuevo entorno, así como los factores demográficos, y medio ambientales. Son factores que deben incorporarse en la construcción de las carteras.

Un riesgo adicional es el actual entorno de bajísima volatilidad, que pudiera mostrar una confianza mayoritaria y quizás excesiva en la tendencia actual, que conviene vigilar más de cerca. Hay una creciente tendencia a gestionar carteras en función de una volatilidad asignada (como medida del riesgo) y este modelo, podría estar originando un incremento paulatino del riesgo de las carteras de los inversores a medida que la propia volatilidad se reduce, autoalimentando el propio proceso, pero también potenciando un desenlace negativo (se incrementarían las ventas en un proceso de aumento de volatilidad, autoalimentando las caídas y la volatilidad al alza).

Bajo este prisma, habría que tener más prudencia con la inversión en activos con menos liquidez, que se verían más perjudicados en caso de repuntes de la volatilidad, por una reducción más rápida del apoyo de los bancos centrales o algún evento extremo en la renta fija,  o en las bolsas, que se está viendo afectada por un incremento de la inversión en fondos cotizados (ETF) que invierten en los índices, y por el uso del trading de alta frecuencia, factores que pudieran estar ayudando a reducir la volatilidad, pero “agrupando” la rentabilidad en un conjunto reducido de acciones.

En definitiva, seguimos en un periodo de oportunidad, pero en una fase del ciclo más maduro, por lo que es aconsejable ser más precavido y selectivo en la gestión de una cartera, especialmente  en el actual entorno de reducida volatilidad, pero sin renunciar a acompañar la actual tendencia en los mercados.

Artículo inicialmente publicado en el blog de Unicorp Patrimonio http://blog.unicorppatrimonio.es/2018/01/09/8062/

Estrategias de Inversión 2018

estraCarteras globales y diversificadas. Así hemos ido planteando la estrategia para salir airoso de la mayor incertidumbre generada especialmente por el lado geopolítico en diversos frentes, incluyendo la situación actual en España.

Y de nuevo acertamos en el desafío de mantener apuestas estratégicas de riesgo en un mundo lleno de oportunidades. En el pasado mes de octubre, todas las bolsas desarrolladas y emergentes han tenido un muy buen comportamiento, incluyendo al Ibex-35 que cerró con subida superior al 1%. La bolsa Japonesa lideró la subida con más de un 10% de incremento, gracias a los recientes resultados electorales que apuestan por seguir incentivando la economía del país.

Por otro lado, la mayoría de activos de renta fija han tenido muy buen comportamiento, destacando las mejoras de los precios de los bonos financieros, corporativos en general y los de alta rentabilidad. Los aparentes miedos en torno a un posible pinchazo de una supuesta burbuja en los precios de los activos de renta fija siguen sin materializarse, y una cartera bien diversificada con toda clase de activos, ha tenido un magnífico resultado este mes, y este año.

Con muchos inversores todavía atenazados por el ruido y pesimismo de fondo, debemos de valorar la situación en la que nos encontramos, de cara a revisar la actual estrategia de inversión para el cierre del año, y con una mirada ya hacia el año que viene:

  • Todas las principales economías se encuentran en fase de crecimiento económico. Por primera vez desde antes de la crisis financiera, todos los países de la OCDE están en crecimiento, aunque en distintas fase del ciclo alcista. Todos los organismos revisan al alza el crecimiento global para el cierre del año y esperan mejoras para los próximos años.
  • Los tipos de interés globales siguen históricamente muy bajos. Y seguirán así durante mucho tiempo, porque las alzas llegarán despacio si no se acelera la inflación.
  • La inflación sigue muy controlada y por debajo de los objetivos de los bancos centrales, pero no hay riesgo de deflación (y esta es la diferencia positiva con el pasado).
  •  Las tasas de desempleo en descenso. Las previsiones para cierre de ejercicio son del 5.6% para economías desarrolladas y del 6% para economías emergentes. Previsión del 8% en Eurozona y 4.4% en Estados Unidos, 4.5% en Reino Unido y 2,8% en Japón. Este dato es un claro impulso para la confianza del consumidor, que se encuentra en zona de máximos históricos.
  • Sigue habiendo más liquidez que nunca en el mercado. Aunque el Banco Central en EEUU (FED) ya anunció la intención de ir reduciendo su balance (drenar liquidez en el mercado vendiendo bonos de su cartera) lo hará a ritmo suave. Sin embargo el BCE y el Banco de Japón seguirán con fuertes compras de activos al menos durante los tres primeros trimestres del 2018.
  • Los bancos centrales son conscientes de sus pasados errores. Son conscientes de que deben eliminar incertidumbre con mayor comunicación, por lo que no habrá sorpresas. La FED subirá tipos probablemente en diciembre de este año, y algo más durante 2018 si su economía sigue evolucionando positivamente. El BCE no subirá los tipos hasta 2019, y el Banco de Inglaterra ya ha empezado. Este es el guión y si no hay sorpresas, el mercado no tendrá reacciones negativas.
  • Los beneficios empresariales superan expectativas. El control de gastos al que obligó la crisis financiera y el aumento de las ventas gracias a la mejora del ciclo económico y la globalización, unido a una financiación más barata que nunca y los costes de la energía ajustados, están impulsando el crecimiento de los beneficios empresariales.

Algunas conclusiones para la estrategia de inversión

Nuestras previsiones prevén un mantenimiento del escenario actual, con crecimiento económico global consolidado, una modesta presión inflacionista y una generalizada confianza de consumidores y empresarios. Este escenario seguirá siendo un entorno ideal para los activos de riesgo.

Observaremos diferencias con respecto a la salida de la expansión monetaria en EEUU y Europa, aunque creemos que los tipos de interés permanecerán en niveles bajos, con subidas muy lentas y una línea muy acomodaticia al ciclo económico.

Las bolsas están en precios ajustados en términos históricos, pero los sectores y compañías que representan los índices principales, son sustancialmente distintos a los de hace diez, 20 o 30 años, en un mundo sustancialmente distinto, por lo que no son comparables.

Creemos que en los próximos semestres las bolsas en EEUU pudieran mantener su buena trayectoria gracias a los planes de estímulo fiscal y el impulso de los líderes tecnológicos globales. Europa nos parece que cotiza más barata, por lo que tiene a priori más terreno para mejorar.

En Asia vemos mucho potencial, con el impulso de China y Japón, aunque permanece la incertidumbre en torno a Corea del Norte. En general, los mercados emergentes deben de estar incorporados en las carteras de manera estructural, porque ya no son tan emergentes.

Nos gustan los sectores ligados a la tecnología, entorno a la digitalización de procesos y servicios, la robótica, inteligencia artificial, y seguridad, porque son tendencias estructurales difíciles de cambiar por la política o economía. Por otro lado, el sector de consumo tanto en emergentes como en países desarrollados tiene todavía mucho recorrido en un mundo en crecimiento. Hay otras opciones interesantes a medio plazo como ideas ligadas al cambio climático, salud, ocio, e infraestructuras. Así mismo, un predecible aumento de los tipos de interés a futuro, favorece a todo el sector financiero.

Por otro lado, las empresas de pequeña y mediana capitalización, a medio plazo suelen tener un comportamiento bastante mejor en términos de rentabilidad ajustada al riesgo y deberíamos de ir añadiendo cada vez más su porcentaje en cartera, siempre muy bien diversificado a través de fondos especializados. La tendencia actual de la gestión pasiva, invertida en los valores más grandes, influye en encontrar más oportunidades en la gestión activa de valores de menor capitalización.

Los inversores tendrían que orientar su política de inversión hacia la consecución de objetivos con distintos horizontes temporales. Aunque se considere conservador, sus objetivos deberían incluir el mantener su capital a salvo de la inflación y esperar mantener su nivel adquisitivo en su jubilación.

Estos objetivos no pueden alcanzarse con políticas cortoplacistas, sino de largo plazo en estrategias bien diversificadas, que siempre incluyan cierto posicionamiento en renta variable, complementado con productos ligados a bonos con riesgo cierto riesgo corporativo.

El año 2018 lo vamos a seguir afrontando con un optimismo prudente, para aprovechar las buenas oportunidades que siempre genera un crecimiento global estable.

Este artículo lo publiqué en el blog de mi compañía, Unicorp Patrimonio http://blog.unicorppatrimonio.es/2017/11/07/7439/

Carteras globales y diversificadas

Un mes más, acertamos con nuestra visión estratégica de fondo, en torno a una buena evolución de la economía a nivel global, con un apoyo que seguirá persistiendo de las políticas monetarias y con una ausencia de presiones inflacionistas. Esto se refleja, de nuevo, en un muy buen comportamiento en las bolsas este pasado mes, especialmente en Europa, tal como esperábamos, aunque es cierto que nuestro Ibex, prácticamente ha terminado el mes plano, sin acompañar al resto de Europa que ha marcado subidas superiores al 5%.
La mayor percepción de riesgo en torno a la situación en Cataluña probablemente ha desteñido el brillante comportamiento de nuestra bolsa de los trimestres anteriores, que venía ligado, como no puede ser de otra manera, a los buenos datos económicos y favorables expectativas futuras. La situación pudiera implicar un mayor riesgo a las empresas más expuestas y una salida de inversores de España, frenando el impulso económico actual.

En todo caso, no conviene olvidar que las empresas del Ibex actualmente están alcanzando un récord de facturación en el extranjero. De hecho cerca de la mitad de las 35 componentes del selectivo, obtuvieron más del 70% de sus ventas fuera de España, y muchas con niveles superiores al 90%.

El Ibex no representa a España, representa a las empresas que tienen su sede en España. Igualmente, las empresas radicadas en Cataluña, no tienen su negocio mayoritario allí, y siempre podrían trasladar su sede. En todo caso, la enorme dificultad del momento solo nos puede hacer volver a recomendar una revisión de la estrategia de inversión hacia nuestra preferencia de carteras globales y bien diversificadas en clases de activos.

Este mes las medidas que esperábamos no especialmente revolucionarias de Trump se han avanzado,  facilitando que continúen las bolsas en EEUU con tono positivo incluso en máximos históricos, y ayudando a que el euro deje de fortalecer su cambio frente al dólar. Esta situación seguirá manteniéndose si persisten los crecimientos de los beneficios, por lo que no conviene pensar que al estar en máximos no hay más recorrido.
Por otro lado, también esperábamos que la política monetaria actualmente expansiva vaya tomando un ritmo tranquilo de salida, y así lo expresó este pasado mes la Reserva Federal de los Estados Unidos, con una agenda clara de reducción de su balance, pero tan despacito que podrían pasar más de cinco años para reducir el saldo acumulado de deuda.
Por ello, los mercados están tranquilos con respecto a esta incertidumbre, lo que no implica que pudiera modificarse en los próximos meses en función de los datos macroeconómicos y de confianza.  Y en Europa más de lo mismo. La subida de tipos irá con tanta lentitud como la economía necesite, máxime con la gran revalorización que ha tenido el euro de un 14% frente al dólar, que tiene un efecto que reduce la competitividad de los productos europeos en el comercio global, y esto tiene un efecto similar a una subida de tipos de interés.
Seguimos tranquilos con la inflación tanto en EEUU como en Europa, y persistimos en nuestra tesis que hay un trasfondo de fuerzas deflacionistas ligadas a la globalización, el  comercio electrónico, la digitalización de procesos, la robotización de la industria y servicios, la inteligencia artificial, las alternativas energéticas al petróleo,  el aumento de la longevidad, etc. que influyen en crecimientos sin tensiones en los precios y una mayor acumulación de ahorro, que están facilitando una nueva normalidad de crecimientos menos intensos acompañados de reducida inflación, y por tanto de tipos de interés bajos.
Por otro lado, empezamos ya a olvidarnos de las disputas de Corea del Norte y Trump. La racionalidad volvió y tras presionar China a ambos, es un asunto que ha quedado aparcado, aunque no olvidado. Las elecciones en Alemania volvieron a favorecer a Merkel, y parece ir engranándose una fase de mayor compromiso por reformar la Unión Europea.
Tanto el Brexit, como la entrada de la ultraderecha en el parlamento alemán y el creciente populismo en toda Europa,  obliga a entenderse, y tanto Francia como Alemania con los países periféricos, están retomando el debate sobre el futuro de Europa tras la salida de Reino Unido, probablemente hacia una mayor cohesión y estabilidad.
Salvo la situación en Cataluña, que nos previene ante posibles episodios de inestabilidad futura, mantenemos  nuestra convicción de observar un escenario global favorable para mantener activos de riesgo, tanto de bolsa como de renta fija. Llevamos ya varios años oyendo a los gurús que advierten de una aparente complacencia con respecto a los riesgos actuales, pero esta supuesta nueva normalidad, y la acumulación de liquidez en las carteras, que sigue siendo muy importante, no propicia graves episodios en los mercados con los hechos conocidos.
Por ello, a priori percibimos actitudes  de miopía con respecto a las oportunidades, que se han producido de forma notable y que siguen ahí, aunque de menor potencial. Gestionar implica valorar riesgos y oportunidades, de forma racional. Aunque el riesgo bajista en los mercados evidentemente va creciendo a medida que los precios siguen subiendo, no parece el momento de apearse si se gestiona una cartera de forma global y muy diversificada.
 Sin duda los mercados bursátiles, y de renta fija, pueden ser vulnerables a cualquier noticia que pudiera desestabilizar la actual situación. Por tanto, apostamos a ser más selectivos, a distribuir mejor los sesgos de las carteras, a mantener posiciones más diversificadas por posible incremento de riesgos geopolíticos e ir posicionando las carteras de renta fija hacia una menor duración, pero la búsqueda de rentabilidad frente a las pérdidas seguras en posiciones refugio, seguirán impulsando una dinámica positiva en los mercados globales.
Este artículo fue previamente publicado en el blog corporativo donde trabaja Rafael Romero http://blog.unicorppatrimonio.es/2017/10/05/7168/

Mucho ruido de fondo en los mercados

Terminamos el verano con creciente incertidumbre, con mucho ruido de fondo que condiciona la definición de estrategias (situación de Corea del Norte, Trump, los posibles movimientos de menor apoyo de los bancos centrales,  la fuerte revalorización del euro, etc.). Tomar decisiones en entornos de incertidumbre suele llevar a errar en la decisión si minusvaloras o sobrevaloras los riesgos y oportunidades, o simplemente te atenaza la situación y te quedas a la espera.
Si la inversión de tu patrimonio tiene un objetivo de larzo plazo, solo una visión más estratégica puede ayudarte a descartar el ruido y quedarte con la esencia, y la realidad es que se mantiene una positiva evolución de la economía global que debiera de implicar la normalización de las políticas monetarias más pronto que tarde, pero seguimos con ausencia de presiones inflacionistas generalizadas. Muchos factores están detrás. De ellos hemos hablado mucho en otros informes, como la globalización, demografía, robótica, comercio electrónico, etc. que aumentan las apuestas a mantener las tasas bajas durante periodos cada vez más largos.
Crecimiento económico con tipos de interés bajos, implica para las empresas la oportunidad de mantener y hacer crecer sus beneficios empresariales durante los próximos trimestres, y para los inversores su necesidad de afrontar cierta inversión en activos de riesgo, tanto de renta fija como de renta variable.
En Europa, el actual goteo a la baja de las bolsas ya parecen haber descontado un peor escenario para las compañías más exportadoras (por la evolución del euro que le resta competitividad exterior), así como del sector financiero en el retraso de una subida de tipos de interés, pero no parecen tener en cuenta que los riesgos políticos se han reducido, que el crecimiento es sostenible, que la expansión económica está favoreciendo a la mayoría de los países, y sobre todo que  los buenos datos de demanda interna pudiera compensar la posible desaceleración de las exportaciones.
Aunque el euro se ha revalorizado casi un 15% este año, debemos considerar que esta apreciación no afecta a las empresas que orientan más sus ventas a su país y al resto de socios europeos. Por otro lado, los estudios de otras tendencias alcistas del euro parecen mostrar que las ventas y beneficio de las compañías europeas tienen mucha más correlación con el ciclo económico que la evolución de la divisa. Además, se compensan con unos menores costes de la energía (el petróleo se paga en dólares) y menor presión inflacionista, que llevará por tanto a meno presión en los costes salariales y financieros.
En EEUU, los inversores siguen esperando las promesas de Trump de elevar el crecimiento y crear millones de puestos de trabajo, con una administración que parece incapaz de sacar adelante ninguna reforma económica. Muchos analistas comienzan a pensar más en una etapa continuista, que dada la debilidad que acumula su divisa, pudiera facilitar que la economía estadounidense se mantenga positivamente.
Es probable que alguna medida de recorte de algunos impuestos y aumento de algunos gastos pudiera implementarse, pero Trump no hará nada especialmente revolucionario. La realidad es que sus bolsas aunque han tenido un buen año, para un inversor europeo le ha llevado a pérdidas (salvo que haya invertido en el sector tecnológico), y ahora las valoraciones son altas, lo que aconsejaría ser prudente.
Así mismo, la opción de invertir en deuda pública a corto plazo no interesa salvo que sea el miedo a un desenlace bélico (que vemos con probabilidad muy pequeña) el factor determinante de la decisión, dada la rentabilidad negativa que ofrece. La posición de liquidez pudiera mantenerse temporalmente como un activo estabilizador de la volatilidad y a la espera de oportunidades, pero dado que hay ya inflación positiva, no parece una actitud muy responsable si la mantienes mucho tiempo, ya que tienes la certeza absoluta de que tu patrimonio “real” irá reduciéndose (por el efecto de la inflación e impuestos).
Sin duda, la situación de apoyo constante de los bancos centrales no va a durar eternamente. Pero el ritmo y profundidad de los cambios en la política actualmente expansiva, sí que puede ser distante de los que muchos piensan. De hecho hay voces discrepantes incluso en el seno de estos bancos sobre la línea de actuación a seguir. Demorar en exceso las medidas implica menor capacidad de respuesta futuras, pero cuando las cosas van bien como ahora,  surgen las dudas de qué puede pasar si quitas la asistencia. Esto hará ralentizar el proceso, tanto en EEUU como en Europa.
  • Con el actual escenario parece sensato considerar un posicionamiento algo más conservador en las carterascon un aumento del posicionamiento en renta fija (por reducción de inflación y menores expectativas de decisiones de Bancos Centrales) y cierta infraponderación a los índices bursátiles.
La posición de renta fija debiera de estar inclinada a los bonos de crédito, aunque tiene un limitado potencial de estrechamiento de los diferenciales, pero los ingresos que generan son interesantes frente a la seguridad de los gobiernos, y además en la fase actual de la economía, las tasas de incumplimiento seguirán siendo muy bajas.
Creemos que mayoritariamente habría que estar en bonos de calificación de grado de inversión, pero también asumir algo de inversión en bonos subordinados, preferentes, activos titulizados, high yield, emergentes e incrementar el peso de fondos de renta fija con gestión de valor relativo, así como gestión alternativa, para mejorar la diversificación de estilos y alcanzar rendimientos más estables.
Por otro lado, una infraponderación a los índices bursátiles no significa abandonar la bolsa, sino acudir a productos que exhiban una menor correlación a éstos, por tener una gestión más activa,  seleccionando  los valores por su valoración relativa, y añadiendo temáticas con visualización clara de sus perspectivas positivas a medio plazo.
Bajo ese prisma, las bolsas americanas tienen mayor potencial de caída al encontrarse cerca de máximos frente a las europeas, que ya han corregido. La debilidad del dólar pudiera ayudar a las compañías americanas más globales, frente a las pequeñas que buscaban el impulso de las medidas de Trump, pero en sentido contrario, en Europa el euro pudiera ayudar a las compañías más centradas en el mercado interno frente al sector exterior.
Por otro lado, las bolsas en mercados emergentes pudieran seguir comportándose mejor que en los países desarrollados por las claras evidencias de un sostenido crecimiento de su demanda interna y las grandes oportunidades que se están generando actualmente, especialmente en Asia.
El riesgo de ruptura de los actuales equilibrios geopolíticos en Asia, Europa y EEUU se están ampliando, y este pudiera ser el principal factor desestabilizador para los próximos meses, por lo que hay que centrarse más en los valores y sectores con mayor potencial y mejor sesgo rentabilidad/riesgo, así como una mayor diversificación en la construcción de las carteras.
No obstante, el ruido de fondo no debiera impedir oír la buena evolución de la economía a nivel global, y los buenos resultados empresariales de las corporaciones que están adaptándose al nuevo entornogeopolítico, económico, sociológico, tecnológico y demográfico actual. Saber quién ganará y quien perderá en este “juego” cada vez más competitivo es lo más difícil.
En bolsas ahora hay que elegir las empresas que se quedan el negocio de su sector, las más talentosas, no las empresas más grandes que ponderan más en los índices. Se necesita un esfuerzo mayor en el análisis estratégico y una verdadera gestión activa (salirse de la normalidad del mercado).
Los tipos de interés seguirán muy bajos durante mucho tiempo y la liquidez es inmensa. Salvo shocks extremos no esperados, los mercados seguirán generando claras oportunidades de inversión, aunque con un menor potencial de retorno, pero ¿quién dijo que esto fuera fácil?

Geopolítica, razón y emoción en la inversión

a-geopolítica
Hace quince años se otorgó un Premio Nobel de Economía a dos “psicólogos” desarrollándose las finanzas conductuales, que incorporan conceptos propios de la psicología para describir cómo los agentes tomamos las decisiones de inversión (siempre en momentos de incertidumbre), y contrasta con el paradigma tradicional basado en la racionalidad, que define el mercado teóricamente como eficiente,  y por tanto que los precios de los activos siempre reflejan toda la información disponible.
Al día de hoy muchos de los que invertimos profesionalmente, sabemos que la formación de los precios en los mercados se generan por factores racionales, pero a menudo con una fuerte influencia emocional, ya que no toda la información es conocida por todos, ni a la misma velocidad (aunque se haya avanzado notablemente en esto) y que sin duda las emociones suelen ser los impulsores de las burbujas y fuertes recortes de los precios.
De alguna manera, los mercados suelen ponderar en mayor o menor medida la razón y la emoción, según el momento. Y el momento actual, en pleno mes de agosto, con muchos inversores alejados de los mercados y los que quedan, normalmente de menor experiencia y  capacidades, genera pocas ganas de complicarse la vida, especialmente cuando leen y oyen a dos señores de lanzarse ataques con misiles y ver fuegos nunca visto, entre otras lindeces. En fin,  es normal que se pise el freno.
El factor geopolítico en la inversión se está volviendo muy importante, porque es un factor adicional de riesgo a la macroeconomía y al seguimiento de las estrategias y resultados  de las compañías. La geopolítica te advierte de situaciones de inestabilidad en las relaciones internacionales, que se evidenciarán en un inicial incremento de la variabilidad de los precios de los mercados generados por el aumento de la aversión al riesgo, o la mejora de expectativas futuras, pero que suelen alcanzar a la economía real si se mantienen.
Por tanto, debemos de tenerlos en cuenta, y los riesgos geopolíticos no son medibles por los sistemas de control de riesgos usados tradicionalmente. ¿Cómo valorar un mundo distinto, donde el contexto geopolítico está cada vez más interconectado con el económico, con un avance tecnológico y de globalización que genera efectos disruptivos, con nuevas potencias que cuestionan el liderazgo incuestionable en otra época de EEUU, o la creciente insatisfacción de la mayoría de los ciudadanos occidentales?.
Sin duda es complejo medir los posibles exabruptos de un mandatario sin ninguna experiencia militar, ni diplomática, ni de gobierno político, y con creciente impopularidad. Por supuesto ¿cómo medir los efectos desestabilizadores de una creciente complejidad global que puedan llegar desde Venezuela, Turquía, Rusia, Siria, Reino Unido, China, terrorismo, ciberataques, etc. ?
Si la emoción pasa del optimismo hacia la preocupación, el desaliento o el miedo, la búsqueda de activos refugio por un aumento de la aversión al riesgo es un comportamiento normal del mercado, pero también la normalidad del mercado es volver a la racionalidad de la macroeconomía, las políticas monetarias y los resultados empresariales cuando se difuminan esos primeros titulares y se pierde el eco de las primeras diatribas verbales.
Hay que ser observador de estos factores y añadirlos a tu modelo de inversión. En Unicorp lo hacemos, y sabemos que estos factores son los de mayor riesgo que tenemos para lograr alcanzar lo que la racionalidad parece mostrarnos, y es un gran escenario para seguir favoreciendo la inversión en los mercados, aunque desgraciadamente, la posibilidad de que el presidente de EEUU embarque al país en un conflicto bélico antes de finalizar su mandato se incrementa, por lo que conviene añadir un plus de prudencia y mayor diversificación.
Pero eso, un conflicto bélico, pudiera llegar mucho más tarde. No ahora. Es normal que se inquieten los mercados con las noticias recientes, y con pocos inversores y plusvalías acumuladas, las caídas puedan acentuarse algo más de lo previsto, pero la racionalidad invita a pensar que la probabilidad de guerra es reducida, y que la verborrea se diluya, dejando precios muy atractivos para los que puedan y sepan aprovechar la oportunidad, aunque esta vez sí, con un aumento de la volatilidad.
Fuente Ilustración: World Economic Fórum