Preocupa Grecia, pero China también

¿No les parece a ustedes un poco de “locos” el comportamiento reciente de los mercados? Con las bolsas unos días con grandes caídas, luego recuperaciones, los bonos igual son el enemigo de una cartera como a los pocos días se compran como salvavidas. En fin, esto es lo que hay. Un mundo financiero cada vez más influenciable y volátil. Así que tendrán que superar estos baches emocionales si quieren tener un retorno mayor que lo ofrecido por un depósito bancario.
Veamos hoy. Ayer jornada de tensión y nervios en Estados Unidos, con la bolsa de Nueva York cerrada tres horas por un fallo informático. No es muy normal, la verdad y genero especulaciones sobre quizás había habido un ataque informático (les aseguro que estoy cada vez más preocupado de estos asuntos). Coincidió que el mismo día había fallos técnicos informáticos también en United Airlines (que tuvo paralizados todos sus vuelos durante varias horas) y hasta el mismo The Wall Street Journal… En fin, nervios y cierres negativos. Con el S&P de -1.7% y Dow Jones de -1.50%.
Luego llegó el cierre asiático en positivo, recuperando HongKong más de un 3% y ligeras subidas en Japón, tras las grandes pérdidas del día anterior. En las bolsas europeas nos levantamos hoy con mucho optimismos. Quizás los inversores  parecen posicionarse para un buen resultado de las ¿penúltimas? negociaciones en Grecia o definitivamente están ignorando lo que pasa allí. Positivos, pero con cautela aparente.
Oía ayer decir que desde Grecia parecía sonar bien la música, ahora había que ver la letra de la canción, tras la petición griega de un nuevo préstamo bajo un programa de rescate a tres años, en el que aparentemente atendería pasar algunas líneas rojas (pensiones, impuestos, etc.) y dejaría para otras negociaciones más adelante la negociación de reestructurar la deuda actual.
Suena bien, pero ya no nos fiamos mucho. De hecho si van a firmar estas condiciones  en unos días, ¿por qué no lo hizo antes?. ¿Tendría aval el gobierno griego de supuestamente claudicar ante las demandas de sus socios tras un referéndum con una oferta similar y claramente ganado por el no? Dificil, muy difícil. En todo caso pronto lo sabremos. Creo sinceramente que es la última oportunidad antes de desencadenarse la salida de Grecia del Euro, una situación que llevaría a crear un nuevo dracma que podría valer aproximadamente la mitad de un euro, lo que implicará una pérdida inmediata de la calidad de vida de toda la población.
En todo caso, tomen nota del calendario de los próximos días. Hoy debería de llegar la letra final desde Grecia, se estudiará hasta el sábado que se reúne el Eurogrupo y habría Cumbre de Jefes de Gobierno el domingo. Si les ha gustado todo, darían el visto bueno para se inicien negociaciones de una nueva asistencia financiera, pero ojo, tendrían que ser validadas por los parlamentos nacionales, incluyendo el griego. Esto no sería fácil. En todo caso, los griegos tendrían la posibilidad de conseguir un crédito puente que le permitiera no inclumplir la deuda que le vence el próximo 20 de julio con el BCE. Esperemos que esta no sea una nueva estratagema para volver a ganar tiempo, salvar el match del 20 de julio y luego no firmen. Si es así, la situación podría empeorar bastante.
Dejando a un lado a los griegos, desde hace unas semanas los inversores empiezan a prestar atención a lo que pasa en China. Aunque el mercado parece haber rebotado esta noche, la bolsa de Hong Kong cerró ayer con un 6% de caída, así como las bolsas local de Shanghai, que además hizo  mínimos de cuatro meses y tras caer un 34% desde máximos. Esta noche rebotó por que se encontraba en zona de soportes a nivel “técnico”, y la enorme presión de las autoridades chinas con medidas extraordinarias que buscan darle soporte.
Juzguen ustedes. Para parar la caída, China lleva un par de semanas tomando decisiones complicadas de mantener en el tiempo:  desde bajar tipos de interés, reducir el coeficiente de caja de la banca hasta prohibir a los principales accionistas (inversores con participaciones superiores al 5%), ejecutivos de empresas, etc. la venta de participaciones en sociedades cotizadas durante seis meses. Ha ordenado a las instituciones de propiedad del gobierno no solo mantener sus acciones, sino aumentar sus participaciones.
Pero la situación no parece invitar a estar tranquilo.  Más de la mitad de las 2.800 empresas que cotizan en las dos bolsas más locales,  Shanghai y Shenzhen han suspendido la cotización de sus títulos, sea de forma voluntaria para evitar mayores pérdidas o porque el valor de sus acciones ha caído el máximo permitido por el regulador bursátil chino por jornada: un 10%. Esta es una situación de pánico que puede durar.
Quizás se alivie temporalmente la situación, pero no podemos olvidar que estos dos mercados locales de renta variable chino sumados son el segundo mayor mercado del mundo tras el americano, y eso que el trading está limitado a ciudadanos chinos.  Si el segundo mayor mercado pierde en un mes un tercio de su valor pues habrá que reflexionar sobre ello. Este es el gráfico de la bolsa de Shanghai este año:
¿Creen que ya ha caído bastante? Pues pónganlo en perspectiva. Ahora veamos un gráfico con más temporalidad. ¿Las bolsas chinas pueden caer más?

¿Arrastrará ese movimiento al resto de bolsas asiáticas? ¿A Japón, que por cierto ayer cayó aproximadamente un 3%, aunque hoy ha cerrado con ligeras alzas? Sobre las  bolsas locales en China existen teorías que hablan desde hace tiempo de una auténtica burbuja, con inversores que se financian con deuda para operar en bolsa y esto acelera los movimientos al alza o a la baja. Además los inversores se veían acompañados por grandes estímulos monetarios desde el gobierno, reformas estructurales, cambios de asignación de inversión desde inmobiliario a bolsa, posibilidad de apalancarse para hacer trading, muchas salidas a bolsa, etc.
Permítanme añadir una foto para ver qué puede estar pasando en la bolsa China. Todos se han lanzado a ganar dinero en la bolsa. Esto no es muy sostenible:

Desde luego el gráfico responde a un patrón de burbuja…

Y ya sabemos que cuando empieza un movimiento correctivo, puede irse mucho más allá. El gobierno chino está intentando sostenerlo, pero las medidas extraordinarias no son las medidas adecuadas para darle sostenibilidad, solo paran un poco la sangría. Por estos motivos, pudiera ser sano este movimiento a la baja. Los analistas de la zona parecen plantear que se empiezan a ver precios razonables y una macroeconomía que permite apostar por China al menos en medio y largo plazo, pero la  economía está en proceso de cierta desaceleración y claros riesgos financieros.
Aunque algunos expertos pretenden olvidarse de la correlación positiva que suele tener la situación de las bolsas y la economía real, aunque sea en términos de generación de confianza o desconfianza y por tanto de factor de decisiones de inversión y gasto, lo obvio es pensar que si continúan estas correcciones en China acabará  desestabilizando la situación económica del país, y puede ser un obstáculo para cumplir el objetivo de crecimiento del 7% para este año.
Mi reflexión va por pensar que la crisis en los mercados chinos,  genera desconfianza no solo en China sino en el resto de Asia, y puede frenar el crecimiento en la región, que la situación de Grecia y Rusia lo hará en Europa, y unido a otros factores que no están tan visibles, pueden minorarse las buenas perspectivas de la economía mundial. Van a frenar el crecimiento esperado y por tanto, los resultados empresariales futuros. También frenarán las subidas de tipos de interés en EEUU, y veremos bajadas en otros lugares del mundo.
Hace unos días el propio FMI ya rebajó el crecimiento esperado de EEUU para 2015, del 3,1% al 2.5% este año y del 3.1% al 3.0% para 2016, pidiendo cautela a la Reserva Federal con respecto al inicio de subidas de tipos de interés. La situación no invita a que el principal mercado del mundo vire su política monetaria en un momento convulso.
El comportamiento en mínimos de los precios del petróleo (China consume el 10% del total mundial), el carbón (China supone el 50% del consumo), cobre (39% del total),  niquel (en mínimos desde 2009)…  invitan a pensar que cuando dejemos de lado a Grecia, nos encontraremos con un escenario algo distinto en el mundo.
Seguiremos vigilando estas principales variables. Por el momento, mantengan posiciones principalmente en Europa, pero con precaución. En emergentes mejor a través de fondos globales, para diversificar mejor.

Momento actual y la renta fija

Leía hace unos días que la clave del éxito en la inversión no consiste en observar el futuro con algún tipo de visión “mística”, sino en ver el presente con claridad. Sin duda, los visionarios místicos asumen los riesgos y oportunidades futuras con tanta intensidad que no valoran el momento presente, se olvidan de las circunstancias que podrían incidir precisamente en ese futuro. Se olvidan también del momento emocional actual de inversores, gobernantes y reguladores, cuya influencia marcará el devenir presente y futuro.
La gran sorpresa del año ha sido el comportamiento de la renta fija. Ahí está el grueso del volumen del ahorro de los inversores y aunque todos los días nos preocupamos por las bolsas, debemos de revisar el momento actual de la renta fija, con las rentabilidades cotizando en este momento en mínimos históricos.
Si observamos el siguiente gráfico, vemos que cotizan en la zona más baja de las rentabilidades “nominales” históricas de los últimos diez años, en casi todas las clases de activos de renta fija (algo más altas en bonos gubernamentales de mercados emergentes en dólares y moneda local). Lo que tenemos que tener en la cabeza es que un posible movimiento de tipos de interés del 1% en cualquiera de los índices (menos probable en los plazos más cortos) tendría un negativo impacto en la rentabilidad del precio de nuestros bonos y menor en la rentabilidad total de los activos que pagan un buen cupón (porque el cupón amortigua el impacto de la pérdida de precio). Véase la renta fija High Yield y bonos emergentes.

Esta es una amenaza que ya todos nos planteábamos hace un año, y al comienzo de este 2014, pero y ahora…
¿Qué mundo tenemos? Un mundo de tipos reales negativos en los plazos cortos debido a una enorme flexibilización monetaria, obligado movimiento para recuperarnos de una grave crisis financiera que contagió a la economía real. El enorme incremento de deuda por parte de los estados para salvar al mundo habrá que pagarlo, y si no hay crecimiento, no podremos hacerlo. Quizás se genere una gran inflación, pero al día de hoy, no hay muestras de que vaya a haber y mucho menos en Europa.
El incremento de la liquidez del sistema, el aumento del ahorro (muy importante en mercados emergentes) y un claro proceso de desapalancamiento de inversores, familias y empresas, siguen dando soporte a los tipos de la renta fija a medio y largo plazo, ofreciendo rentabilidades muy pequeñas y sin visos muy claros de que finalmente se produzcan las grandes pérdidas predichas desde hace tiempo en los bonos gubernamentales considerados más seguros.
¿Puedo perder dinero si invierto en la renta fija segura? Sí, especialmente en los plazos más largos, pero en plazos cortos o medios sería menor, porque la reducción de este apalancamiento global y el aumento del ahorro, incrementa la demanda de activos “libres” de riesgo, lo que le lleva a cotizar ahora y quizás en el futuro, por debajo de los niveles históricos.
Una muestra es ver los bonos alemanes cotizando el diez años al 1.15% y a Estados Unidos al 2.48%, sin síntomas de agotamiento, y eso que ya ha anunciado la FED el fin de la compra de deuda. Sí, es posible que dejen de comprar “más” en EEUU, pero la liquidez que ya ha generado (que se irá reinvirtiendo) y el incremento del ahorro a largo plazo de familias se tiene que destinar a alguna clase de activo.
Quizás el BCE inicie un QE, dando el relevo a EEUU. Quizás sí o no, pero los bonos de países considerados seguros, seguirán siendo siempre un lugar preferente en las carteras de los inversores de más volumen (compañías de seguros, fondos de pensiones y seguros, fondos soberanos, etc.). Si es que sí, habrá reducidas ganancias adicionales, si es que no, las pérdidas serían también moderadas, porque los cimientos de esta clase de activo son muy poderosos a nivel “global” y el tipo considerado “normal” para la deuda a largo plazo podría ser menor de lo que ha sido en el pasado.
Lo importante será seguir el tipo de interés “real”, por tanto la inflación puede ser un factor fundamental para marcar el nivel de la deuda a largo plazo. Creemos que los tipos reales se irán incrementando en el futuro aupadas por el propio ciclo, pero el presente no parece mostrar prisas para tomar decisiones excesivamente radicales. Además la experiencia muestra la influencia positiva de una diversificación prudente en renta fija, como elemento descorrelacionador de los riesgos latentes y cisnes negros que pudieran aparecer en los mercados.
En cuanto a los bonos corporativos y con la mirada de un inversor europeo, mientras que tengamos al BCE apoyando y ofreciendo liquidez, es muy probable que el entorno de baja volatilidad se mantenga, especialmente por el reducido nivel de inflación en Europa y las pobres perspectivas futuras. En este entorno, es difícil que los inversores no sigan buscando emisiones que generen algo más de rentabilidad, especialmente en los mercados de crédito con grado de inversión, con tipos de interés casi nulos en activos seguros y en un ciclo económico positivo, reduciéndose la tasa probable de default (incapacidad de pagar intereses y/o capital).
No obstante, un movimiento de los inversores más sofisticados hacia un menor riesgo en las carteras de renta fija, podrían tener un impacto mayor en el segmento de peor calificación, quizás en los high yield de medio plazo. No creemos que por ahora el segmento de bonos emergentes emitidos en dólar o euro, aunque hayan tenido un buen recorrido este año, tengan un riesgo importante, tras las fuertes correcciones del año pasado y las medidas que han ido acometiendo sus gobiernos, adicionando a que la mayoría de los emisores tiene una calificación de crédito.
Aprovechamos para resumir nuestro posicionamiento: mantenemos una posición positiva para todos los activos de riesgo a medio plazo, especialmente en la renta variable,  por entorno macroeconómico, políticas monetarias expansivas y razonables valoraciones de las compañías. De hecho, creemos que los mercados emergentes pudieran estar ofreciendo una buena alternativa si el ciclo económico evoluciona como esperamos a positivo.
La renta fija cotiza a mínimos, tanto los bonos de gobiernos como corporativos. Es difícil valorar si esta situación se mantendrá o no. En nuestra opinión no debería de haber movimientos sustanciales en esta clase de activos. No obstante lo anterior, no podemos descartar episodios de volatilidad como los que estamos viviendo o que se pudieran incrementar en las próximas semanas, pero para nosotros es una situación normal de los mercados.
La prudencia debe incrementarse para que un aumento de la aversión al riesgo elevara la presión bajista en las bolsas y un posible contagio a los activos de renta fija más arriesgados, dando al traste con los resultados acumulados este año. Por ello, es fundamental posicionarse en fondos de renta fija o mixtos con un enfoque muy flexible y oportunista, así como con la capacidad de sacar ventaja de un entorno de tipos al alza. Así mismo, conviene ir añadiendo a las carteras fondos de gestión alternativa y objetivos de retorno absoluto, con descorrelación a la renta variable y a la renta fija. Esto no ofrece la garantía de éxitos, pero sí al menos de no ver grandes fracasos en un entorno de mayor volatilidad e incertidumbre.

Estrategia de inversión para el verano

Tras pasar el ecuador de 2014 y entrando en periodo estival, nos obliga a reflexionar y valorar en qué punto nos encontramos con respecto a los riesgos y oportunidades de los mercados, de cara a plantear una estrategia de inversión tanto a corto como a medio y largo plazo.
En general, este año todas las clases de activos han ofrecido ganancias, con muchos mercados de renta variable haciendo máximos, especialmente apalancados en unas mejores perspectivas económicas y políticas monetarias enormemente expansivas, que obligan a los inversores a tomar riesgo si no quieren perder valor real de su patrimonio (incluyendo el efecto inflación). Aquí podemos ver la evolución de las bolsas, con una perspectiva histórica en las distintas zonas geográficas mundiales:
Pero la renta fija, que parecía mostrar síntomas de no ofrecer muchas oportunidades al cierre de 2013, ha tenido también excepcionales resultados, especialmente en España, Italia y mercados emergentes:
Ahora, tras estos movimientos y cerrado el segundo trimestre, estamos viviendo un incremento de la volatilidad del mercado. Creemos que estábamos en un periodo de tan reducida volatilidad que había motivos para empezar a preocuparse, ya que esas situaciones son un síntoma de “exceso de complacencia” y de olvido de los riesgos que seguimos teniendo encima de la mesa:

  •  salida de los estímulos monetarios en EEUU
  •  el crecimiento en emergentes, especialmente en China
  •   la valoración de las nuevas políticas para reactivar el crecimiento en Japón
  •   la sostenibilidad de las cuentas de los gobiernos periféricos europeos
  •  el posible paso del BCE a nuevas medidas de estímulos
  •  el posible proceso de deflación en Europa
  •  el escaso crecimiento en Francia y Alemania
  •   la escasez de crédito a empresas y familias en Europa
  •  el mantenimiento de tasas positivas de crecimiento de los beneficios empresariales, especialmente en Europa y EEUU
  •  los riesgos geopolíticos latentes: Ucrania, Siria, Gaza y otros menores pero importantes, como los cambios de gobiernos en muchos países emergentes.

 La lectura es clara, ahora vemos el vaso medio lleno, en un estado emocional de optimismo que nos lleva a minusvalorar los datos negativos y sobrevalorar los positivos; y esto se podía observar en el comportamiento excepcionalmente poco volátil de la mayoría de los activos, especialmente de las bolsas. Se puede medir por los índices VIX (volatilidad implícita de las opciones sobre el S&P) y otros similares. Nadie parece aprovechar la oportunidad para cubrir su cartera de posibles tormentas o tsunamis financieros.
Estamos todos subidos en nuestra tabla encima de una ola (en la tendencia alcista) que puede llevarnos hasta la orilla, todavía lejos, pero que por el camino nos puede tirar y revolcar. ¿Seremos capaces de levantarnos y esperar a la siguiente ola para seguir avanzando?
Los movimientos actuales, tras el escándalo de Gowex, del Banco Espirito Santo, etc no parece que se alejen de la normalidad del comportamiento de las bolsas. Ayer todo el mundo compraba como locos y hoy venden lo que compraron. ¿La diferencia? Pues que EEUU ha avanzado en su plan de sanciones a Rusia. También en la UE los Estados abren la puerta a un mayor bloqueo al pedir a la Comisión Europea que reevalúe la cooperación con Rusia con la idea de “suspender la aplicación de acuerdos bilaterales y programas de cooperación regional”.
Discúlpenme, estas son excusas que sirven para rellenar artículos como éste que explican a toro pasado el porqué del movimiento. Hoy el mercado cae por Rusia, mañana será por otra cosa, y pasado subirá porque hay unos buenos resultados de alguna gran compañía, una buena operación corporativa o sencillamente habíamos caído mucho y rebota en la línea de soporte tal que con el impulso rompe la directriz bajista X, y a la vez se cruza la media móvil de x sesiones y los indicadores estocásticos tal y tal se han puesto alcistas. En fin, siempre tendremos algún detonante para obligar a los inversores que ya tienen en su cabeza cierto posicionamiento y tienen su forma de seguir el mercado (por análisis fundamental o técnico), a tomar la decisión. Unos decidirán comprar y otros para vender. Unos comprarán para el medio plazo y otros para vender al mínimo rebote. Este, simplemente,  es el mecanismo del mercado.
¿No han podido leer estos días la enorme ambigüedad en los mensajes de los bancos centrales? Puede que pase esto, o quizás lo otro… pero el mensaje final es que ellos están ahí para proteger que si la ola te tira de la tabla, no salgas muy dañado si tomas algo de riesgo. Esto es cuestión de creérselo o no. Nosotros por el momento les creemos.
Por tanto, los bancos centrales están ahí. Eso se llama una Put (una opción de vender, que la uso o no a mi conveniencia). Una put gratis para tomar riesgos. El problema radica en que no sabes qué vencimiento tiene esa put y cuanto realmente vale (para ver cuanto te puede proteger). Los bancos centrales ven que se están montando burbujas en los activos financieros, esperando que se traslade a la economía real. Si explota la burbuja, nos llevaría a una gran pérdida de confianza y no permitirían que la economía real avance al ritmo que necesitamos para absorber el enorme esfuerzo de los gobiernos en forma de deuda.
Esto es muy complicado si tienes que pensar qué va a hacer hoy o mañana el mercado. A mí me llaman muchas veces y me preguntan qué valores comprar o cuales vender. En estas últimas semanas, mayoritariamente, casi todas las preguntas van encaminadas a qué comprar o cuando será el mejor momento de comprar, porque tienen liquidez. Esto es un sesgo especialmente optimista y eso me hace ser algo más prudente, pero mientras haya liquidez esperando a comprar, los mercados tienen apoyo, especialmente las bolsas, pero también la renta fija, porque para la parte más conservadora de las carteras necesitas activos de renta fija, porque en algún sitio tendré que poner el dinero. Preferible que me de muy poco a que no me de nada o que pierda.
Entonces, ¿qué hacer con respecto a las bolsas?  Creemos que la clave son los resultados empresariales. Los últimos conocidos desde Estados Unidos, parecen ir acompañando en positivo. Todavía quedan muchísimas compañías por ofrecer sus resultados. Creemos que podríamos ver recortes adicionales, pero al día de hoy estamos convencidos (salvo algún nuevo cisne negro que hoy no intuimos) que serán aprovechados por muchos inversores para comprar, porque acumulan liquidez desde hace tiempo en busca de mejores precios. Creemos que todavía en una perspectiva de medio plazo, las bolsas plantean una mejor opción de rentabilidad-riesgo.
¿Y la renta fija? no vemos riesgos a corto plazo. No debería de comportarse mal aunque simplemente no va a ofrecer grandes retornos a partir de ahora, pero ya no hay recorrido adicional de bajada de tires o reducción de las primas de riesgo. Sí que conviene recordar que muchos inversores han acumulado mucha cartera en el segmento del high yield. Si la situación se tensa, sería la más damnificada, más que en bonos emergentes.  
En todo caso y en líneas generales, conviene asimilar rentabilidades más pobres en las distintas clases de activos para el resto del año, y por supuesto un incremento de la volatilidad del mercado. 
Una cartera con activos de distintas clases de activos, a través de fondos de inversión flexibles y no especialmente volátiles, pueden ser la clave para no tener los nervios demasiado tensionados en los próximos meses. La put de los bancos centrales nos ofrece cierta seguridad, una especie de airbag, pero aunque te salve la vida, algo de daño te puede hacer. Si llevas también el cinturón de seguridad, mucho mejor.

Gestionando la aleatoriedad del mercado

La historia reciente nos ha mostrado los efectos de la aleatoriedad de los mercados, así como que los inversores no son puramente racionales, que las correlaciones son inestables sobre todo en periodos de agitación, que hay una asimetría en los rendimientos de los activos otorgando una mayor probabilidad a grandes movimientos bajistas frente a los alcistas, o que los cambios en los precios no presentan una distribución normal, minusvalorando los riesgos de cola.
Estos riesgos de cola, o eventos extremos, los provoca la propia aleatoriedad del mercado, y para gestionarla, debemos tener la consciencia de su existencia y comprensión. La aleatoriedad se fundamenta en tres factores: es naturalmente sorpresivo, el resultado es casual e impredecible, y tiene un valor impactante. Tendemos a actuar como si no existiera, pero está ahí, de forma natural e intrínseca en la gestión de inversiones.
Debido a estos hechos, para alcanzar nuestros objetivos financieros debemos preguntarnos… “si las cosas se ponen muy mal, ¿cómo de mal pueden llegar a ir?”
Esto es difícil de estimar en los modelos más utilizados que se fundamentan en evaluar la peor pérdida esperada para un horizonte temporal, y un nivel de confianza determinados “en condiciones normales de mercado”, porque los mercados tienden a no comportarse de forma normal por su propia naturaleza aleatoria.
Por lo anterior, los datos históricos aportan cada vez menos protección calculando probabilidades de “shocks” agudos, y su magnitud. Para mejorar estos cálculos, se empieza a utilizar la teoría de valores extremos, una rama de la estadística, muy utilizada en ingeniería y otras disciplinas, que trata de evaluar la probabilidad de eventos que son más extremos que cualquier observado anteriormente. Pero esto es complejo de llevar a la práctica en nuestro día a día.
Prepararse para lo impredecible y aleatorio es difícil, pero debemos actuar en aras de preservar el patrimonio de estos eventos, minimizando su impacto.
Si lo hacemos a partir de un notable incremento de activos monetarios, podríamos definirlo como una seguridad cara, con retornos mínimos, que descontando la inflación, al cabo de los años nos reduce el valor de nuestro patrimonio en un largo ciclo de tipos de interés reducidos.
Y preservar el valor de un patrimonio, es mantenerlo también a salvo de las pérdidas impuestas por la actual represiónfinanciera…“Nada ocurre sin riesgo, pero sin riesgo no ocurre nada”.
Podemos generar carteras con mínima varianza o añadir una asignación constante de coberturas con derivados, pero podemos gestionarla mejor con enfoques de gestión activa de carteras multi-activos, balanceando las ponderaciones de dichas clases con respecto al nivel de riesgo que aporta cada uno, frente al clásico reparto de porcentaje de efectivo entre éstas.
Adicionalmente, podemos complementar las carteras con la extensa y creciente oferta de productos “alternativos” que permiten gestionar mejor la aleatoriedad y te posibilitan reducir posibles daños de eventos extremos.
Hay que rendirse al uso de los fondos market neutral y long-short, y en general de las estrategias venidas del mundo de los hedge funds que mantengan un foco en la gestión del riesgo, gracias al uso de estrategias dinámicas de protección ante pérdidas y el uso de sofisticados sistemas de gestión carentes de emociones, que sistemáticamente toman en consideración la posibilidad de la ocurrencia de eventos aleatorios.

Artículo también publicado en la web de Funds People
http://www.fundspeople.com/gente/rafael-romero-157/blog/gestionando-la-aleatoriedad-del-mercado-32227

Siria marca la pauta en los mercados

Parece evidente que se ha terminado la calma en los mercados tras un verano que no se vivía tan estable desde hace cinco años. La creciente inestabilidad geopolítica en la zona de Oriente Medio, marcada por la seria amenaza de un nuevo conflicto en la zona, esta vez en Siria, ha sido la guinda a la incertidumbre añadida por el riesgo en Europa vinculado a Grecia y las próximas elecciones en Alemania, así como las dudas macroeconómicas futuras marcadas por el posible fin de estímulos monetarios desde Estados Unidos, que está azotando a todos los mercados de bonos y divisas, especialmente las emergentes.

Por otro lado, la creciente tensión en una zona donde se ubica la mayor parte de las reservas mundiales de crudo, nos ha recordado viejas preocupaciones. Una subida del precio del petróleo, que ya ha subido un 15% desde principios de junio, siempre tiene un impacto en la economía global. Se calcula que por cada subida del 10% del precio, se reduce un 0.25% el crecimiento mundial en los dos años siguientes y eleva la inflación un 0,3% en la Eurozona y un 0.4% en EEUU en el año en curso. En España por cada 10 Euros de subida o bajada del precio del barril, la factura aumenta o disminuye en 6.000 millones de euros. El año pasado gastamos 34.000 millones € en petróleo y derivados. Si el precio se va hacia la zona de 150 dólares (dejo gráfico), zona que vimos en el 2008, supondría un gasto adicional de unos 17.000 Millones. No es un asunto baladí.

Si finalmente se produce un ataque de Estados Unidos con apoyo de otros países (Inglaterra, Francia, Turquía…), la mirada deberá estar más fija en su duración y su posible expansión a otros países. No es lo mismo unos cuantos lanzamientos de misiles durante unos días, como parece que podría comenzar, en un aviso al régimen sirio de que abandone y negocie una salida, que iniciar una operación militar más larga y profunda, con uso intensivo de aviones que multiplicaría los riesgos en una zona muy conflictiva, con Líbano e Israel, en la frontera con Siria, y muy cerca de Irán, que han amenazado con “graves consecuencias” si se inicia el ataque (aunque no se esperan represalias militares).
Parece que la voluntad de Obama es una campaña relámpago, similar a la intervención en Libia en 2011, pero no parece fácil una ofensiva similar en Siria. Así mismo, un aspecto controvertido es que no se cuenta, por el momento, con el respaldo de Naciones Unidas, y tenemos a Rusia y China exigiendo la vía diplomática como única posibilidad para lograr la solución del conflicto, lo que limita la posibilidad de alcanzarlo. El no tener legitimidad internacional es un asunto que puede generar un aumento de la tensión política entre las grandes potencias mundiales.
En fin, aunque inicialmente apuesto por una situación transitoria, la situación de debilidad en los mercados puede mantenerse e incrementarse la volatilidad, porque el dinero, per se, es miedoso ante la incertidumbre. Pero el movimiento de las últimas semanas de reducción notable de los niveles de riesgo, podría irse frenando, y quedar a la espera de nuevos acontecimientos, lo que no es óbice para que el goteo bajista continúe, pero de menor intensidad.

Si finalmente no se produce en septiembre el inicio de la salida de los planes de estímulo monetario en Estados Unidos, máxime si se inician los ataques a Siria, y las elecciones en Alemania posiblemente ganadas por Merkel permiten políticas menos austeras en Europa, podríamos tener cierto periodo de estabilización, que finalmente serían el estímulo necesario y esperado para la llegada de  los inversores bursátiles con más liquidez en sus carteras de lo acostumbrado, y con perspectivas pobres de rentabilidad en otros activos.

Ciclo económico y bursátil

Alguien se preguntará… ¿Qué es lo que está cambiando en el escenario actual para ir viendo día a día subidas en los mercados? Es la economía, y los ciclos económicos y bursátiles.
Hay un ciclo económico, el que muestran los datos y sus tendencias, y hay un ciclo bursátil, absolutamente correlacionados, pero una de las diferencias entre uno y otro, y que muchos profesionales suelen olvidar, y desde luego muchos inversores no acaban de ser conscientes, es que el ciclo bursátil se suele adelantar a los ciclos económicos, porque se mueve por expectativas. Por tanto, las expectativas de la economía real futura (del ciclo económico), lleva a adelantar entre 6 y 12 meses el movimiento, tanto al alza como a la baja al ciclo bursátil. 

Sería algo aproximado a lo expresado por este gráfico.
En este sentido, estamos moviéndonos en una tendencia alcista de los mercados. Ya hemos pasado lo que se denomina fase de acumulación, que es el inicio de la tendencia, donde los primeros que compran son los inversores institucionales tras un cambio de la tendencia bajista, y con un todavía entorno de datos económicos y resultados empresariales negativos. Este es el mejor momento para invertir, pero suele ser aprovechado por pocos inversores.
Luego pasaríamos a la fase de expansión o tendencia, en el que podríamos estar en este momento, en el que ya empiezan a comprar los inversores particulares, además de los profesionales, y suele corresponder al momento en el que tanto los fundamentales de las empresas, como la propia economía real empiezan a ir mejorando por las medidas de reactivación económica emprendidas, así como por los ajustes emprendidos anteriormente por las empresas. Esta fase suele durar bastante más tiempo.
Finalmente, llegará una fase llamada de agotamiento o distribución, de final de ciclo alcista, en el que ya el optimismo y la euforia llenan los mercados, por los buenos resultados de las inversiones, la buena marcha de la economía real y de las empresas, y en el que hay un incremento generalizado de público general invertido en acciones. Ese es el momento en el que los inversores que empezaron a comprar en la fase inicial de la tendencia empiezan a distribuir entre el público general poco a poco sus acciones, motivado principalmente por expectativas nuevas con respecto al ciclo económico, y su impacto en las cuentas de las empresas cotizadas. Ese es el momento de iniciarse un cambio de tendencia. Véase ilustración: 


Lo que he comentado, se refiere a la llamada tendencia primaria, que es la principal a observar en inversiones a medio y largo plazo. Las tendencias con frecuencia cubren periodos de varios años, y es la más importante, pues representa el verdadero sentimiento de la mayoría de participantes en los mercados. En todo caso, como bien saben ustedes, los mercados no se mueven en línea recta. Hay caídas y subidas dentro de una gran tendencia de fondo. Es importante, por tanto, darse cuenta que tendremos tendencias secundarias o intermedias en este proceso, que pueden durar semanas o meses, y dentro de estas, puede haber tendencias terciarias, que suelen ser inferiores a las tres semanas, pero eso no muestra un cambio de tendencia primaria per sé. Véase ilustración:

La dificultad, siempre está, y esto es lo difícil, en saber en qué momento del ciclo estamos y no dejarnos llevar por el sesgo emocional del miedo a perder o la avaricia de ganar, dejando oportunidades de inversión pasar o incrementando los riesgos en malos momentos.  Dentro de una tendencia alcista o bajista, primaria, tendremos momentos con tendencias contrarias, que no nos deben de llevar a variar nuestros objetivos de inversión. El acertar si hoy o mañana va a subir o bajar algún activo, es enormemente difícil de prever. Eso es pura especulación, y nosotros somos inversores.
¿A qué conclusión quiero llegar para el momento actual? Pues que aunque hayamos pasado ya la primera fase de la tendencia, sobre todo en la bolsa española, todavía estamos en un momento del ciclo bursátil con proyección alcista de los precios, considerando nuestra apuesta de ir mejorando la economía real a futuro. Si esperamos a que los datos de PIB, paro, industrial, reducción de los déficits, etc. hayan mejorado con claridad, habremos llegado a las bolsas con un margen de acierto bastante menor que el actual. No debemos, por tanto, dejarnos influir demasiado por los movimientos de sierra que nos vayamos encontrando por el camino.
En el más corto plazo… las bolsas europeas se han olvidado de las numerosas señales de análisis técnico que planteaban pocas probabilidades de superar los niveles de resistencia. Los datos macroeconómicos conocidos, y los mensajes de apoyo de todos los bancos centrales del mundo, han podido con los chartistas. Sí, ahora está mandando la economía, porque hablamos de tendencias primarias. No lo olvide 

Necesitamos ayuda de Europa urgentemente

Entre hoy y mañana la hora de la verdad ha llegado respecto a la concreción o no de las expectativas de estímulo monetario creadas (por las reuniones de Fed y BCE), las cuales han servido para cerrar el mes de julio  en positivo en la mayoría de los índices. Pero  no podemos descartar la “no” concreción de medidas suficientes para mejorar sustancialmente la situación actual, al menos en España.
Porque España está mal y esto no se soluciona en unos días, semanas o meses:
·         Tenemos a las dos comunidades autónomas más grandes del país plantando cara al gobierno y  dejando de pagar sus deudas.
·         Los gastos del Estado suben un 18% más y los ingresos se estancan, situando el déficit ya en el 4.04% del PIB (superando el nivel impuesto del 3.5% por la UE para todo el año).
·         El Estado va a tener que financiar su déficit y las necesidades de las comunidades, además de asumir las pérdidas actuales de la banca (el Frob ha perdido más de 10.000 millones hasta ahora) y ser garante de las futuras.
·         Grandes entidades como BBVA que ya entran en pérdidas en España contables por primera vez en la última década y que se salvan solo por el negocio exterior, o una Caixa que gana un 86.6% menos, marcan la tendencia.
·         La situación de la banca española llevará a reducir aún más las carteras de inmuebles a costa de bajar sustancialmente sus precios, alimentando la necesidad de nuevas provisiones en el futuro.
·         La salida de capitales de España ya se eleva a 163.185 millones en los primeros cinco meses (solo en mayo salieron 41.294 mill.), y la tendencia aumenta por la crisis de confianza en el país que no se reduce. Esto no es sostenible.
·         Las ventas minoristas ya acumulan dos años de caídas y nos viene la subida del IVA, que no mejorará esta situación, máxime en un entorno de desempleo muy grave, y deterioro de la inestabilidad para los que tienen empleo. Además, los que van encontrando empleo se encuentran con ofertas salariales muy por debajo del nivel de ingresos que mantenían (entre el 30% y 50% menos). Si las empresas venden menos, menos empleo habrá,  y de peor calidad, por lo que el consumo seguirá reduciéndose.
·         Llegarán nuevas medidas de recorte presupuestario impuestas por Alemania para que nos compren los bonos, empeorando la situación macroeconómica del país (más paro y recesión para este año y el que viene).
Estas y otras cosas son las que se leen estos días en la prensa. Ante tal aluvión, lo más prudente  es descartar empresas en bolsa que tengan mucho negocio en España y ser cuidadosos con la inversión en bonos “senior” de entidades financieras. Sí, es verdad que necesitamos a Europa para que nos eche una mano comprando deuda o financiando nuestras necesidades, que serán muchas para el mes de octubre.
No vamos a poder nosotros solos y las medidas de ajuste necesitan mucho tiempo para que se noten en la economía real. La posibilidad de un rescate total a España es una realidad cada vez más cercana y afectará a la evolución de los mercados, en un mes de Agosto que siempre, siempre, es un mes falto de liquidez y de inversores, por lo que las malas noticias, aunque ya están parcialmente descontadas, pueden aumentar las tensiones.
Si mañana el BCE no actúa, los inversores decidirán irse de vacaciones con menos activos de riesgo y ya veremos en Septiembre. Por tanto, quedamos a la espera del mensaje que mañana oigamos, pero la gestión política de la actual situación, tanto en España como en Europa, no parece ser la más acertada para los mercados.