Es mejor una duración corta que estar corto de duración

Os dejo artículo que se publicó en la web de El Economista  y en su edición impresa del pasado 20 de abril. 
Tradicionalmente, cuando la economía va bien, las bolsas suelen tener un buen comportamiento, acaba llegando la inflación y pueden generarse subidas de tipos de interés preventivas. Esto preocupa a los inversores más conservadores, con una buena parte de sus carteras en fondos de renta fija, ya que el valor de un bono varía en sentido contrario al de la rentabilidad en la que cotiza en el mercado, y movimientos al alza de la curva de tipos de interés pueden generar pérdidas de valoración, al menos en periodos temporales.
La sensibilidad de una cartera de renta fija con respecto a movimientos adversos en los tipos de interés se mide con el concepto duración. Una cartera con una duración de dos años, nos expresa que la vida media ponderada de los flujos futuros que ofrezca hasta su vencimiento es de dos años, y que su valoración podría caer aproximadamente un 2 por ciento si los tipos de interés subieran un 1 por ciento.
Racionalmente, para gestionar este riesgo de mercado, podemos invertir en fondos de renta fija que tengan una duración corta, entre 1 y 3 años, y así conseguir un rendimiento a vencimiento más alto que estar invertidos en activos monetarios, con una menor sensibilidad a la volatilidad del mercado, y cuando suban los tipos (si suben) reinvertir a tipos mejores.
Por otro lado, existen otras alternativas para cubrirte de este riesgo, invirtiendo en bonos con cupón variable ligado a los tipos de interés (los cupones subirían si suben los tipos en los mercados), o en bonos con cupones ligados a índices de inflación.
Estas serían las distintas opciones para gestionar mejor el riesgo de aumentos de los tipos de interés, aunque muchos asesores financieros recomiendan desde hace más de dos años invertir en fondos que están cortos de duración (también denominados de duración negativa). Esta apuesta, que se realiza con una combinación de derivados financieros, permitiría ganar dinero en una cartera de renta fija si suben los tipos de interés.
Hasta ahora, salvo momentos puntuales, la estrategia no ha dado los frutos esperados, especialmente para las carteras europeas. Las incertidumbres políticas que hemos ido viviendo, como las políticas monetarias tan expansivas en las que estamos inmersos a nivel global, y que previsiblemente tengan una lenta salida, han provocado que las curvas de tipos de interés sigan ancladas en rentabilidades muy reducidas, especialmente en Alemania, referencia que suelen usar para tomar dichas posiciones.
Por otro lado, la economía de la eurozona va estabilizándose incluso en el actual entorno de incertidumbre, pero la inflación sin los componentes más volátiles (la energía y alimentos) sigue por debajo del objetivo del banco central. Son muchos los factores que explican el por qué la inflación no acaba de subir. Probablemente influida por el efecto de la globalización, el envejecimiento de la población, la tecnología y la digitalización de la economía entre otros.
Adicionalmente, se creía que la expansión de la liquidez ejercida por los bancos centrales con bajadas de tipos y compras de activos podría provocar un aumento de la inversión y el consumo, mejorando la producción y el empleo, pero este proceso va mucho más lento de lo esperado.
Las políticas monetarias tienen una capacidad limitada, porque cuando las tasas de interés están próximas a cero, la oferta monetaria no parece ser decisiva, generándose una preferencia por la liquidez, conservando la gente el dinero antes de invertirlo. Esto se denomina la trampa de la liquidez, con un efecto deflacionista, y aquí estamos casi todos.
Un inversor racional debería construir carteras bien diversificadas con activos no correlacionados (que no tengan un movimiento similar). Y la renta fija suele ser el refugio de un dinero que huye de las bolsas cuando las incertidumbres planean o se materializan. Si un inversor tiene acciones en su cartera, debería tener también bonos con algo de duración para que le ofreciera un retorno positivo si las bolsas fueran mal. Sería como una especie de seguro refugio para momentos dudas y crisis, que son la normalidad del mercado.
Una cartera de renta fija de duración corta o negativa, tiene una correlación positiva a las bolsas, por lo que se aumenta el riesgo de mercado y es una estrategia más arriesgada de lo que cabría esperar. Sería una apuesta especulativa para un inversor de perfil conservador, especialmente con horizontes de inversión a medio y largo plazo, por lo que convendría medir su ponderación en una cartera bien construida.

Gestión Inversiones: Enfoques prudentes, pero valientes

El miedo es natural en el prudente, y el vencerlo es lo valiente (Alonso de Ercilla)
Aunque hemos tenido un comienzo de año especialmente focalizado en las noticias generadas por Trump, y su incesante esfuerzo por reconducir la estrategia de política exterior y económica del país, la realidad es que sigue materializándose nuestras perspectivas con respecto a que el ciclo económico global siga mejorando, así como la confianza generalizada de consumidores, empresarios e inversores.
Es pronto para valorar el impacto general de los planes de Trump, pero sí parece seguro que hará un esfuerzo por impulsar el estímulo presupuestario como alternativa a la actual política monetaria, y que este movimiento también se irá trasladando a Europa, ante la insistencia del propio BCE sobre el papel que deben tomar los gobiernos para mantener la actual inercia de mejora económica.
Aunque definamos a Trump como un populista, no debemos de olvidar que es un populista “empresario”, por lo que su forma de pensar estará en términos generales orientada de forma mercantilista y  a promover los negocios.  Por otro lado, si Trump persiste en el aumento del proteccionismo, está iniciando un nuevo orden en el comercial global, con un previsible cambio en los roles que las grandes potencias económicas mundiales puedan ejercer, desdibujando a EEUU como actor preferente.
Nos encontramos en un mundo en transición, bajo el influjo de un entorno de cambios políticos y crecimientos todavía asistidos por la política monetaria de los respectivos bancos centrales. Una transición hacia un entorno nuevo, ciertamente desconocido, con fuerzas contrapuestas que se mueven entre la esperanza y los temores que pudiera depararnos el periodo presidencial de Trump y su influencia en las previsiones de los inversores con respecto a los mercados, la economía y políticas fiscales y monetarias.
Parece observarse un riesgo de subida de la inflación en USA por un aumento de los costes de producción en el país, máxime en el momento actual de su ciclo de empleo (al estar en mínimos de paro en ocho años, se tensionan los salarios). Esto generará mayor velocidad de incremento de las tasas oficiales del banco central y normalización más rápida de la política monetaria norteamericana, que debería adelantarse a un posible mayor estímulo fiscal en un momento donde ya habrá comenzado a ganar fuerza el incremento de los salarios.
Para las empresas, este probable mayor coste de producción de sus productos quizás no pueda repercutirse en el precio, lo que reduciría sus beneficios, adicionado al incremento de costes financieros, pero las medidas prometidas de bajadas de impuestos y reducción de trabas regulatorias pudieran compensar el aumento de los costes.
También en positivo, es probable que dejen a Trump reducir la tasa por repatriar los beneficios obtenidos fuera de EEUU (George Bush, padre, redujo el gravamen del 35% actual a un 5.25%). Las grandes compañías globales americanas tienen una enorme cantidad de dinero fuera del país, y podría facilitar su vuelta (que es voluntaria) y pago de impuestos que financie sus planes.
Aunque con una mirada más a largo plazo, para las empresas americanos el reducir la competencia de productos foráneos, pudiera ejercer cierta pérdida de inercia de mejora y capacidad de competir en una fase futura de mayor apertura comercial, en este momento debemos centrarnos en el impulso que Trump pudiera ejercer en la economía, y al día de hoy, con una clara mejora de la confianza empresarial, el efecto es positivo.
Como ven, el vaso se puede ver medio vacío o medio lleno. El crecimiento parece afianzarse en todo caso, a pesar de que las incertidumbres aumentan. Aunque las cifras del PIB de USA en el cuarto trimestre mostraron que había crecido solo un 1.6% en términos interanuales, los economistas mantienen el optimismo por los datos futuros, pronosticando cifras en torno al 2.3%.
A nivel global, el PIB mundial está en máximos históricos y sigue creciendo a buen ritmo. El FMI estima que el crecimiento mundial en 2016 alcance el 3.1% y que pueda alcanzar en 2017 el 3.4% y subir al 3.6% en 2018 y al 3,7% en 2019, liderados de nuevo por los mercados emergentes.
Este panorama está permitiendo que  las empresas más globales sigan sorprendiendo con una mejora de los beneficios y previsiblemente pudieran seguir haciéndolo en los próximos trimestres, con un potencial mayor en Europa, bajo el supuesto de un mantenimiento reducido de los costes financieros, estabilidad en el precio de las materias primas, sobre todo del petróleo, moderación salarial, y la expansión de la robótica en la industria, entre otros.
Para los próximos meses, los riesgos persisten, no solo por las decisiones de Trump, sino por los procesos electorales en Europa, las negociaciones sobre el Brexit, volatilidad en las divisas, etc. que sin duda no conviene subestimar. Una situación de estabilidad, pero con incertidumbre, no significa que no tenga riesgos ocultos que no pueden cuantificarse. De ahí que hay que prestar más atención a las probabilidades de resultados extremos, lo que los estadísticos llaman las colas de distribución, que ahora parecen ser algo más grandes, en uno y otro sentido.
Con respecto al riesgo político, se observa un aumento de desapego “creciente” de los inversores (tras Brexit la recuperación de las bolsas se realizó en un mes, con Trump en unas horas y con Renzi en cinco minutos), centrándose mucho más en la implicación a medio y largo plazo en la economía y las empresas. Un exceso de complacencia, suele ser sinónimo de error de cálculo según las teorías de finanzas conductuales.
No es un fenómeno ni europeo ni americano. El avance del populismo es una manifestación generalizada de los tiempos en los que vivimoscon un nivel muy alto de descontento del conjunto del electorado, ante una decepcionante salida de la crisis que ha ido aumentando la desigualdad y un sentimiento de lejanía de la clase política.
La respuesta más lógica sería la introducción de medidas populistas, que ahora pudieran a llegar a Europa, un área que ha actuado como fuerza deflacionaria sobre la economía global, ya que la imposición de políticas de austeridad de los países periféricos, se ha unido la falta de estímulos que pudieran compensarlos por parte de los países con mejores finanzas (por ejemplo Alemania que mantiene un 9% de superávit por cuenta corriente).
Y las elecciones están al caer: Holanda el 15 de marzo, en abril la primera ronda de las elecciones presidenciales de Francia, en Mayo la segunda ronda en Francia y en junio las legislativas, en el otoño elecciones en Alemania… ¿Se imaginan una victoria de Marine Le Pen?
Un paso lógico sería recuperar popularidad y adoptar medidas para impulsar la demanda interna, revisión del salario mínimo, bajada de impuestos, etc., y que pudieran consolidar una mejora del crecimiento económico, lo que permitiría también el crecimiento de los beneficios de las compañías.
¿En qué invertir?
Normalmente es el crecimiento de los beneficios y no la política, el fundamental factor que determina el movimiento futuro de las bolsas, y creemos que las bolsas cotizan por debajo del crecimiento que estamos asistiendo y que esperamos, probablemente por una prima de riesgo político. Bajo este análisis de valoración más empírico y los pronósticos de beneficios futuros del consenso de los analistas,  las bolsas americanas están algo caras,  las bolsas europeas baratas y las bolsas emergentes están sustancialmente baratas.
Las ideas de renta variable más globales ligadas a grandes tendencias, siguen siendo válidas. Nos gustan especialmente todo lo referido a la innovación y tecnología, y más concretamente la ligada a la digitalización, la industrialización de procesos e industrias, así como la ciberseguridad por el aumento del comercio electrónico. Las infraestructuras también ganan peso en las carteras, el sector financiero, industrial y en general las apuestas por el crecimiento de la demanda interna.
En cambio, la rentabilidad de la deuda gubernamental se ha visto desfavorecida por un aumento de la convergencia de las tasas de inflación con las inflaciones subyacentes, así como un incremento del riesgo político, especialmente en Europa, donde hemos vivido incrementos de las primas de riesgo de los países periféricos con respecto a Alemania, con una incidencia peor en Italia por la situación de su banca. Esta situación puede revertirse, pero el aumento de la inflación esperado, aconseja reducir su exposición.
Persistimos en nuestras apuestas en renta fija globales, preferentemente del segmento corporativo, subordinados bancarios, high yield de corto plazo, bonos flotantes, estrategias de valor relativo y duraciones cortas, introduciendo ideas de gestión alternativa, tipo long-short.
Conclusión
Durante los próximos trimestres, la deuda creciente, la regresión de la globalización, etc. se verán enfrentados a los efectos más positivos de la reactivación de ese optimismo generado por el “espíritu animal” que nos contaba Keynes, muy influenciados por un cambio de sesgo de las políticas fiscales más favorables al crecimiento para protegernos del populismo creciente, de las nuevas operaciones corporativas, del exceso de liquidez…
No podemos dejar de lado los riesgos, pero tampoco las numerosas oportunidades que también se generan. Las carteras deben contemplar los diferentes escenarios posibles, que pudieran “movernos” sustancialmente hacia cualquier lado del escenario “central”. Bajo este nuevo entorno,  nuestra mejor recomendación es la de tomar ”Enfoques prudentes, pero valientes” en términos de poder navegar con estabilidad en este periodo de transición, sin perder el objetivo de medio plazo.

Momento actual y la renta fija

Leía hace unos días que la clave del éxito en la inversión no consiste en observar el futuro con algún tipo de visión “mística”, sino en ver el presente con claridad. Sin duda, los visionarios místicos asumen los riesgos y oportunidades futuras con tanta intensidad que no valoran el momento presente, se olvidan de las circunstancias que podrían incidir precisamente en ese futuro. Se olvidan también del momento emocional actual de inversores, gobernantes y reguladores, cuya influencia marcará el devenir presente y futuro.
La gran sorpresa del año ha sido el comportamiento de la renta fija. Ahí está el grueso del volumen del ahorro de los inversores y aunque todos los días nos preocupamos por las bolsas, debemos de revisar el momento actual de la renta fija, con las rentabilidades cotizando en este momento en mínimos históricos.
Si observamos el siguiente gráfico, vemos que cotizan en la zona más baja de las rentabilidades “nominales” históricas de los últimos diez años, en casi todas las clases de activos de renta fija (algo más altas en bonos gubernamentales de mercados emergentes en dólares y moneda local). Lo que tenemos que tener en la cabeza es que un posible movimiento de tipos de interés del 1% en cualquiera de los índices (menos probable en los plazos más cortos) tendría un negativo impacto en la rentabilidad del precio de nuestros bonos y menor en la rentabilidad total de los activos que pagan un buen cupón (porque el cupón amortigua el impacto de la pérdida de precio). Véase la renta fija High Yield y bonos emergentes.

Esta es una amenaza que ya todos nos planteábamos hace un año, y al comienzo de este 2014, pero y ahora…
¿Qué mundo tenemos? Un mundo de tipos reales negativos en los plazos cortos debido a una enorme flexibilización monetaria, obligado movimiento para recuperarnos de una grave crisis financiera que contagió a la economía real. El enorme incremento de deuda por parte de los estados para salvar al mundo habrá que pagarlo, y si no hay crecimiento, no podremos hacerlo. Quizás se genere una gran inflación, pero al día de hoy, no hay muestras de que vaya a haber y mucho menos en Europa.
El incremento de la liquidez del sistema, el aumento del ahorro (muy importante en mercados emergentes) y un claro proceso de desapalancamiento de inversores, familias y empresas, siguen dando soporte a los tipos de la renta fija a medio y largo plazo, ofreciendo rentabilidades muy pequeñas y sin visos muy claros de que finalmente se produzcan las grandes pérdidas predichas desde hace tiempo en los bonos gubernamentales considerados más seguros.
¿Puedo perder dinero si invierto en la renta fija segura? Sí, especialmente en los plazos más largos, pero en plazos cortos o medios sería menor, porque la reducción de este apalancamiento global y el aumento del ahorro, incrementa la demanda de activos “libres” de riesgo, lo que le lleva a cotizar ahora y quizás en el futuro, por debajo de los niveles históricos.
Una muestra es ver los bonos alemanes cotizando el diez años al 1.15% y a Estados Unidos al 2.48%, sin síntomas de agotamiento, y eso que ya ha anunciado la FED el fin de la compra de deuda. Sí, es posible que dejen de comprar “más” en EEUU, pero la liquidez que ya ha generado (que se irá reinvirtiendo) y el incremento del ahorro a largo plazo de familias se tiene que destinar a alguna clase de activo.
Quizás el BCE inicie un QE, dando el relevo a EEUU. Quizás sí o no, pero los bonos de países considerados seguros, seguirán siendo siempre un lugar preferente en las carteras de los inversores de más volumen (compañías de seguros, fondos de pensiones y seguros, fondos soberanos, etc.). Si es que sí, habrá reducidas ganancias adicionales, si es que no, las pérdidas serían también moderadas, porque los cimientos de esta clase de activo son muy poderosos a nivel “global” y el tipo considerado “normal” para la deuda a largo plazo podría ser menor de lo que ha sido en el pasado.
Lo importante será seguir el tipo de interés “real”, por tanto la inflación puede ser un factor fundamental para marcar el nivel de la deuda a largo plazo. Creemos que los tipos reales se irán incrementando en el futuro aupadas por el propio ciclo, pero el presente no parece mostrar prisas para tomar decisiones excesivamente radicales. Además la experiencia muestra la influencia positiva de una diversificación prudente en renta fija, como elemento descorrelacionador de los riesgos latentes y cisnes negros que pudieran aparecer en los mercados.
En cuanto a los bonos corporativos y con la mirada de un inversor europeo, mientras que tengamos al BCE apoyando y ofreciendo liquidez, es muy probable que el entorno de baja volatilidad se mantenga, especialmente por el reducido nivel de inflación en Europa y las pobres perspectivas futuras. En este entorno, es difícil que los inversores no sigan buscando emisiones que generen algo más de rentabilidad, especialmente en los mercados de crédito con grado de inversión, con tipos de interés casi nulos en activos seguros y en un ciclo económico positivo, reduciéndose la tasa probable de default (incapacidad de pagar intereses y/o capital).
No obstante, un movimiento de los inversores más sofisticados hacia un menor riesgo en las carteras de renta fija, podrían tener un impacto mayor en el segmento de peor calificación, quizás en los high yield de medio plazo. No creemos que por ahora el segmento de bonos emergentes emitidos en dólar o euro, aunque hayan tenido un buen recorrido este año, tengan un riesgo importante, tras las fuertes correcciones del año pasado y las medidas que han ido acometiendo sus gobiernos, adicionando a que la mayoría de los emisores tiene una calificación de crédito.
Aprovechamos para resumir nuestro posicionamiento: mantenemos una posición positiva para todos los activos de riesgo a medio plazo, especialmente en la renta variable,  por entorno macroeconómico, políticas monetarias expansivas y razonables valoraciones de las compañías. De hecho, creemos que los mercados emergentes pudieran estar ofreciendo una buena alternativa si el ciclo económico evoluciona como esperamos a positivo.
La renta fija cotiza a mínimos, tanto los bonos de gobiernos como corporativos. Es difícil valorar si esta situación se mantendrá o no. En nuestra opinión no debería de haber movimientos sustanciales en esta clase de activos. No obstante lo anterior, no podemos descartar episodios de volatilidad como los que estamos viviendo o que se pudieran incrementar en las próximas semanas, pero para nosotros es una situación normal de los mercados.
La prudencia debe incrementarse para que un aumento de la aversión al riesgo elevara la presión bajista en las bolsas y un posible contagio a los activos de renta fija más arriesgados, dando al traste con los resultados acumulados este año. Por ello, es fundamental posicionarse en fondos de renta fija o mixtos con un enfoque muy flexible y oportunista, así como con la capacidad de sacar ventaja de un entorno de tipos al alza. Así mismo, conviene ir añadiendo a las carteras fondos de gestión alternativa y objetivos de retorno absoluto, con descorrelación a la renta variable y a la renta fija. Esto no ofrece la garantía de éxitos, pero sí al menos de no ver grandes fracasos en un entorno de mayor volatilidad e incertidumbre.

Estrategia de inversión para el verano

Tras pasar el ecuador de 2014 y entrando en periodo estival, nos obliga a reflexionar y valorar en qué punto nos encontramos con respecto a los riesgos y oportunidades de los mercados, de cara a plantear una estrategia de inversión tanto a corto como a medio y largo plazo.
En general, este año todas las clases de activos han ofrecido ganancias, con muchos mercados de renta variable haciendo máximos, especialmente apalancados en unas mejores perspectivas económicas y políticas monetarias enormemente expansivas, que obligan a los inversores a tomar riesgo si no quieren perder valor real de su patrimonio (incluyendo el efecto inflación). Aquí podemos ver la evolución de las bolsas, con una perspectiva histórica en las distintas zonas geográficas mundiales:
Pero la renta fija, que parecía mostrar síntomas de no ofrecer muchas oportunidades al cierre de 2013, ha tenido también excepcionales resultados, especialmente en España, Italia y mercados emergentes:
Ahora, tras estos movimientos y cerrado el segundo trimestre, estamos viviendo un incremento de la volatilidad del mercado. Creemos que estábamos en un periodo de tan reducida volatilidad que había motivos para empezar a preocuparse, ya que esas situaciones son un síntoma de “exceso de complacencia” y de olvido de los riesgos que seguimos teniendo encima de la mesa:

  •  salida de los estímulos monetarios en EEUU
  •  el crecimiento en emergentes, especialmente en China
  •   la valoración de las nuevas políticas para reactivar el crecimiento en Japón
  •   la sostenibilidad de las cuentas de los gobiernos periféricos europeos
  •  el posible paso del BCE a nuevas medidas de estímulos
  •  el posible proceso de deflación en Europa
  •  el escaso crecimiento en Francia y Alemania
  •   la escasez de crédito a empresas y familias en Europa
  •  el mantenimiento de tasas positivas de crecimiento de los beneficios empresariales, especialmente en Europa y EEUU
  •  los riesgos geopolíticos latentes: Ucrania, Siria, Gaza y otros menores pero importantes, como los cambios de gobiernos en muchos países emergentes.

 La lectura es clara, ahora vemos el vaso medio lleno, en un estado emocional de optimismo que nos lleva a minusvalorar los datos negativos y sobrevalorar los positivos; y esto se podía observar en el comportamiento excepcionalmente poco volátil de la mayoría de los activos, especialmente de las bolsas. Se puede medir por los índices VIX (volatilidad implícita de las opciones sobre el S&P) y otros similares. Nadie parece aprovechar la oportunidad para cubrir su cartera de posibles tormentas o tsunamis financieros.
Estamos todos subidos en nuestra tabla encima de una ola (en la tendencia alcista) que puede llevarnos hasta la orilla, todavía lejos, pero que por el camino nos puede tirar y revolcar. ¿Seremos capaces de levantarnos y esperar a la siguiente ola para seguir avanzando?
Los movimientos actuales, tras el escándalo de Gowex, del Banco Espirito Santo, etc no parece que se alejen de la normalidad del comportamiento de las bolsas. Ayer todo el mundo compraba como locos y hoy venden lo que compraron. ¿La diferencia? Pues que EEUU ha avanzado en su plan de sanciones a Rusia. También en la UE los Estados abren la puerta a un mayor bloqueo al pedir a la Comisión Europea que reevalúe la cooperación con Rusia con la idea de “suspender la aplicación de acuerdos bilaterales y programas de cooperación regional”.
Discúlpenme, estas son excusas que sirven para rellenar artículos como éste que explican a toro pasado el porqué del movimiento. Hoy el mercado cae por Rusia, mañana será por otra cosa, y pasado subirá porque hay unos buenos resultados de alguna gran compañía, una buena operación corporativa o sencillamente habíamos caído mucho y rebota en la línea de soporte tal que con el impulso rompe la directriz bajista X, y a la vez se cruza la media móvil de x sesiones y los indicadores estocásticos tal y tal se han puesto alcistas. En fin, siempre tendremos algún detonante para obligar a los inversores que ya tienen en su cabeza cierto posicionamiento y tienen su forma de seguir el mercado (por análisis fundamental o técnico), a tomar la decisión. Unos decidirán comprar y otros para vender. Unos comprarán para el medio plazo y otros para vender al mínimo rebote. Este, simplemente,  es el mecanismo del mercado.
¿No han podido leer estos días la enorme ambigüedad en los mensajes de los bancos centrales? Puede que pase esto, o quizás lo otro… pero el mensaje final es que ellos están ahí para proteger que si la ola te tira de la tabla, no salgas muy dañado si tomas algo de riesgo. Esto es cuestión de creérselo o no. Nosotros por el momento les creemos.
Por tanto, los bancos centrales están ahí. Eso se llama una Put (una opción de vender, que la uso o no a mi conveniencia). Una put gratis para tomar riesgos. El problema radica en que no sabes qué vencimiento tiene esa put y cuanto realmente vale (para ver cuanto te puede proteger). Los bancos centrales ven que se están montando burbujas en los activos financieros, esperando que se traslade a la economía real. Si explota la burbuja, nos llevaría a una gran pérdida de confianza y no permitirían que la economía real avance al ritmo que necesitamos para absorber el enorme esfuerzo de los gobiernos en forma de deuda.
Esto es muy complicado si tienes que pensar qué va a hacer hoy o mañana el mercado. A mí me llaman muchas veces y me preguntan qué valores comprar o cuales vender. En estas últimas semanas, mayoritariamente, casi todas las preguntas van encaminadas a qué comprar o cuando será el mejor momento de comprar, porque tienen liquidez. Esto es un sesgo especialmente optimista y eso me hace ser algo más prudente, pero mientras haya liquidez esperando a comprar, los mercados tienen apoyo, especialmente las bolsas, pero también la renta fija, porque para la parte más conservadora de las carteras necesitas activos de renta fija, porque en algún sitio tendré que poner el dinero. Preferible que me de muy poco a que no me de nada o que pierda.
Entonces, ¿qué hacer con respecto a las bolsas?  Creemos que la clave son los resultados empresariales. Los últimos conocidos desde Estados Unidos, parecen ir acompañando en positivo. Todavía quedan muchísimas compañías por ofrecer sus resultados. Creemos que podríamos ver recortes adicionales, pero al día de hoy estamos convencidos (salvo algún nuevo cisne negro que hoy no intuimos) que serán aprovechados por muchos inversores para comprar, porque acumulan liquidez desde hace tiempo en busca de mejores precios. Creemos que todavía en una perspectiva de medio plazo, las bolsas plantean una mejor opción de rentabilidad-riesgo.
¿Y la renta fija? no vemos riesgos a corto plazo. No debería de comportarse mal aunque simplemente no va a ofrecer grandes retornos a partir de ahora, pero ya no hay recorrido adicional de bajada de tires o reducción de las primas de riesgo. Sí que conviene recordar que muchos inversores han acumulado mucha cartera en el segmento del high yield. Si la situación se tensa, sería la más damnificada, más que en bonos emergentes.  
En todo caso y en líneas generales, conviene asimilar rentabilidades más pobres en las distintas clases de activos para el resto del año, y por supuesto un incremento de la volatilidad del mercado. 
Una cartera con activos de distintas clases de activos, a través de fondos de inversión flexibles y no especialmente volátiles, pueden ser la clave para no tener los nervios demasiado tensionados en los próximos meses. La put de los bancos centrales nos ofrece cierta seguridad, una especie de airbag, pero aunque te salve la vida, algo de daño te puede hacer. Si llevas también el cinturón de seguridad, mucho mejor.

Estrategias y perspectivas de inversión para 2012

A continuación desarrollo mi estrategia y perspectivas de inversión para este año 2012. En el planteamiento de la estrategia de inversión, es importante señalar el entorno, los factores a tener en cuenta en el actual contexto mundial y que afectarán en la evolución de los mercados:

• Proceso de desapalancamiento financiero: estamos inmersos en un claro proceso obligado de desapalancamiento, porque los desequilibrios se han acumulado en el pasado y han llevado a excesos de deuda que ahora hay que reducir. Este proceso va a tensionar a las empresas y gobiernos con balances no suficientemente sólidos. Este proceso de desapalancamiento va a continuar durante 2012 y 2013 (al menos).

• Pobres perspectivas de crecimiento global: todos los países están reduciendo sus perspectivas de crecimiento. En EEUU será positivo pero mediocre, Europa podría llegar a la recesión, aunque los mercados emergentes mantienen todavía un buen comportamiento (se espera un crecimiento del 5,3% en 2012 frente a sólo el 0,6%-1.2% para el mundo desarrollado), así como países desarrollados con balances fiscales más saludables, como Canadá y Australia. China se espera que mantenga un buen tono de crecimiento, sin aterrizaje brusco de su economía.

• Actuaciones de los Bancos Centrales: Los bancos centrales se están incorporando en los mercados como agentes principales. Por ejemplo en EEUU, Inglaterra y en Europa sus bancos centrales han tomado medidas de compra de sus propias emisiones estatales, así como respaldando al sistema financiero reduciendo tipos de interés, prestando cantidades ingentes… que podrían tener un impacto negativo no medido, a medio plazo, en el precio de los activos.

• Resolución definitiva la Crisis del mercado europeo de deuda: la situación actual es de incertidumbre, ya que todavía no está claro como se resolverá, proyectando una sombra de duda enorme sobre la economía global. Las posibilidades de que sobreviva la Eurozona tal como está, son muy altas, pero se necesita un mayor esfuerzo para restaurar la confianza en los mercados, incluyendo la posibilidad de que el BCE anuncie nuevas medidas más agresivas para aliviar las tensiones de los mercados de deuda soberana y el sistema bancario. La unión Europea en su forma actual no es viable, se necesita además de una Unión Monetaria, una Unión fiscal, financiera y una convergencia institucional.

• Tensiones políticas y sociales recientes o que puedan llegar: entornos de crecimiento débil provocan problemas financieros en empresas y gobiernos, que se trasladan a las personas por la vía de aumentos de impuestos, recorte de ingresos, pérdidas de empleos y beneficios, etc, que han provocado recientemente fuertes reacciones sociales tanto en mercados emergentes como en desarrollados. Lo que hemos vivido y seguimos viendo en Oriente Medio o recientemente en Rusia, son ejemplos ilustrativos del fuerte impacto que puede tener esta situación en la evolución de activos de inversión: precio de materias primas, caídas mayores de los precios de acciones y bonos, movimientos bruscos en las divisas, etc.

En este entorno, ¿Cómo podrían comportarse las clases de activos?

Renta Variable
Los datos actuales no permiten ver el final del túnel, en un contexto de preocupación por el crecimiento que generará expectativas menores de beneficios empresariales, sobre todo en Europa frente a EEUU o emergentes. Esto da una potencialidad limitada a las bolsas por la elevada aversión al riesgo.
La dificultad mayor estriba en saber si los mercados han descontado ya en los precios un escenario peor del que pudiéramos encontrarnos a lo largo del ejercicio. La realidad es que las primas de riesgo descontadas por los precios son realmente muy altas, reflejando las cotizaciones actuales la debilidad del crecimiento y la inestabilidad económica.

Lo anterior permitiría, al menos, una evolución hacia la media histórica cuando la situación se vaya calmando y recuperando la confianza. Esto se traduciría en un potencial de al menos un 8%-10% de subida en las bolsas europeas y americanas, aunque se debería infraponderar el sector financiero, todavía con muchas incertidumbres. Las inversiones en valores con altos dividendos ofrecerían una estabilidad de ingresos en la cartera.

Por otro lado, los mercados emergentes ofrecen un potencial alto de rentabilidad tras las caídas de precio este año, principalmente los de Brasil, Rusia, India y China, pero prefiero la inversión a través de fondos emergentes “globales”, que permiten diversificar mejor el riesgo de una zona geográfica concreta.

Renta Fija
Aunque existe cierto consenso de la oportunidad de adquirir Bonos de alta rentabilidad (High Yield) dado el reciente repunte de sus rentabilidades, en un contexto de menores beneficios podríamos ver situaciones de insolvencia por problemas de refinanciación. Hay que valorar la capacidad de las empresas de tolerar una posible nueva perturbación en los mercados, por tanto, mejor buscar balances sólidos: empresas de buena calidad crediticia y gobiernos con buenos fundamentales que puedan soportar la reciente ola de desapalancamiento financiero y en bonos high yield, decidirse por fondos que inviertan en el segmento mejor de crédito.

En este entorno, mejor invertir en renta fija global (que incluye bastante EEUU) que Europa, incluyendo bonos emergentes. Las duraciones de la cartera deberían sobreponderarse. Una zona razonable es la zona media de la curva (4-6 años). Para protegerse de posibles subidas de inflación futuras, dada la mayor monetización de la deuda pública en EEUU, pueden ser interesantes los bonos ligados a inflación americanos.

Bonos Convertibles
Los bonos convertibles podrían tener un buen comportamiento este año 2012, debido a que esta clase de activo podría haber alcanzado mínimos de precio, lo que les permitiría tener un mayor nivel de resistencia bajo una hipótesis de empeoramiento de la renta variable. El aumento de los diferenciales de crédito les lleva a ofrecer al día de hoy una rentabilidad bastante alta por el lado del cupón ofrecido, y una revalorización de la bolsa que podríamos ver a partir del segundo trimestre del año, que les permitiría adicionar plusvalías al cupón cobrado.

Materias Primas
• El precio del petróleo podría subir, debido a su escasez y las recientes tensiones geopolíticas en oriente medio.
• El oro aunque está caro (1600 dólares/onza), podría seguir subiendo si la Reserva Federal mantiene el programa de inyección monetaria QE.
• Productos agrícolas: es un escenario de inestabilidad, ofrecen una buena diversificación del riesgo.

Divisas
El dólar puede seguir siendo beneficiado del efecto refugio en el escenario actual, ya que es la principal divisa en la que se refugian los grandes capitales en momentos de riesgo, pero el esfuerzo de unión fiscal de Europa no debería debilitar mucho la cotización del Euro-dólar. Las divisas de mercados emergentes podrían tener un buen comportamiento este año si se reduce la aversión al riesgo, posibilitando su inversión a través de fondos de bonos emergentes en divisa local de duración corto plazo.

La parte conservadora de la cartera

Artículo publicado en la revista Funds People del pasado mes de marzo 2010.

ANTE LA SITUACIÓN DE LOS DISTINTOS ACTIVOS, LA MULTIESTRATEGIA SERÁ LA MEJOR “ESTRATEGIA” DE INVERSION ESTE AÑO PARA LA RENTA FIJA.

Se está complicando la inversión de la parte más conservadora de las carteras. La posibilidad de que se retome la tendencia alcista de las bolsas gracias a un crecimiento sostenido de la economía global, es una realidad, lo que nos invitaría a pensar en términos de inflación futura, retiro de estímulos y subidas de tipos oficiales. Asímismo, hay que financiar enormes déficits y eso debería presionar al alza las tires de los gobiernos.

Lo anterior invita a plantear una cartera diversificada de fondos globales descorrelacionados y gestionados con filosofías de retorno absoluto, con máxima flexibilidad para invertir en múltiples estrategias y activos, y una gestión muy activa del riesgo. También en fondos corporativos con cupón flotante, fondos corporativos de bonos más largos con la duración cubierta, bonos ligados a la inflación, y dado el posible incremento de la volatilidad, en fondos de arbitraje y los neutrales con la evolución de la renta variable. Subiríamos el riesgo con un poco de deuda higy yield, mejor de forma indirecta, a través de fondos corporativos que la puedan incorporar en sus carteras, y con bonos de gobiernos emergentes en divisa local, con tipos de interés reales positivos y buena calidad crediticia, con un potencial adicional de rentabilidad por la mejora de su divisa.

Pero todavía hay muchas dudas sobre la solidez de la recuperación económica y algunos indicadores son decepcionantes. Quizás se retrase el esperado movimiento al alza de los tipos oficiales y no haya llegado el momento de un aumento sostenido de las tires de los bonos a medio y largo plazo, lo que nos ha recordado que no podemos olvidar tener fondos con beta a la deuda pública de países desarrollados, y mucha flexibilidad en la asignación de activos.

En definitiva, creemos que la multiestrategia probablemente será la mejor “estrategia” de inversión este año para la parte más conservadora de la cartera.

Renta Fija como alternativa

El pasado viernes realicé un encuentro digital en http://www.elpais.com/ contestando preguntas acerca de las posibilidades actuales de la renta fija.

Estas fueron las preguntas y respuestas:

javicroqueta
1. 17/10/2008 – 10:06h.

Buenos días ¿qué opina de la compra de acciones preferentes emitidas por las cajas, es una buena elección de inversión en renta fija? Muchas gracias

Esta es una buena pregunta. La inversión en participaciones (acciones) preferentes de Cajas españolas puede ser una muy buena opción para un inversor de renta fija a largo plazo y con perfil arriesgado, dadas las características del producto: no tienen vencimiento y es posible no cobrar el cupón (llamado dividendo) si no existen beneficios distribuibles. En caso de que los tipos a largo plazo subieran mucho o se deterioraran las cuentas de la entidad, el precio del producto podría cotizar muy por debajo del valor nominal. En este momento la percepción de los inversores extranjeros es mala con respecto a muchas cajas, pero con el conocimiento que tenemos nosotros del sector, añadido al claro apoyo del gobierno en la estabilidad de nuestro sistema financiero, podemos afirmar con rotundidad que hay muy buenas oportunidades ahora en el mercado secundario. Otra buena opción podrían ser la compra de BONOS SUBORDINADOS de cajas o bancos españoles.

manuel
2. 17/10/2008 – 10:19h.

Buenos días, quisiera saber hasta cuanto es rentable meter tus ahorros en renta fija y a día de hoy que riesgos pueden haber. Muchas gracias

Las posibilidades de la renta fija son innumerables, dada la enorme tipología de activos: deuda soberana a corto, medio y largo plazo, cupones cero, bonos flotantes, bonos convertibles, bonos subordinados, preferentes, bonos estructurados, inversión en fondos de renta fija gubernamental, emergente, high yield, etc.etc., Lo importante siempre es tener claros los objetivos de rentabilidad, de riesgo a asumir y de plazo de inversión. En función de estas condiciones, seleccionar la mejor estrategia inversora y productos que encajen en sus objetivos. En renta fija se puede perder bastante dinero en o incluso casi todo (recordar el caso de bonos Lehman Brothers), ganar mucho si la economía se recupera (bonos convertibles, high yield, etcl) o tener la mayor tranquilidad del mundo sin riesgos de mercado y máxima liquidez (fondos de renta fija gubernamental, compra de letras del tesoro a corto plazo, etc.). En el medio de estas tres opciones hay muchísimas más. En el mercado financiero, la renta fija ocupa el primer lugar en volumen de emisión y posibilidades. Es el activo con más posibilidades. En cuanto a riesgos, la compra de bonos de bancos europeos y sobre todo españoles parece una buena opción inversora, dados los planes actuales de apoyo. En renta fija gubernamental no recomiendo plazos muy largos, aunque es muy posible que las rentabilidades sigan cayendo en función de la desaceleración económica. Los estados van a emitir mucha deuda pública para financiar los planes de apoyo aprobados y eso al final forzará a observar rentabilidades más altas. Los plazos de tres años pueden ser una buena opción.

Jose
3. 17/10/2008 – 10:20h.

¿Qué es mas aconsejable: inversión en renta fija a largo plazo o inversión a corto plazo?. Un saludo y gracias.

En este momento aconsejaría la inversión en renta fija más a corto plazo, dado que el largo plazo puede estar expuesto a una masiva emisión de papel en los próximos meses.

Rebeca
4. 17/10/2008 – 10:23h.

Buenos días, querría saber cúando es interesante invertir en fondos de renta fija (cúando se sabe que va a aumentar su valor liquidativo en los meses futuros) y cuándo deja de serlo (se sabe que el valor va a estancarse o disminuir). Un afectuoso saludo.

La inversión más segura en fondos de renta fija es cuando se percibe que los tipos de interés de los bonos a medio y largo plazo están altos y podrían reducirse. Si creemos que los tipos subirán y acertamos, los valores liquidativos caerían o se estancarían. No obstante, depende del tipo de fondo de renta fija. Los más expuestos a estos movimientos son los que invierten a medio o largo plazo. Los de corto plazo casi no están expuestos a estos movimientos.

Ramon Sánchez
5. 17/10/2008 – 10:26h.

¿Están asegurados los fondos/planes de pensiones/jubilación?

Están plenamente seguros. Los Fondos de Pensiones (Planes de Pensiones), éstos son patrimonios independientes del de las entidades que los gestionan. Este patrimonio es titularidad directa, en la parte de sus derechos consolidados, de cada uno de los partícipes. La entidad gestora se limita a cobrar una comisión por las labores de administración y gestión de activos que realiza. Además existe un férreo control de la actividad de los fondos por parte de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones a través de la información anual que sus entidades gestoras remiten a este regulador, y sus cuentas periódicas son auditadas por expertos independientes, aprobadas y depositadas en el Registro Mercantil correspondiente.

Fernando
6. 17/10/2008 – 10:29h.

Para un jubilado de 65 años que ha percibido el rescate de un plan de jubilación, ¿que inversión a corto/medio plazo sería la mejor? Gracias.

En mi opinión, su perfil aconseja la inversión en bonos del tesoro a tres años si se considera muy conservador. Si se considera algo más arriesgado, en este momento hay muy buenas oportunidades de inversión en bonos de algunas cajas de ahorro en plazos de dos o tres años, tanto de tipo fijo como variable, con unas rentabilidades muy por encima del Euribor.

isabel
7. 17/10/2008 – 10:31h.

Si se tiene el dinero en fondos de renta fija ¿se puede perder capital?

Se puede perder “temporalmente” si invertimos en fondos que mantengan una duración de sus activos de medio o largo plazo y suben los tipos de interés muy rápidamente. También se puede perder si invertimos en fondos que contengan activos emitidos por empresas que pudieran verse afectadas por la situación del mercado de crédidto (como está pasando ahora), o en fondos de renta fija emergente. En fin, que para asegurarse que nunca se pierde, hay que invertir en fondos que invierten a muy corto plazo y con preferencia en bonos gubernamentales.

Maria
8. 17/10/2008 – 10:33h.

Soy una persona mayor y tengo una cantidad en Renta Fija a corto plazo en el Banco Santander. En estos tiempos difíciles siempre ha subido, a veces poco, pero como lo tengo en previsión por si necesito que me cuiden en una enfermedad o una residencia, he estado tranquila, ¿Esta bien mi inversión o tengo riesgo. ? Soy una persona sola de 79 años.

La inversión en renta fija a corto plazo es muy buena opción en este momento, sobre todo para su perfil. Pregunte en todo caso por la cartera que integra su inversión (imagino que un fondo) y si hay muchos activos de empresas, opte por diversificar hacia un fondo que invierta solo en bonos de gobiernos (tipo fondtesoros, fondos de liquidez gubernamentales, etc.)

smerdou
9. 17/10/2008 – 10:38h.

Buenos días. ¿Qué riesgos existen en este tipo de inversión teniendo en cuenta las noticias que de vez en cuando salen sobre los resultados de las cajas y sus problemas?

La inversión en activos emitidos por cajas de ahorro están expuestas a los mismos riesgos que los emitidos por otras instituciones, en cuanto a la percepción por parte los inversores sobre su riesgo de liquidez o solvencia futura. Nuestras instituciones son fuertes y hay que recordar que ninguna caja de ahorros ha tenido en el pasado una insolvencia, etc. y no creemos que ocurra en el futuro, pase lo que pase, por el apoyo claro del gobierno nacional y autonómicos. Creo que existen magníficas oportunidades, en este momento, de inversión en bonos emitidos por cajas.

Sabi
10. 17/10/2008 – 10:39h.

Saludos, ¿cuál sería, hoy por hoy, la mejor inversión en renta fija?

Depende de su perfil. La renta variable estará muchos meses muy debilitada, por lo que la renta fija gubernamental es hoy por hoy, la mejor opción. Preferiblemente entre corto y medio plazo.

vivin
11. 17/10/2008 – 10:43h.

¿Es buenos invertir en un piso ahora y alquilarlo? ¿En 8 años se habrá revalorizado por encima de inflación?

La inversión en vivienda y después alquilarlo se podría considerar como una inversión alternativa a la renta fija en cuanto a flujos económicos. No obstante la vivienda tiene enormes incertidumbres que no tiene la renta fija. Nadie puede saber qué pasará en la vivienda en un año o dos. En ocho es imposible saber su rendimiento. Adicionalmente, va a haber mucha oferta de vivienda en alquiler, lo que reducirá las rentas. En renta fija es más fácil esta valoración. Existen bonos cuya rentabilidad viene ligada a la inflación más un diferencial. Esa sería una muy buena opción de inversión en ocho años. Más segura.

Francisco de Asis
12. 17/10/2008 – 10:45h.

Soy americano de origen español. Vivo en Los Ángeles y la pregunta es: ¿Es un buen momento para invertir en propiedad en el Sur de España o quizá sería mejor otro destino como Croacia?

Este es un debate sobre renta fija, siento no poder valorar su inversión, que adicionalmente no creo que nadie pueda hacerlo con claridad. El mercado inmobiliario está en plena desaceleración y no se debe ir contra la tendencia… Aunque lo tengo claro: en momentos de crisis, es mejor invertir en activos de paises con pleno desarrollo y plenas garantías jurídicas.

buppy
13. 17/10/2008 – 10:50h.

Hola Rafael, tengo un plan de pensiones garantizado el 140% de la aportación la revalorización asiatica del Eurostck que vence en 2012 y otro de renta fija que no puedo sacar hasta mi jubilación. Tengo 48 años. La pregunta es: ¿Cree que peligran esos planes con la caida de la bolsa? ¿Qué me aconseja? Gracias

El primero cuya revalorización viene ligada al indice bursátil europeo, es obvio que al ser garantizado, solo peligra la rentabilidad que le daría la renta fija, aunque al tener un vencimiento en el 2012 es probable que consiga una rentabilidad positiva, pero pequeña. En el otro de renta fija no solo no peligra, sino que es posible que haya tenido un magnífico comportamiento, ya que las caídas en las bolsas ha alimentado fuertes compras en bonos que ha reducido su rentabilidad y que beneficia a los partícipes de fondos con subidas en su valor liquidativo.

mara
14. 17/10/2008 – 10:55h.

Quisiera saber que diferencia existe entre depósitos y bonos de renta fija. Gracias

En cuanto a rentabilidad y condiciones, podrían ser en muchos casos similares. En cuanto a riesgo. si es un depósito bancario el riesgo lo tienes con la entidad en donde se contrata y si es un bono, el riesgo está en la entidad que lo emite, no en donde se contrata. Otra importante diferencia es que los bonos no tienen la garantía del fondo de garantía de depósitos. Adicionalmente, si necesitas liquidez antes de vencimiento, los bonos están expuestos al riesgo de mercado y los depósitos a posibles comisiones de cancelación.

Núria
15. 17/10/2008 – 10:58h.

¿Qué oportunidades de inversión presenta la renta fija?

En función de sus perfiles de riesgo. La mejor alternativa para inversores muy conservadores está en fondos de liquidez que inviertan en activos emitidos por gobiernos europeos. Para inversores arriesgados tendrían la opción de bonos emitidos por bancos o cajas españolas y europeas. Para perfiles de máximo riesgo y con horizontes de inversión a largo plazo (muy importante este detalle), deberá vigilar los fondos de renta fija de alta rentabilidad (high yield), dado que están en máximos los diferenciales de crédito.

Mensaje de despedida

Me despido de ustedes agradeciendo sus preguntas y esperando haber resuelto sus dudas. Recordarles que la renta fija presenta muchas opciones y alternativas de inversión, por tipos de activos, divisas, estilos de gestión, etc. Busquen un asesoramiento experto para sacar mayor provecho de estas opciones. Buenos días y felices inversiones !!