Ciclo económico y bursátil

Alguien se preguntará… ¿Qué es lo que está cambiando en el escenario actual para ir viendo día a día subidas en los mercados? Es la economía, y los ciclos económicos y bursátiles.
Hay un ciclo económico, el que muestran los datos y sus tendencias, y hay un ciclo bursátil, absolutamente correlacionados, pero una de las diferencias entre uno y otro, y que muchos profesionales suelen olvidar, y desde luego muchos inversores no acaban de ser conscientes, es que el ciclo bursátil se suele adelantar a los ciclos económicos, porque se mueve por expectativas. Por tanto, las expectativas de la economía real futura (del ciclo económico), lleva a adelantar entre 6 y 12 meses el movimiento, tanto al alza como a la baja al ciclo bursátil. 

Sería algo aproximado a lo expresado por este gráfico.
En este sentido, estamos moviéndonos en una tendencia alcista de los mercados. Ya hemos pasado lo que se denomina fase de acumulación, que es el inicio de la tendencia, donde los primeros que compran son los inversores institucionales tras un cambio de la tendencia bajista, y con un todavía entorno de datos económicos y resultados empresariales negativos. Este es el mejor momento para invertir, pero suele ser aprovechado por pocos inversores.
Luego pasaríamos a la fase de expansión o tendencia, en el que podríamos estar en este momento, en el que ya empiezan a comprar los inversores particulares, además de los profesionales, y suele corresponder al momento en el que tanto los fundamentales de las empresas, como la propia economía real empiezan a ir mejorando por las medidas de reactivación económica emprendidas, así como por los ajustes emprendidos anteriormente por las empresas. Esta fase suele durar bastante más tiempo.
Finalmente, llegará una fase llamada de agotamiento o distribución, de final de ciclo alcista, en el que ya el optimismo y la euforia llenan los mercados, por los buenos resultados de las inversiones, la buena marcha de la economía real y de las empresas, y en el que hay un incremento generalizado de público general invertido en acciones. Ese es el momento en el que los inversores que empezaron a comprar en la fase inicial de la tendencia empiezan a distribuir entre el público general poco a poco sus acciones, motivado principalmente por expectativas nuevas con respecto al ciclo económico, y su impacto en las cuentas de las empresas cotizadas. Ese es el momento de iniciarse un cambio de tendencia. Véase ilustración: 


Lo que he comentado, se refiere a la llamada tendencia primaria, que es la principal a observar en inversiones a medio y largo plazo. Las tendencias con frecuencia cubren periodos de varios años, y es la más importante, pues representa el verdadero sentimiento de la mayoría de participantes en los mercados. En todo caso, como bien saben ustedes, los mercados no se mueven en línea recta. Hay caídas y subidas dentro de una gran tendencia de fondo. Es importante, por tanto, darse cuenta que tendremos tendencias secundarias o intermedias en este proceso, que pueden durar semanas o meses, y dentro de estas, puede haber tendencias terciarias, que suelen ser inferiores a las tres semanas, pero eso no muestra un cambio de tendencia primaria per sé. Véase ilustración:

La dificultad, siempre está, y esto es lo difícil, en saber en qué momento del ciclo estamos y no dejarnos llevar por el sesgo emocional del miedo a perder o la avaricia de ganar, dejando oportunidades de inversión pasar o incrementando los riesgos en malos momentos.  Dentro de una tendencia alcista o bajista, primaria, tendremos momentos con tendencias contrarias, que no nos deben de llevar a variar nuestros objetivos de inversión. El acertar si hoy o mañana va a subir o bajar algún activo, es enormemente difícil de prever. Eso es pura especulación, y nosotros somos inversores.
¿A qué conclusión quiero llegar para el momento actual? Pues que aunque hayamos pasado ya la primera fase de la tendencia, sobre todo en la bolsa española, todavía estamos en un momento del ciclo bursátil con proyección alcista de los precios, considerando nuestra apuesta de ir mejorando la economía real a futuro. Si esperamos a que los datos de PIB, paro, industrial, reducción de los déficits, etc. hayan mejorado con claridad, habremos llegado a las bolsas con un margen de acierto bastante menor que el actual. No debemos, por tanto, dejarnos influir demasiado por los movimientos de sierra que nos vayamos encontrando por el camino.
En el más corto plazo… las bolsas europeas se han olvidado de las numerosas señales de análisis técnico que planteaban pocas probabilidades de superar los niveles de resistencia. Los datos macroeconómicos conocidos, y los mensajes de apoyo de todos los bancos centrales del mundo, han podido con los chartistas. Sí, ahora está mandando la economía, porque hablamos de tendencias primarias. No lo olvide 

China, una inversión de futuro

El reciente proceso de cambio de gobierno en China, algo que sucede cada diez años, añadió incertidumbres y cierta indecisión de los dirigentes políticos, para poner en marcha reformas económicas y políticas que resuelvan sus grandes necesidades, básicamente la reconducción del crecimiento hacia una senda más sostenible, cambiando el modelo económico con un menor apoyo en el exterior, hacia la demanda interna. También son conscientes que deben reducir la brecha entre las zonas rurales y urbanas, tanto en aspectos económicos, como sociales y en calidad de vida. Así mismo, no pueden olvidarse de la protección del medio ambiente, que va degradándose sin descanso.
El potencial de China como inversión de futuro es evidente, ya que su PIB supone el 17% del total mundial, pasando en la última década de ser el sexto al segundo mayor del mundo, y se espera que en 2030, su economía suponga tanto, como la suma de EEUU y la zona euro, alcanzando el 28% del total mundial, debido a la notable divergencia en las tasas de crecimiento.
China también liderará la convergencia del poder adquisitivo entre el mundo emergente y el desarrollado, ya que el poder de compra de sus habitantes, que se sitúa sobre el 15% del de los estadounidenses en 2011, llegará al 75% en 2050.
Los principales economistas internacionales consideran que China podrá mantener un fuerte crecimiento económico a largo plazo, aunque de menor intensidad que los últimos años. Se va a trabajar más por la calidad del crecimiento frente a la cantidad. El nuevo Gobierno liderado por Xi Jing Ping es conocido por su lucha contra la corrupción, su pragmatismo y diplomacia. Así mismo, se le considera bien preparado, tanto por los aspectos formativos (ingeniero químico y licenciado en ciencias políticas) como su experiencia como político desde joven, siendo hijo de un veterano comunista.
Todas estas metas generarán buenas oportunidades de inversión, tanto en el sector de consumo, como en construcción, seguros, materias primas, etc. en una bolsa en la que cotizan buenas empresas a ratios reducidos a nivel histórico.
En todo caso, numerosas incógnitas siguen vigentes. Tal como exponía Gumersindo Ruiz en su libro “China, un modelo de crecimiento con oferta ilimitada de mano de obra”,  el crecimiento rápido ha sido una prioridad porque es esencial para satisfacer las expectativas creadas en la población y para el mantenimiento del propio poder político. Pero este modelo de crecimiento, con una oferta amplísima de mano de obra,  genera empleo con salarios bajos y carencias sociales significativas como la sanidad, baja esperanza de vida, falta de coberturas de la seguridad social por vejez, desempleo y enfermedad, etc. y por tanto, generando divisiones sociales y un nivel de consumo que no crece igual que la economía, al verse obligados a ahorrar mucho.
Adicionalmente, la frustración de las expectativas creadas por su población menos favorecida, pudiera conducir al país a conflictos que escapen al control del gobierno. Un gobierno que ejerce un poder absoluto en su país, pero también con un notable poder en el mundo.
China, con su capacidad de fabricación a costes reducidos,  ha favorecido la reducción de la inflación global, y por tanto ha permitido mantener los tipos de interés en niveles reducidos, que ayudaron al crecimiento global, el incremento de los precios de los activos en los mercados de acciones, bonos y el sector inmobiliario, la creación de burbujas, etc.
Su capacidad de generar fuertes superávits comerciales, ha engordado colosalmente su reserva de divisas, que han permitido financiar, sobre todo, la enorme deuda de Estados Unidos, por lo que su influencia en la economía es enorme, dado que EEUU es la primera economía del mundo y China su mayor prestamista. Por otro lado, China ha podido estimular la innovación y el desarrollo tecnológico de los países que no pueden hacer frente a su competencia. Su fuerte crecimiento y menor eficiencia energética ha presionado a los precios de las materias primas, beneficiando a los países productores, etc., etc.
En un mundo totalmente globalizado, la influencia y efectos de las decisiones tomadas por el gobierno chino, justifica el análisis y seguimiento del resto del mundo. Cambios sustanciales en la orientación de la estrategia actual deberían descartarse, por el peligro que supondría errar, siendo perjudicada su población; pero la senda de cambios económicos, sociales y políticos son una realidad. China es una inversión de futuro. 

Trichet, la banca y los mercados

Artículo publicado en el diario y web de “El Economista” el pasado 7 de octubre de 2011. 

Trichet, la banca y los mercados

Tras ocho años de mandato al frente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet se despedirá sin bajar los tipos de interés en un entorno que invitaba a ello.

Ayer perdió una buena oportunidad de acomodar la política monetaria a la situación del mercado y la economía, con una reducción de los tipos de referencia que ya se descuenta para la próxima reunión, y basándose en las expectativas reales de menor crecimiento e inflación futuras. El BCE ha errado en las últimas decisiones tomadas.

Subestimó el impacto de la crisis de 2008 subiendo sus tipos de interés, y de nuevo este año volvió a equivocarse al subir los tipos en abril y julio en un movimiento poco meditado con respecto a la crisis de deuda periférica que estábamos sufriendo.

Las presiones del mercado, del FMI y otras instituciones han servido al menos para plantear un escenario de cobertura de las necesidades de liquidez de la banca , prestando dinero y ofreciéndose para comprar cédulas, un activo financiero respaldado por hipotecas o créditos. Lo anterior tendrá un impacto positivo en los mercados , ya que desde mayo no se veían operaciones nuevas de este activo por falta de interés, y permite a las entidades financieras cierto desahogo financiero en un entorno de escasez de compradores finales.

Además, hay un claro cambio de sesgo en cuanto a las decisiones futuras. El BCE es muy consciente de los riesgos que genera la situación actual, pero manteniéndose en su función, la estabilidad de los precios, aspira a que los Gobiernos europeos también hagan su trabajo.

Generar confianza

Las autoridades europeas parecen ser más conscientes de que necesitan imperiosamente generar confianza entre los inversores, y esto pasa ahora por solventar la reciente traslación del riesgo de la deuda hacia una crisis bancaria, dada la incapacidad de las entidades financieras de acudir a los mercados de financiación mayorista. Se precisa un esfuerzo para que se capitalicen las entidades, y parece clara la voluntad política de realizarlo. El FMI valora las necesidades de la banca entre 100.000 y 200.000 millones de euros.

Dexia, el banco franco-belga, ha sido el primero que ha necesitado el respaldo de su Gobierno en esta nueva etapa que estamos viviendo, pero vendrán muchos más si el miedo se vuelve pánico. Las expectativas de quiebra de los Gobiernos se trasladan a los bancos, que son sus acreedores, y ésta es la antesala de una recesión, por la falta de confianza y de traslación de crédito a empresas y familias, incrementando finalmente el desempleo, justo cuando sólo la creación de puestos de trabajo puede estabilizar la situación actual.

Situación griega

En cuanto a Grecia, el forzarle a unas medidas de austeridad draconianas no hace sino llevar al país a una situación insostenible, social y económicamente, manteniendo la incertidumbre en todo el mercado.

Si todos estamos de acuerdo que Grecia no es capaz de pagar su deuda, será mejor plantearse una fuerte quita de su deuda o incluso nuevos e imaginativos planes, como los comentados hace unos días en prensa extranjera con respecto a la posibilidad de traspasar activos de titularidad pública por 125.000 millones a un fondo europeo, reduciendo por debajo del 90 por ciento del PIB su deuda.

Estos negocios podrían recibir una inyección de capital y una mejora de su gestión que permitiera la reactivación del crecimiento, empleo y la recaudación por impuestos, vendiéndolos diez o quince años más tarde.

Esperanza de actuaciones firmes

Los mercados ahora sí que apuestan por actuaciones firmes. Esperan medidas de relajación monetaria, compras de activos y la recapitalización bancaria. Grecia deberá quebrar ordenadamente, con una pérdida limitada de las instituciones privadas.

Necesitamos un Ministerio de Finanzas Europeo, con objetivos, reglas y controles bien definidos, así como un Fondo Europeo de Estabilización Financiera con mayores recursos y que pueda proporcionar financiación a los países con mayores problemas. Asimismo, necesitamos una supervisión bancaria con reglas comunes en Europa.

En este entorno, los inversores empiezan a valorar los esfuerzos realizados, minusvalorando las noticias más negativas. Los mínimos en las bolsas empiezan a consolidarse y las apuestas empiezan a sesgarse hacia la oportunidad de tomar activos de riesgo. Las bolsas ya han ido reaccionando, pero los mercados de bonos mantienen todavía un escenario de excesivo pesimismo, generando buenas oportunidades de inversión en empresas de calidad.

Rafael Romero. Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio. (Grupo Unicaja).

PANICO VENDEDOR EN LOS MERCADOS

Son las cinco de la tarde de otra semana negativa, cerrando de nuevo otra jornada muy pesimista: las bolsas europeas con caídas en el entorno del 7-8% y las americanas rondando el 5%.

Estamos en una situación de absoluto pánico vendedor. Esta mañana los futuros del S&P caían más del 6,5% y el sistema paralizó la contratación hasta la apertura del mercado a las 15:30, hora en el que vimos el VIX (termómetro de pánico en bolsa usa) al 89,50% ¡ Casi un 90% de volatilidad implícita !!!!!! Este nivel es absolutamente histórico, increíble, alucinante !!!!. Nunca en la historia se había visto niveles por encima de 50% desde su creación en 1990 y en esta última semana hemos roto día tras día estos récords casi duplicando los niveles históricos.

Con estos niveles de volatilidad, no tiene sentido alguno hacer previsiones para el corto plazo. Estamos en un claro proceso de pánico irracional vendedor, lo que puede llevarnos a precios todavía un 10-15% por debajo de los actuales niveles.

Los inversores temen a la posibilidad no ya de una desaceleración o recesión en países desarrollados, sino en una auténtica recesión “global” tras conocer los últimos datos de crecimiento en algunas economías asiáticas, como China o Corea, o los graves problemas de iliquidez de algunos países como Islandia o de otros emergentes europeos: Hungría, Eslovenia, Ucrania, Bulgaria o Rumanía, muy vulnerables debido al elevado endeudamiento en divisas. Se ha castigado fuertemente a muchas divisas de estos países emergentes (y algunos no tanto), con caídas frente al dólar esta semana por encima del 10%

En España además hoy se ha conocido un dato de paro altísimo y se teme también la repercusión en nuestras entidades por nuestra inversión en Latinoamérica. Argentina ha despertado de nuevo los miedos a la inseguridad jurídica de países con gobiernos no muy ortodoxos… El miedo se traslada hacia otros países que en principio no deberían de estar en esa línea a corto plazo (México, Brasil, Chile), pero que a medio plazo no se puede ni mucho menos asegurar que sigan dentro del marco de juego. Todo esto se ha unido con algunos malos resultados empresariales y macroeconómicos que alimentan el deterioro de la confianza.

En fin, que se huye de la calidad, castigando indiscriminadamente a mercados emergentes, divisas, bonos corporativos de calidad,etc. etc. y no hay refugio posible salvo la deuda pública, fondos de gobiernos o similares.

¿Como cerrará el año?

Todo este escenario apunta a un cierre de año con nuevas bajadas de tipos oficiales hasta el 3% en Europa, el euribor a 12 meses en el entorno del 4% y nuevos mínimos de tir en los bonos, sobre todo en los plazos más cortos. El dólar y el yen pueden seguir fortaleciéndose, pero ya mucho más despacio.

En las bolsas es absolutamente imposible valorar cuando y donde pararán las caídas; pero los inversores de largo plazo, con perfil arriesgado, pueden aprovechar las oportunidades que estos escenarios ofrecen para hacer una cartera selectiva. Pero un consejo: hay que hacerlo poco a poco, sin prisa. Pasarán muchos trenes por la estación.

Empresas y familias en economía de guerra


En el mes de junio se publicó “El Barómetro de la Familia”, un análisis que pretendía saber no sólo cómo ven las familias la situación general de la economía española, sino cómo ven su propia situación y qué expectativas tienen en cuanto a su capacidad económica dentro de un año.

Lo interesante del estudio es valorar cómo sufren y cómo actúan las familias ante la desaceleración económica que estamos atravesando. Valorar cómo está afectando a las familias españolas la gran inflación en los precios de los alimentos o del precio de la gasolina, la subida de los tipos de interés de las hipotecas, la crisis inmobiliaria o la caída de la bolsa; porque los ingresos familiares no suben y tienen el riesgo de que algún miembro de la familia se quede en paro. Por tanto, ¿qué gastos están reduciendo para compensar la subida de la hipoteca, o el gasto de gasolina?

En esta situación, también los Bancos les interesa analizar si se podría transformar, tras la resolución de esta fase complicada, los patrones de ahorro de largo plazo de los españoles, muy centrados en inmuebles y en menor medida en fondos de inversión, de pensiones, seguros de ahorro, etc. Ahora mayoritariamente se han refugiado en depósitos bancarios a corto plazo, pero esta situación es transitoria y probablemente evolucionará a una mayor diversificación en el futuro.

Percepción de la crisis

Si tienes hipoteca, percibes una situación mayor de crisis, sintiendo que te afecta mucho la subida de la gasolina. Concretamente el 78% de los hipotecados tienen esa sensación, reduciéndose al 24% si los que contestan son aquellos que dicen que la subida de las hipotecas no les ha afectado nada.

Esa sensación también se traslada a la percepción de la situación económica. Si te afecta mucho la subida del Euribor, también tienes mayor sensación de crisis. Por tanto, el estudio parece describir sobre todo una crisis hipotecaria agravada por un escenario inflacionista en los productos básicos. Si finalmente se van ajustando los precios del petróleo y alimentos, así como el Euribor empieza a caer en los próximos trimestres, podríamos reconducir esta situación.

Por el momento da la impresión de haberse alcanzado el techo en los precios, aunque el paro está creciendo y la situación puede calificarse de preocupante para las empresas, ya que las familias están ya actuando reduciendo el consumo e inversión para ajustar más sus presupuestos. Todos conocemos ya las cifras de inversión en viviendas (prácticamente nulas) y de automóviles (en agosto la peor cifra en quince años).

Pero el estudio avanza en otras medidas que las familias están tomando para hacer frente a la crisis. Obviamente afecta de forma desigual a los españoles. Unos necesitan realizar pequeños ajustes y otros deben realizar importantes cambios en sus vidas. Por ejemplo, el análisis detalla que el 45% de los jóvenes (18-29 años) está considerando seriamente en buscar un trabajo para ayudar a sus padres a sostener la familia.

Un porcentaje cada vez más elevado de españoles está alterando su dieta, reduciendo por ejemplo la compra de carne y huevos. En otros sectores la reducción del gasto es una decisión tomada por un mayor número de familias. Por ejemplo, en menaje y muebles son ya un 40% de los españoles los que han decidido reducir gastos, y en ropa y complementos esta decisión ya la toman más de la mitad de los encuestados: el 51% admite estas restricciones.

No son pocos tampoco los que han reducido el gasto en productos culturales: el 38% admite haber restringido la compra de libros, música o películas de DVD. Por lo que se refiere al consumo en bares y salidas a restaurantes, uno de los sectores con más peso en la economía española, la crisis ha obligado a reducirlo al 52% de los españoles. También se está produciendo una reducción en la asistencia a espectáculos (cine, teatro, conciertos): un 42% ya se ha visto en tal tesitura. Un sector donde los españoles parece que están menos dispuestos a reducir gastos es en el de las comunicaciones: sólo el 28% haya reducido el gasto en telefonía, internet o televisión de pago.

Economía de guerra

Todos estos cambios, tanto de patrones de gasto o decisiones de inversión, incluso como cambios más estructurales y sociológicos, están teniendo y tendrán en los próximos trimestres un importante impacto en muchos sectores de actividad.

Las familias están entrando en una fase de lo que yo he querido denominar “Economía Familiar de guerra”, basándome en la Economía de Guerra que es la que se aplica en momentos de conflictos armados. Muchas familias están actuando intentando mantener el funcionamiento de su actividad económica indispensable, procurando su abastecimiento reduciendo gastos superfluos, desincentivando su consumo privado, favoreciendo el ahorro de energía, etc.

Lo anterior genera oportunidades. Inditex está manejándose mejor en esta situación que cadenas con ropa menos asequible. Las cifras demuestran que las familias han aumentado las ventas en supermercados de descuento (Aldi, Lidl, Día) frente a grandes hipermercados (Carrefour, Hipercor, etc.), aumentan las cifras de venta en Burguer King y Mc Donalds y los restaurantes más lujosos pierden clientes. El low cost en aviones y hoteles se impone. Las ventas de coches más baratos se incrementan relativamente frente a los más caros de comprar y mantener, etc., etc..

La Wikipedia nos explica que para muchos países no beligerantes y cercanos territorial o económicamente a una zona de conflicto armado, la economía de guerra siempre representa una oportunidad de crecimiento y desarrollo al poder incrementar sus exportaciones a los beligerantes. A veces la economía de guerra sustenta procesos de investigación y desarrollo tecnológico que mejoran la capacidad del país, sosteniéndose por algunos economistas que, en algunos casos, éste parece ser el origen real de algunos conflictos.

Como empresarios, podemos analizar por tanto la actual economía como de guerra. Si se hicieron bien los deberes, probablemente no solo evitemos que nos arrastre, sino que puede representar una magnífica oportunidad para un análisis riguroso de nuestra visión del negocio, de la redefinición de la estrategia empresarial, del desarrollo de nuevos productos y servicios, de la incorporación de nuevo talento, del desarrollo de equipos con pasión por conseguir nuevos retos, por visionar los éxitos y comprometerse para alcanzarlos.

Después de una economía de guerra, podemos encontrarnos con nuevos patrones sociológicos, de ahorro, de inversión, pero seguro que con una economía con mayores oportunidades de alcanzar la prosperidad. Trabajemos para conseguirlo.