Japón, ¿Un nuevo amanecer?

Tras un 2013 de notables éxitos bursátiles en Japón, las dudas este año han reaparecido. La dificultad actual estriba en valorar el éxito de los planes diseñados por el gobierno de Shinzo Abe y si el mercado bursátil recogerá estas expectativas con nuevas alzas o se mantiene la incertidumbre actual.
Por el momento se observan señales de recuperación del consumo y mejora del empleo, se recupera el PIB, la inflación y los beneficios empresariales, pero se deteriora la balanza comercial, especialmente afectada por los precios de la energía, y la fuerte depreciación de su moneda no ha venido acompañada de un claro repunte de las exportaciones, en un entorno de crecimiento global más débil.
Por otro lado, se están reduciendo los ingresos reales de los empleados, ya que no están acompañando a la subida de los precios. El salario real está en mínimos de hace 20 años y esto no permite romper la mentalidad de los consumidores japoneses.

Otro factor de riesgo es que la inflación, hasta ahora artificial, ha sido creada por un estímulo monetario sin precedentes. La masa monetaria se ha incrementado el doble, generando un problema de deuda, que se acerca al 250% de su PIB. Esta deuda la compran mayoritariamente los japoneses en un 85%, especialmente a través del ahorro de sus ciudadanos en fondos de pensiones. En mínimos históricos sus bonos a diez años, en torno al 0,60%, y gastando ya un 22% de su presupuesto en el pago de intereses, es una auténtica incógnita como afrontar esto a largo plazo.
A priori, y dada la alta duración del conjunto de la deuda, actualmente en torno a los 7 años, permitiría afrontar el elevado nivel de su deuda con mayor comodidad si los planes van cumpliendo las expectativas del gobierno, especialmente en cuanto al crecimiento nominal, evidentemente siempre que vayan creciendo también los ingresos fiscales y se siga reduciendo el gasto público.
Población, ¿problema?
En todo caso, potencialmente están creando un problema de gran envergadura. La pirámide de población, con un más del 20% de su población con más de sesenta y cinco años y las proyecciones apuntan a más de un 25% en 2030, genera una peligrosa proporción de habitantes dependientes con respecto a la fuerza laboral, especialmente en lo relativo al impacto en el gasto gubernamental.  Es relevante que la esperanza de vida sea de las más altas de la OCDE y con la menor tasa de natalidad y que ya se venden más pañales para adultos que para bebés.
¿Cómo van a pagar esta deuda y soportar el gasto social de una población envejecida, un grupo tan reducido de personas en edad de trabajar? 

Es una situación que genera desequilibrios difíciles de gestionar y preocupan a los inversores, por lo que se espera que el gobierno avance notablemente en otras medidas capaces de mejorar esta situación, ligadas a reformas estructurales y estímulos fiscales. Los más optimistas consideran que estas medidas pudieran ser de mayor calado de lo esperado por los inversores.

Son las reformas estructurales, especialmente, las que tienen que llegar con más celeridad, aprovechando el fuerte apoyo del parlamento que ostenta el partido en el poder. Tienen que concretarse avances en acuerdos comerciales, aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral, abrir Japón al turismo, priorizar la liberalización del mercado eléctrico, recortes en la fiscalidad empresarial y nuevas medidas en el mercado laboral, entre otras.
En abril, el tipo impositivo de las sociedades se reducirá en 2.4 puntos porcentuales y se esperan incentivos fiscales para alentar la inversión de capital, la investigación e innovación y los aumentos salariales. Por otro lado, subirá el IVA en el próximo mes de abril del 5% al 8% y se esperan subidas del 8% al 10% en septiembre de 2015. La experiencia de subidas de impuestos en el pasado, fue de vuelta a la recesión. ¿Por qué ahora será diferente? La subida de impuestos podría desincentivar la demanda interna y reducir las expectativas de inflación.
En todo caso, actualmente solo un 8,5% de los activos financieros del país están invertidos en renta variable, pero ante la pérdida del valor real de sus patrimonios, se observa una tendencia a incrementar las posiciones en activos de riesgo. Japón es un mercado con más de 1.700 empresas cotizadas. Esto facilita la inversión a través de fondos de inversión no anclados a un benchmarck, con gestión activa y realizando un análisis bottom-up. es el caso de productos como el Aberdeen Global Japanese Smaller Companies Fund o el BlackRock Japan Flexible Equity Fund.
Especialmente relevante pudiera ser la oportunidad en los valores de pequeña y mediana capitalización, con un menor seguimiento, que pudieran estar ligados al sector industrial, al consumo interno y sectores con potencial, como el de la salud, comercio on-line, eficiencia energética, etc.
Es difícil creer que la transformación de un gigante como Japón, tercera economía del mundo, pudiera realizarse en tan corto plazo, pero las perspectivas de mejoras a medio y largo plazo pudieran facilitar la introducción de acciones japonesas de forma paulatina por parte de los inversores globales, tras más de 20 años alejados de la eterna apuesta.
Las dudas siempre estarán ahí, sobre todo de los gestores con más canas, pero la bolsa japonesa pudiera presentarse como una mejor oportunidad que en otros tiempos. Quizás tengamos un nuevo amanecer, por lo que conviene estar bien atentos a su evolución.
Rafael Romero, Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio (Banca Privada Unicaja)
Este artículo se ha publicado en la revista mensual editada por Funds People de Abril 2014

El artículo se presenta únicamente con fines informativos e ilustrativos y no debe interpretarse en ningún caso como una oferta de venta o recomendación de inversión.


Analizando la personalidad de las acciones

Sabemos que hay una clara evidencia en la relación entre la psicología humana y la economía,  y entenderíamos que sin salud psicológica empresarial, no habría crecimiento sostenible, afectando a su comportamiento en las bolsas de valores.
Las empresas suelen estar muy influidas por la cultura corporativa que sus líderes han ido determinando, y que con el tiempo van siendo compartidos por las personas de la organización, ya que van imponiendo creencias, guías, valores y expectativas de comportamiento en sus interacciones entre ellos, con sus clientes y el entorno.
Un factor fundamental a analizar es el patrón de actitudes, pensamientos y repertorio conductual de sus líderes a través del tiempo, permitiendo disponer de una visión de la personalidad de la compañía,  por unos claros vínculos de interdependencia. Las personas son las que hacen la organización y no al revés.
La personalidad de la empresa, como la individual, no encaja netamente en categorías ordenadas. Cada una es única en muchos aspectos, pero podemos realizar una observación multifactorial que permita un análisis lo más objetivo posible. Podemos valorar actitudes que pueden describir parcialmente su personalidad. Por ejemplo, su política comercial pudiera ser agresiva o en el otro extremo pasiva, su actitud ante los empleados o clientes, su política de comunicación, su política de producto, su capacidad de innovación, etc.
Poseer una determinada personalidad empresarial, influye notablemente en sus resultados económicos. Una personalidad más creativa, o apasionada, o audaz, o persistente, o meditativa, o social, son rasgos que influyen notablemente en el éxito o fracaso de la empresa, por lo que debemos analizarlos.
Así mismo, las organizaciones, como las personas, pudieran enfermar. Debemos por tanto, analizar posibles vertientes patológicas de la personalidad empresarial: si una personalidad metódica se vuelve obsesiva, si una compañía con personalidad de líder se vuelve narcisista, si una audaz se vuelve psicópata, etc. Estas patologías acaban por cosechar pérdidas de cuota de mercado, abandono de clientes y empleados clave, falta de adaptación a cambios en el mercado, etc.
Los malos resultados provocarán que los accionistas cambien al líder y éste intente cambiar la cultura organizacional para llevarla hacia un comportamiento diferente, pero no siempre se hace en el momento idóneo, ni estos cambios son tan rápidos de imponer, porque las personas no cambian sus comportamientos de un día para otro y no podemos olvidar, que si las personas no cambian, la organización no cambia.
En definitiva, si la pauta de comportamiento de una empresa cotizada parece mostrar una personalidad que se va alejando de una vertiente sana a una patológica, procure no estar ahí invertido. Hay síntomas que permiten visualizar la enfermedad y sus efectos adversos, sabiendo que el tratamiento no es fácil, ni de corta duración. 
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Este artículo se ha publicado también en Funds People 

El Ibex puede alcanzar los 11.000 puntos este trimestre

“El Ibex puede alcanzar los 11.000 puntos este trimestre”

¿Qué le parece obtener una rentabilidad del 60,77% invirtiendo en valores españoles en un año en el que el Ibex subió un 21,42%? Es lo que han conseguido Rafael Romero y Miguel Ángel Paz, equipo gestor de Unicorp Patrimonio (Unicaja), ganador del concurso de carteras de EXPANSIÓN en 2013.
Su hazaña no es flor de un día, ya que en todos los trimestres han batido la rentabilidad del Ibex 35. Además, en la década que llevan participando en este concurso, siempre han superado el comportamiento del índice, y ya ganaron en la edición de 2004.
El secreto de su éxito es que se plantean la inversión desde una perspectiva muy amplia. “Primero vemos el momento económico y de mercado y cómo afecta a España o al resto del mundo. A partir de ahí elegimos valores que se pueden beneficiar de esas tendencias estudiando muy bien sus fundamentales y también su momento por análisis técnico”, explica Rafael Romero, director del departamento de Inversiones.
Por eso, en el primer trimestre optaron por una cartera de perfil más defensivo, ya que estimaron que, después del rally vivido a partir de julio de 2012 (el Ibex subió un 36% entre el 24 de julio de 2012 y el 1 de enero de 2013) lo que se esperaba era la consolidación de niveles.
A partir del pasado verano pensaron que era el momento de cargar las tintas con más riesgo y que el sector financiero iba a responder bien. Pero siempre buscan un equilibrio y al diseñar la cartera, de hasta seis valores, introducen compañías con un perfil moderado.
Romero destaca la importancia de la diversificación y puntualiza que “hemos demostrado que puedes tener una cartera muy rentable, diversificada por sectores y con valores sólidos del Ibex”.
Perspectivas

Para este año, parten de la base de que las Bolsas europeas lo harán mejor que las de EEUU, y que España lo hará mejor que otros mercados. Se espera una revalorización media de entre el 12% y el 15% en Europa; de entre el 7% y el 8% en Wall Street y de entre el 15% y el 20% para la Bolsa española.
“Hace un año había miedo por invertir en España ahora lo que se teme es quedarse fuera de esta recuperación”, apunta Romero. Asegura que se está produciendo salida de dinero de mercados emergentes, incluso de EEUU, que buscan mercados con cierto potencial de subida y menos riesgo. España está en el objetivo y estiman que el Ibex podría llegar al 12.000.
La confirmación de la mejora económica y la recuperación de los resultados empresariales serán determinantes en la evolución del Ibex. “Si los beneficios crecen un 20% este año el índice podría moverse entre los 10.500 y 11.000 puntos. Para que el Ibex alcance el 12.000 sería necesario que se batan las expectativas”, explica Paz.
Aunque ambos reconocen que esperan momentos de debilidad en Bolsa, no prevén sustos. “El principal soporte para el Ibex está entre 9.500 y 9.800 puntos y no creemos que vaya a menos en el primer semestre.
Hay muchos inversores esperando que caiga el mercado para entrar, bien porque no se habían atrevido antes o porque se salieron en el 8.500 y no quieren perderse el resto de la subida”, indica Paz. “A esto se une que los que están ya invertidos en Bolsa no quieren vender para no perderse el que se espera que sea un buen año”, comenta.
Romero asegura que “se está produciendo una vuelta del ahorro a la Bolsa”. Asegura que muchos inversores conservadores desembarcan en Bolsa ante la escasa rentabilidad de otros activos, como los depósitos y la renta fija. Además, “hay un flujo de liquidez que se salió de la Bolsa hacia activos de menos riesgo y que está entrando en renta variable con vistas a medio y largo plazo”, apunta Romero.
Con este panorama, prevén que el Ibex se mueva entre los 9.500 y los 11.000 puntos en el primer trimestre. Su consejo es que a medida que el alza se acelere o se acerque al objetivo del 12.000 habría que adoptar estrategias más defensivas. Romero confía en alcanzar el 15.000 en tres o cuatro años.

Publicado en Diario Expansión 18 enero 2014
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Siria marca la pauta en los mercados

Parece evidente que se ha terminado la calma en los mercados tras un verano que no se vivía tan estable desde hace cinco años. La creciente inestabilidad geopolítica en la zona de Oriente Medio, marcada por la seria amenaza de un nuevo conflicto en la zona, esta vez en Siria, ha sido la guinda a la incertidumbre añadida por el riesgo en Europa vinculado a Grecia y las próximas elecciones en Alemania, así como las dudas macroeconómicas futuras marcadas por el posible fin de estímulos monetarios desde Estados Unidos, que está azotando a todos los mercados de bonos y divisas, especialmente las emergentes.

Por otro lado, la creciente tensión en una zona donde se ubica la mayor parte de las reservas mundiales de crudo, nos ha recordado viejas preocupaciones. Una subida del precio del petróleo, que ya ha subido un 15% desde principios de junio, siempre tiene un impacto en la economía global. Se calcula que por cada subida del 10% del precio, se reduce un 0.25% el crecimiento mundial en los dos años siguientes y eleva la inflación un 0,3% en la Eurozona y un 0.4% en EEUU en el año en curso. En España por cada 10 Euros de subida o bajada del precio del barril, la factura aumenta o disminuye en 6.000 millones de euros. El año pasado gastamos 34.000 millones € en petróleo y derivados. Si el precio se va hacia la zona de 150 dólares (dejo gráfico), zona que vimos en el 2008, supondría un gasto adicional de unos 17.000 Millones. No es un asunto baladí.

Si finalmente se produce un ataque de Estados Unidos con apoyo de otros países (Inglaterra, Francia, Turquía…), la mirada deberá estar más fija en su duración y su posible expansión a otros países. No es lo mismo unos cuantos lanzamientos de misiles durante unos días, como parece que podría comenzar, en un aviso al régimen sirio de que abandone y negocie una salida, que iniciar una operación militar más larga y profunda, con uso intensivo de aviones que multiplicaría los riesgos en una zona muy conflictiva, con Líbano e Israel, en la frontera con Siria, y muy cerca de Irán, que han amenazado con “graves consecuencias” si se inicia el ataque (aunque no se esperan represalias militares).
Parece que la voluntad de Obama es una campaña relámpago, similar a la intervención en Libia en 2011, pero no parece fácil una ofensiva similar en Siria. Así mismo, un aspecto controvertido es que no se cuenta, por el momento, con el respaldo de Naciones Unidas, y tenemos a Rusia y China exigiendo la vía diplomática como única posibilidad para lograr la solución del conflicto, lo que limita la posibilidad de alcanzarlo. El no tener legitimidad internacional es un asunto que puede generar un aumento de la tensión política entre las grandes potencias mundiales.
En fin, aunque inicialmente apuesto por una situación transitoria, la situación de debilidad en los mercados puede mantenerse e incrementarse la volatilidad, porque el dinero, per se, es miedoso ante la incertidumbre. Pero el movimiento de las últimas semanas de reducción notable de los niveles de riesgo, podría irse frenando, y quedar a la espera de nuevos acontecimientos, lo que no es óbice para que el goteo bajista continúe, pero de menor intensidad.

Si finalmente no se produce en septiembre el inicio de la salida de los planes de estímulo monetario en Estados Unidos, máxime si se inician los ataques a Siria, y las elecciones en Alemania posiblemente ganadas por Merkel permiten políticas menos austeras en Europa, podríamos tener cierto periodo de estabilización, que finalmente serían el estímulo necesario y esperado para la llegada de  los inversores bursátiles con más liquidez en sus carteras de lo acostumbrado, y con perspectivas pobres de rentabilidad en otros activos.

Ciclo económico y bursátil

Alguien se preguntará… ¿Qué es lo que está cambiando en el escenario actual para ir viendo día a día subidas en los mercados? Es la economía, y los ciclos económicos y bursátiles.
Hay un ciclo económico, el que muestran los datos y sus tendencias, y hay un ciclo bursátil, absolutamente correlacionados, pero una de las diferencias entre uno y otro, y que muchos profesionales suelen olvidar, y desde luego muchos inversores no acaban de ser conscientes, es que el ciclo bursátil se suele adelantar a los ciclos económicos, porque se mueve por expectativas. Por tanto, las expectativas de la economía real futura (del ciclo económico), lleva a adelantar entre 6 y 12 meses el movimiento, tanto al alza como a la baja al ciclo bursátil. 

Sería algo aproximado a lo expresado por este gráfico.
En este sentido, estamos moviéndonos en una tendencia alcista de los mercados. Ya hemos pasado lo que se denomina fase de acumulación, que es el inicio de la tendencia, donde los primeros que compran son los inversores institucionales tras un cambio de la tendencia bajista, y con un todavía entorno de datos económicos y resultados empresariales negativos. Este es el mejor momento para invertir, pero suele ser aprovechado por pocos inversores.
Luego pasaríamos a la fase de expansión o tendencia, en el que podríamos estar en este momento, en el que ya empiezan a comprar los inversores particulares, además de los profesionales, y suele corresponder al momento en el que tanto los fundamentales de las empresas, como la propia economía real empiezan a ir mejorando por las medidas de reactivación económica emprendidas, así como por los ajustes emprendidos anteriormente por las empresas. Esta fase suele durar bastante más tiempo.
Finalmente, llegará una fase llamada de agotamiento o distribución, de final de ciclo alcista, en el que ya el optimismo y la euforia llenan los mercados, por los buenos resultados de las inversiones, la buena marcha de la economía real y de las empresas, y en el que hay un incremento generalizado de público general invertido en acciones. Ese es el momento en el que los inversores que empezaron a comprar en la fase inicial de la tendencia empiezan a distribuir entre el público general poco a poco sus acciones, motivado principalmente por expectativas nuevas con respecto al ciclo económico, y su impacto en las cuentas de las empresas cotizadas. Ese es el momento de iniciarse un cambio de tendencia. Véase ilustración: 


Lo que he comentado, se refiere a la llamada tendencia primaria, que es la principal a observar en inversiones a medio y largo plazo. Las tendencias con frecuencia cubren periodos de varios años, y es la más importante, pues representa el verdadero sentimiento de la mayoría de participantes en los mercados. En todo caso, como bien saben ustedes, los mercados no se mueven en línea recta. Hay caídas y subidas dentro de una gran tendencia de fondo. Es importante, por tanto, darse cuenta que tendremos tendencias secundarias o intermedias en este proceso, que pueden durar semanas o meses, y dentro de estas, puede haber tendencias terciarias, que suelen ser inferiores a las tres semanas, pero eso no muestra un cambio de tendencia primaria per sé. Véase ilustración:

La dificultad, siempre está, y esto es lo difícil, en saber en qué momento del ciclo estamos y no dejarnos llevar por el sesgo emocional del miedo a perder o la avaricia de ganar, dejando oportunidades de inversión pasar o incrementando los riesgos en malos momentos.  Dentro de una tendencia alcista o bajista, primaria, tendremos momentos con tendencias contrarias, que no nos deben de llevar a variar nuestros objetivos de inversión. El acertar si hoy o mañana va a subir o bajar algún activo, es enormemente difícil de prever. Eso es pura especulación, y nosotros somos inversores.
¿A qué conclusión quiero llegar para el momento actual? Pues que aunque hayamos pasado ya la primera fase de la tendencia, sobre todo en la bolsa española, todavía estamos en un momento del ciclo bursátil con proyección alcista de los precios, considerando nuestra apuesta de ir mejorando la economía real a futuro. Si esperamos a que los datos de PIB, paro, industrial, reducción de los déficits, etc. hayan mejorado con claridad, habremos llegado a las bolsas con un margen de acierto bastante menor que el actual. No debemos, por tanto, dejarnos influir demasiado por los movimientos de sierra que nos vayamos encontrando por el camino.
En el más corto plazo… las bolsas europeas se han olvidado de las numerosas señales de análisis técnico que planteaban pocas probabilidades de superar los niveles de resistencia. Los datos macroeconómicos conocidos, y los mensajes de apoyo de todos los bancos centrales del mundo, han podido con los chartistas. Sí, ahora está mandando la economía, porque hablamos de tendencias primarias. No lo olvide 

Necesitamos ayuda de Europa urgentemente

Entre hoy y mañana la hora de la verdad ha llegado respecto a la concreción o no de las expectativas de estímulo monetario creadas (por las reuniones de Fed y BCE), las cuales han servido para cerrar el mes de julio  en positivo en la mayoría de los índices. Pero  no podemos descartar la “no” concreción de medidas suficientes para mejorar sustancialmente la situación actual, al menos en España.
Porque España está mal y esto no se soluciona en unos días, semanas o meses:
·         Tenemos a las dos comunidades autónomas más grandes del país plantando cara al gobierno y  dejando de pagar sus deudas.
·         Los gastos del Estado suben un 18% más y los ingresos se estancan, situando el déficit ya en el 4.04% del PIB (superando el nivel impuesto del 3.5% por la UE para todo el año).
·         El Estado va a tener que financiar su déficit y las necesidades de las comunidades, además de asumir las pérdidas actuales de la banca (el Frob ha perdido más de 10.000 millones hasta ahora) y ser garante de las futuras.
·         Grandes entidades como BBVA que ya entran en pérdidas en España contables por primera vez en la última década y que se salvan solo por el negocio exterior, o una Caixa que gana un 86.6% menos, marcan la tendencia.
·         La situación de la banca española llevará a reducir aún más las carteras de inmuebles a costa de bajar sustancialmente sus precios, alimentando la necesidad de nuevas provisiones en el futuro.
·         La salida de capitales de España ya se eleva a 163.185 millones en los primeros cinco meses (solo en mayo salieron 41.294 mill.), y la tendencia aumenta por la crisis de confianza en el país que no se reduce. Esto no es sostenible.
·         Las ventas minoristas ya acumulan dos años de caídas y nos viene la subida del IVA, que no mejorará esta situación, máxime en un entorno de desempleo muy grave, y deterioro de la inestabilidad para los que tienen empleo. Además, los que van encontrando empleo se encuentran con ofertas salariales muy por debajo del nivel de ingresos que mantenían (entre el 30% y 50% menos). Si las empresas venden menos, menos empleo habrá,  y de peor calidad, por lo que el consumo seguirá reduciéndose.
·         Llegarán nuevas medidas de recorte presupuestario impuestas por Alemania para que nos compren los bonos, empeorando la situación macroeconómica del país (más paro y recesión para este año y el que viene).
Estas y otras cosas son las que se leen estos días en la prensa. Ante tal aluvión, lo más prudente  es descartar empresas en bolsa que tengan mucho negocio en España y ser cuidadosos con la inversión en bonos “senior” de entidades financieras. Sí, es verdad que necesitamos a Europa para que nos eche una mano comprando deuda o financiando nuestras necesidades, que serán muchas para el mes de octubre.
No vamos a poder nosotros solos y las medidas de ajuste necesitan mucho tiempo para que se noten en la economía real. La posibilidad de un rescate total a España es una realidad cada vez más cercana y afectará a la evolución de los mercados, en un mes de Agosto que siempre, siempre, es un mes falto de liquidez y de inversores, por lo que las malas noticias, aunque ya están parcialmente descontadas, pueden aumentar las tensiones.
Si mañana el BCE no actúa, los inversores decidirán irse de vacaciones con menos activos de riesgo y ya veremos en Septiembre. Por tanto, quedamos a la espera del mensaje que mañana oigamos, pero la gestión política de la actual situación, tanto en España como en Europa, no parece ser la más acertada para los mercados.

No solo de palabras vive el mercado

Semana de infarto la que vivimos la semana pasada, aunque se decantó finalmente al alza por las declaraciones en Europa de apoyo al Euro y el planteamiento claro de que se va a luchar para aliviar las tensiones en los mercados de deuda. Parece plantearse cada vez más claro la posibilidad de que el fondo de rescate se reactive en coordinación con el BCE para ayudar a los países con problemas, sobre todo España e Italia. De este modo, los políticos restaban protagonismo a un escenario macroeconómico realmente flojo, con un PIB americano que confirma un crecimiento muy moderado, con una demanda interna reducida, con datos de empleo que suben muy lentamente y con datos de la Eurozona muy débiles, al igual que en los mercados emergentes.
Las expectativas de actuación de la Fed y el BCE para frenar de forma ¿temporal? el deterioro de los mercados y la economía real son muy grandes. Hemos visto una recuperación muy fuerte de las bolsas periféricas, la reducción de la prima de riesgo española, la recuperación del euro frente al dólar y el yen, la subida de rentabilidad del bund… etc, etc. Pero hasta ahora, todo lo que vemos son palabras. No es la primera, ni la segunda vez que las palabras no se traducen en hechos. Sí que parecen haberle visto las orejas al lobo los políticos, sobre todo los Alemanes, que ven que la situación actual afecta claramente a la evolución de su economía. La tendencia es evidente. Se deteriora la economía y eso afectará a sus empresas, a su empleo, y puede que a su rating, ahora puesto en perspectiva negativa.
El mercado espera hechos, porque no solo de palabras puede vivir. España no puede financiarse a estos niveles. Es verdad que hoy ya vemos un 6.50% en la Tir del 10 años, y que la prima de riesgo está ahora más cerca de 500 puntos, lejos de los 650 puntos, pero los actuales precios también son muy altos. No es sostenible la financiación a estos niveles. Todavía cotiza por encima del 6% el plazo de cinco años y al 5.80% el tres años. Todavía tenemos muchas comunidades autónomas con enormes problemas para poder financiarse, un sector bancario sin recapitalizar (y sin saber exactamente la cifra final), enormes necesidades de emisión este año del Estado (+ de 100.000 mill. Euros), etc. Todo ello nos lleva a pensar que un rescate de España es inminente. No será del calado de Grecia, Portugal o Irlanda. Puede ser una línea de crédito que se va activando a medida de nuestras necesidades, combinándolo con un apoyo en los mercados secundarios y continuando con una política de emisión más reducida. Pero eso es un rescate, una ayuda, un échame una mano, un cable, o como lo queramos llamar, porque sola, lo que es sola, España no puede mantenerse en esta situación. Esa es la realidad.
El próximo jueves España saldrá al mercado a emitir bonos a corto, medio y largo plazo, el mismo día que el BCE se reúne y su Presidente hará la habitual conferencia en la que se espera se reafirme en sus declaraciones, pero que adopte ya alguna medida. Quizás una bajada de tipos y el mercado espera mucho más. También espera que el miércoles la Fed pudiera anunciar algún nuevo programa de estímulo monetario.
Quién sabe si veremos estas cosas y algunas más que parte del mercado espera. En nuestra opinión, las incertidumbres permanecen en los mercados de renta fija, todavía tenemos altas primas de riesgo y los inversores extranjeros nos han abandonado. Hasta el mes de septiembre u octubre la situación no parece que pudiera cambiar. Esta semana, por tanto, es determinante. Si el objetivo ahora mismo es preservar capital, habría que esperar a los hechos que confirmen las palabras, porque si no se producen, las caídas podrían ser de un fuerte calado.  
En todo caso, descartamos cualquiera de esas ideas que circulan entre muchos clientes: rotura del euro, salida de España del Euro o caídas mayores de las vistas. Creemos que lo peor ya lo hemos visto, pero que podríamos ver episodios de volatilidad que te permitan entrar con mejor pie, y sobre todo con mayor seguridad. El recorrido por arriba todavía es muy alto en la bolsa, sobre todo la española. No tanto en el resto de Europa, EEUU o emergentes, que ya han tenido un buen comportamiento este año y la variable macro tiene que imponerse.