Mercadona reacciona a una economía de guerra

“Nos encontramos en una tercera guerra mundial sin balas, y en una situación tan grave se hace necesario aplicar una economía de guerra”.

Literalmente, con estas palabras defendió ayer el presidente y máximo accionista de Mercadona, Juan Roig, la filosofía aplicada para la drástica política de reducción de costes que la compañía, con más de 60.000 empleados, 15.000 millones de euros en ventas y más de 1.200 supermercados viene aplicando desde hace meses con un objetivo que el propio Roig calificó de “obsesión”: “Rebajar los precios”.

Economía de guerra

En el pasado mes de septiembre publiqué un post en el que planteaba, al igual que ahora el presidente de Mercadona, que estábamos entrando en una situación que podríamos llamar de economía de guerra, dados los cambios que se estaban produciendo en los patrones de gasto o decisiones de inversión en las familias, incluso planteando posibles cambios más estructurales y sociológicos que tendrán un importante impacto en muchos sectores de actividad.

Muchas familias están actuando intentando mantener el funcionamiento de su actividad económica indispensable, procurando su abastecimiento reduciendo gastos superfluos, desincentivando su consumo privado, favoreciendo el ahorro de energía, etc.

Y lo anterior genera amenazas y oportunidades. En el sector de supermercados, ya en septiembre las cifras demostraban que las familias han ido aumentado el consumo en supermercados de descuento (Aldi, Lidl, Día) frente a grandes hipermercados (Carrefour, Hipercor, etc.), al igual que aumentaban las cifras de venta en Burguer King y Mc Donalds y los restaurantes más lujosos pierden clientes, etc., etc.

Reorientación de la estrategia

Mercadona ha reaccionado volviendo a lo más básico.

La reinvención de la estrategia parte de una reflexión aparentemente sencilla. Igual que usted no elige el restaurante por el precio unitario de los platos (que normalmente se desconoce), sino por el montante de la cuenta final, el cliente escoge un supermercado a partir de la relación entre lo que espera que le cueste el carro de la compra entero y la calidad de los productos que incluye en él.

Por tanto, Mercadona ha fijado sus objetivos para 2009 en disminuir el presupuesto de alimentación para las familias con dos hijos de 600 a 500 euros mensuales, un 17% menos (un ahorro de 1.200 euros por familia al año).

El nuevo planteamiento se focaliza en la rotación de producto, en mantener en las estanterías sólo aquellas referencias que tengan una alta rotación, dejando fuera a numerosos productos de marcas externas dando más espacio a la marca propia.

Por ahora, las líneas de actuación que han llevado a cabo son las siguientes:

  • Readaptación del catálogo de marcas para el mismo producto. No tiene sentido mantener 68 marcas distintas de leche cuando realmente sólo venden 10. Disminuyen costes de stock, almacenamiento, plazos de retorno, caducidades en compras…
  • Abaratamiento de los costes de embalaje y empaquetado. Vuelven a la venta de la fruta a granel, eliminan el satinado en muchas cajas de cartón, disminuyen el grosor de los plásticos en botellas y otros recipientes.
  • Adecuación de los volúmenes de los productos a los realmente demandados. En una serie de vinos, por ejemplo dejan de presentar envases de 3/8 de litro puesto que su precio unitario por litro es mucho más caro que si sólo presentan envases de 3/4.

Roig anunció que con esta estrategia la compañía aumentará en un 15% elvolumen de ventas, aunque ganará en el 2009 la mitad que en el 2008. Por el momento la estrategia de eliminar de sus lineales casi mil productos, les ha permitido reducir los precios un 10% y que podría alcanzar el 17% a lo largo del año 2009. Roig comentó ayer: “Lo importante no es ganar sino mantenerse”. Sin duda, no deja lugar a dudas que van a hacer lo imposible para mantener o incrementar su cuota.

En definitiva, Mercadona se ha adaptado a las políticas restrictivas de consumo que presentan en este momento las economías domésticas.

El resultado es llevar hasta sus máximas consecuencias su vocación de ser prescriptor de sus clientes, no satisfaciendo la posibilidad de elegir del consumidor, sino la posibilidad de acertar con el producto que satisfaga mejor sus necesidades en cuanto a ofrecer buena calidad y precio reducido.

Esta estrategia le está llevando a una confrontación con las marcas afectadas y sin duda está tomando un gran riesgo al simplificar tanto su oferta de productos, pero la situación económica requiere de decisiones estratégicas de calado.

Juan Roig, un hombre hecho a sí mismo, siempre ha demostrado ser un visionario en las tendencias empresariales. Su modelo de negocio se ha estudiado y copiado, poniendo a Mercadona como la referencia obligada del sector de la distribución en España.

En mi opinión, de nuevo se adelanta a sus competidores y apuesto a que en los próximos años se volverá a analizar sus actuales movimientos con admiración. Aprendamos de estos líderes empresariales. Adaptemos nuestra política de productos, nuestra oferta de servicios. Valoremos nuestra actual estrategia, porque el mundo está cambiando.

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