Preocupa Grecia, pero China también

¿No les parece a ustedes un poco de “locos” el comportamiento reciente de los mercados? Con las bolsas unos días con grandes caídas, luego recuperaciones, los bonos igual son el enemigo de una cartera como a los pocos días se compran como salvavidas. En fin, esto es lo que hay. Un mundo financiero cada vez más influenciable y volátil. Así que tendrán que superar estos baches emocionales si quieren tener un retorno mayor que lo ofrecido por un depósito bancario.
Veamos hoy. Ayer jornada de tensión y nervios en Estados Unidos, con la bolsa de Nueva York cerrada tres horas por un fallo informático. No es muy normal, la verdad y genero especulaciones sobre quizás había habido un ataque informático (les aseguro que estoy cada vez más preocupado de estos asuntos). Coincidió que el mismo día había fallos técnicos informáticos también en United Airlines (que tuvo paralizados todos sus vuelos durante varias horas) y hasta el mismo The Wall Street Journal… En fin, nervios y cierres negativos. Con el S&P de -1.7% y Dow Jones de -1.50%.
Luego llegó el cierre asiático en positivo, recuperando HongKong más de un 3% y ligeras subidas en Japón, tras las grandes pérdidas del día anterior. En las bolsas europeas nos levantamos hoy con mucho optimismos. Quizás los inversores  parecen posicionarse para un buen resultado de las ¿penúltimas? negociaciones en Grecia o definitivamente están ignorando lo que pasa allí. Positivos, pero con cautela aparente.
Oía ayer decir que desde Grecia parecía sonar bien la música, ahora había que ver la letra de la canción, tras la petición griega de un nuevo préstamo bajo un programa de rescate a tres años, en el que aparentemente atendería pasar algunas líneas rojas (pensiones, impuestos, etc.) y dejaría para otras negociaciones más adelante la negociación de reestructurar la deuda actual.
Suena bien, pero ya no nos fiamos mucho. De hecho si van a firmar estas condiciones  en unos días, ¿por qué no lo hizo antes?. ¿Tendría aval el gobierno griego de supuestamente claudicar ante las demandas de sus socios tras un referéndum con una oferta similar y claramente ganado por el no? Dificil, muy difícil. En todo caso pronto lo sabremos. Creo sinceramente que es la última oportunidad antes de desencadenarse la salida de Grecia del Euro, una situación que llevaría a crear un nuevo dracma que podría valer aproximadamente la mitad de un euro, lo que implicará una pérdida inmediata de la calidad de vida de toda la población.
En todo caso, tomen nota del calendario de los próximos días. Hoy debería de llegar la letra final desde Grecia, se estudiará hasta el sábado que se reúne el Eurogrupo y habría Cumbre de Jefes de Gobierno el domingo. Si les ha gustado todo, darían el visto bueno para se inicien negociaciones de una nueva asistencia financiera, pero ojo, tendrían que ser validadas por los parlamentos nacionales, incluyendo el griego. Esto no sería fácil. En todo caso, los griegos tendrían la posibilidad de conseguir un crédito puente que le permitiera no inclumplir la deuda que le vence el próximo 20 de julio con el BCE. Esperemos que esta no sea una nueva estratagema para volver a ganar tiempo, salvar el match del 20 de julio y luego no firmen. Si es así, la situación podría empeorar bastante.
Dejando a un lado a los griegos, desde hace unas semanas los inversores empiezan a prestar atención a lo que pasa en China. Aunque el mercado parece haber rebotado esta noche, la bolsa de Hong Kong cerró ayer con un 6% de caída, así como las bolsas local de Shanghai, que además hizo  mínimos de cuatro meses y tras caer un 34% desde máximos. Esta noche rebotó por que se encontraba en zona de soportes a nivel “técnico”, y la enorme presión de las autoridades chinas con medidas extraordinarias que buscan darle soporte.
Juzguen ustedes. Para parar la caída, China lleva un par de semanas tomando decisiones complicadas de mantener en el tiempo:  desde bajar tipos de interés, reducir el coeficiente de caja de la banca hasta prohibir a los principales accionistas (inversores con participaciones superiores al 5%), ejecutivos de empresas, etc. la venta de participaciones en sociedades cotizadas durante seis meses. Ha ordenado a las instituciones de propiedad del gobierno no solo mantener sus acciones, sino aumentar sus participaciones.
Pero la situación no parece invitar a estar tranquilo.  Más de la mitad de las 2.800 empresas que cotizan en las dos bolsas más locales,  Shanghai y Shenzhen han suspendido la cotización de sus títulos, sea de forma voluntaria para evitar mayores pérdidas o porque el valor de sus acciones ha caído el máximo permitido por el regulador bursátil chino por jornada: un 10%. Esta es una situación de pánico que puede durar.
Quizás se alivie temporalmente la situación, pero no podemos olvidar que estos dos mercados locales de renta variable chino sumados son el segundo mayor mercado del mundo tras el americano, y eso que el trading está limitado a ciudadanos chinos.  Si el segundo mayor mercado pierde en un mes un tercio de su valor pues habrá que reflexionar sobre ello. Este es el gráfico de la bolsa de Shanghai este año:
¿Creen que ya ha caído bastante? Pues pónganlo en perspectiva. Ahora veamos un gráfico con más temporalidad. ¿Las bolsas chinas pueden caer más?

¿Arrastrará ese movimiento al resto de bolsas asiáticas? ¿A Japón, que por cierto ayer cayó aproximadamente un 3%, aunque hoy ha cerrado con ligeras alzas? Sobre las  bolsas locales en China existen teorías que hablan desde hace tiempo de una auténtica burbuja, con inversores que se financian con deuda para operar en bolsa y esto acelera los movimientos al alza o a la baja. Además los inversores se veían acompañados por grandes estímulos monetarios desde el gobierno, reformas estructurales, cambios de asignación de inversión desde inmobiliario a bolsa, posibilidad de apalancarse para hacer trading, muchas salidas a bolsa, etc.
Permítanme añadir una foto para ver qué puede estar pasando en la bolsa China. Todos se han lanzado a ganar dinero en la bolsa. Esto no es muy sostenible:

Desde luego el gráfico responde a un patrón de burbuja…

Y ya sabemos que cuando empieza un movimiento correctivo, puede irse mucho más allá. El gobierno chino está intentando sostenerlo, pero las medidas extraordinarias no son las medidas adecuadas para darle sostenibilidad, solo paran un poco la sangría. Por estos motivos, pudiera ser sano este movimiento a la baja. Los analistas de la zona parecen plantear que se empiezan a ver precios razonables y una macroeconomía que permite apostar por China al menos en medio y largo plazo, pero la  economía está en proceso de cierta desaceleración y claros riesgos financieros.
Aunque algunos expertos pretenden olvidarse de la correlación positiva que suele tener la situación de las bolsas y la economía real, aunque sea en términos de generación de confianza o desconfianza y por tanto de factor de decisiones de inversión y gasto, lo obvio es pensar que si continúan estas correcciones en China acabará  desestabilizando la situación económica del país, y puede ser un obstáculo para cumplir el objetivo de crecimiento del 7% para este año.
Mi reflexión va por pensar que la crisis en los mercados chinos,  genera desconfianza no solo en China sino en el resto de Asia, y puede frenar el crecimiento en la región, que la situación de Grecia y Rusia lo hará en Europa, y unido a otros factores que no están tan visibles, pueden minorarse las buenas perspectivas de la economía mundial. Van a frenar el crecimiento esperado y por tanto, los resultados empresariales futuros. También frenarán las subidas de tipos de interés en EEUU, y veremos bajadas en otros lugares del mundo.
Hace unos días el propio FMI ya rebajó el crecimiento esperado de EEUU para 2015, del 3,1% al 2.5% este año y del 3.1% al 3.0% para 2016, pidiendo cautela a la Reserva Federal con respecto al inicio de subidas de tipos de interés. La situación no invita a que el principal mercado del mundo vire su política monetaria en un momento convulso.
El comportamiento en mínimos de los precios del petróleo (China consume el 10% del total mundial), el carbón (China supone el 50% del consumo), cobre (39% del total),  niquel (en mínimos desde 2009)…  invitan a pensar que cuando dejemos de lado a Grecia, nos encontraremos con un escenario algo distinto en el mundo.
Seguiremos vigilando estas principales variables. Por el momento, mantengan posiciones principalmente en Europa, pero con precaución. En emergentes mejor a través de fondos globales, para diversificar mejor.

China, una inversión de futuro

El reciente proceso de cambio de gobierno en China, algo que sucede cada diez años, añadió incertidumbres y cierta indecisión de los dirigentes políticos, para poner en marcha reformas económicas y políticas que resuelvan sus grandes necesidades, básicamente la reconducción del crecimiento hacia una senda más sostenible, cambiando el modelo económico con un menor apoyo en el exterior, hacia la demanda interna. También son conscientes que deben reducir la brecha entre las zonas rurales y urbanas, tanto en aspectos económicos, como sociales y en calidad de vida. Así mismo, no pueden olvidarse de la protección del medio ambiente, que va degradándose sin descanso.
El potencial de China como inversión de futuro es evidente, ya que su PIB supone el 17% del total mundial, pasando en la última década de ser el sexto al segundo mayor del mundo, y se espera que en 2030, su economía suponga tanto, como la suma de EEUU y la zona euro, alcanzando el 28% del total mundial, debido a la notable divergencia en las tasas de crecimiento.
China también liderará la convergencia del poder adquisitivo entre el mundo emergente y el desarrollado, ya que el poder de compra de sus habitantes, que se sitúa sobre el 15% del de los estadounidenses en 2011, llegará al 75% en 2050.
Los principales economistas internacionales consideran que China podrá mantener un fuerte crecimiento económico a largo plazo, aunque de menor intensidad que los últimos años. Se va a trabajar más por la calidad del crecimiento frente a la cantidad. El nuevo Gobierno liderado por Xi Jing Ping es conocido por su lucha contra la corrupción, su pragmatismo y diplomacia. Así mismo, se le considera bien preparado, tanto por los aspectos formativos (ingeniero químico y licenciado en ciencias políticas) como su experiencia como político desde joven, siendo hijo de un veterano comunista.
Todas estas metas generarán buenas oportunidades de inversión, tanto en el sector de consumo, como en construcción, seguros, materias primas, etc. en una bolsa en la que cotizan buenas empresas a ratios reducidos a nivel histórico.
En todo caso, numerosas incógnitas siguen vigentes. Tal como exponía Gumersindo Ruiz en su libro “China, un modelo de crecimiento con oferta ilimitada de mano de obra”,  el crecimiento rápido ha sido una prioridad porque es esencial para satisfacer las expectativas creadas en la población y para el mantenimiento del propio poder político. Pero este modelo de crecimiento, con una oferta amplísima de mano de obra,  genera empleo con salarios bajos y carencias sociales significativas como la sanidad, baja esperanza de vida, falta de coberturas de la seguridad social por vejez, desempleo y enfermedad, etc. y por tanto, generando divisiones sociales y un nivel de consumo que no crece igual que la economía, al verse obligados a ahorrar mucho.
Adicionalmente, la frustración de las expectativas creadas por su población menos favorecida, pudiera conducir al país a conflictos que escapen al control del gobierno. Un gobierno que ejerce un poder absoluto en su país, pero también con un notable poder en el mundo.
China, con su capacidad de fabricación a costes reducidos,  ha favorecido la reducción de la inflación global, y por tanto ha permitido mantener los tipos de interés en niveles reducidos, que ayudaron al crecimiento global, el incremento de los precios de los activos en los mercados de acciones, bonos y el sector inmobiliario, la creación de burbujas, etc.
Su capacidad de generar fuertes superávits comerciales, ha engordado colosalmente su reserva de divisas, que han permitido financiar, sobre todo, la enorme deuda de Estados Unidos, por lo que su influencia en la economía es enorme, dado que EEUU es la primera economía del mundo y China su mayor prestamista. Por otro lado, China ha podido estimular la innovación y el desarrollo tecnológico de los países que no pueden hacer frente a su competencia. Su fuerte crecimiento y menor eficiencia energética ha presionado a los precios de las materias primas, beneficiando a los países productores, etc., etc.
En un mundo totalmente globalizado, la influencia y efectos de las decisiones tomadas por el gobierno chino, justifica el análisis y seguimiento del resto del mundo. Cambios sustanciales en la orientación de la estrategia actual deberían descartarse, por el peligro que supondría errar, siendo perjudicada su población; pero la senda de cambios económicos, sociales y políticos son una realidad. China es una inversión de futuro.