Nuevos enfoques en la gestión de inversiones

Este artículo ha sido publicado en la revista Funds People en el número de este mes de Junio, con el título “La Gestión del Sentimiento” firmado por mí en calidad de Profesor de ESESA , donde imparto clases de Planificación Financiera, Bolsa y Mercados.

La globalización financiera y la potente tecnología operativa y de transmisión de información, permite que se puedan iniciar transacciones masivas con la capacidad de transmitir sentimientos de pánico o euforia, errores o crisis, a todo el sistema mundial con una rapidez e intensidad desconocidas hace pocos años, y donde el efecto contagio refuerza la volatilidad al igual que una resonancia física.

Este nuevo escenario obliga a complementar los modelos tradicionales de gestión con nuevos enfoques que tengan en cuenta otros factores: las estrategias del resto de agentes, sus comportamientos, interrelaciones, la incertidumbre, la aleatoriedad, etc. Hay pasos ya dados en ciencias aplicadas de las matemáticas e inteligencia artificial: teoría de juegos, teoría del caos, redes neuronales y algoritmos genéticos, así como en la psicología aplicada a las finanzas.

La Teoría de Juegos es una rama de las matemáticas cuyo objetivo no es el análisis del azar o de los alementos aleatorios, sino los comportamientos estratégicos de los jugadores en sus decisiones, bajo situaciones que suelen implicar conflictos de intereses y estrategias.

Keynes comparó la bolsa con los concursos de belleza que se realizaban en su época, donde los lectores elegían entre cien fotografías las seis caras más bonitas. El premio lo ganaba la persona cuya elección se acercara más a la media del conjunto de concursantes, de modo que un concursante para ganar no debía elegir las caras que más le gustaran a él, sino las que considerara más probable que les gustaran a los otros, los cuales estarían enfrentándose al mismo problema desde la misma perspectiva. Para ganar, debían dedicar sus inteligencias a prever lo que la opinión media esperara que fuera la opinión media.

El resultado de una decisión de inversión dependerá de la conjunción de decisiones de los diferentes agentes, reduciendo la situación de incertidumbre si utilizas ciertas suposiciones racionales con respecto al resto del mercado, y considerando que nuestra decisión solo será acertada si tenemos en cuenta la posible influencia conjunta de las decisiones de todos los agentes. Es una cuestión de probabilidades y árboles de decisión.
La Teoría del Caos, aplicada en metereología, trata ciertos tipos de comportamientos impredecibles de sistemas dinámicos no lineales, y es capaz de descubrir pautas y orden en los mercados, donde anteriormente sólo se veían aspectos aleatorios e impedecibles.
Las Redes Neuronales consisten en una simulación de las propiedades observadas en los sistemas neuronales biológicos, a través de modelos matemáticos recreados mediante inteligencia artificial que pueden predecir las tendencias de los mercados, porque a diferencia de los métodos estadísticos tradicionales, comprenden muchas variables diferentes con una interdependencia e influencia causal.
Incipiente es el uso de los algoritmos genéticos, unos métodos adaptativos que pueden resolver problemas de búsqueda y optimización basados en el proceso genético de los organismos vivos. Por imitación de este proceso, los algoritmos genéticos son capaces de ir creando soluciones para problemas del mundo real.
Las teorías aplicadas desde la psicología a las finanzas, Behavioural Finance (BF), son las que empiezan a utilizarse más en la gestión de fondos, dada la confirmación de la negativa influencia de los sesgos psicológicos cuando invertimos.
La mayoría de los gestores cuantitativos aplican algunas teorías de BF, aunque destaca en su uso la gama de Dexia Quant, con el objetivo de identificar los factores generadores de alpha: valoración, el sentimiento de los analistas, el momentum de los beneficios, etc.
La gestora pionera en el uso del BF fue JPMorgan en 1992, con un producto de Renta Variable en UK, que ganó a su benhmark nueve de diez años, facilitando el desarrollo de equipos especializados y la gestación de nuevos productos, siendo hoy la entidad con más productos y volumen mundial aplicando estas teorías. Aunque muestran buenos resultados, no parecen ofrecerlos por el uso del BF, sino por su calidad en el análisis de empresas.
Otra gestora con equipos y productos focalizados en BF es la alemana DEKA, con productos mixtos y de renta fija, destacando su Deka-BF Eurorenten Total Return, un fondo con una duración muy flexible (-2 a +8) y cuyas decisiones están basadas al 100% en estas teorías. El equipo gestor usa los índices de sentimiento Sentix que crearon en 2001 en su proceso de inversión, junto a múltiples factores, como los flujos de fondos o el escaneo de la prensa buscando palabras clave: pánico, dudas, euforia, etc. e intentar adivinar así, el momento del ciclo de mercado y las tendencias.
En productos mixtos destaca CCR Flex Croissance, de UBS Group, un fondo puro Behavioural Finance, super flexible en su asset allocation y con una metodología muy robusta aplicando estas teorías, que ha demostrado detectar bien las tendencias y el recorte de las pérdidas cuando los mercados se dan la vuelta. El sistema incrementa el riesgo de bolsa al 100% o lo reduce a cero en función de la detección de las tendencias.
Finalmente destacar la filosofía de gestión de Legg Mason y el fondo de renta variable americana gestionado por Bill Miller, el Legg Mason Value Fund creado en 1982 y que consiguió batir al S&P 15 años consecutivos. La compañía, focalizada en la gestión value, tiene una marcada cultura de búsqueda de nuevos modelos mentales para ir mejorando sus procesos de inversión, a través de la investigación de inputos no convencionales, además de las finanzas del comportamiento. Colabora activamente en laboratorios de ideas (arte, ciencia, deportes, literatura, etc.) y financia investigaciones científicas de sistemas complejos multidisciplinares.
No podemos olvidar que “Comprar una buena empresa no garantiza una buena inversión bursátil”. El mercado cada vez es menos eficiente, racional o equilibrado, por lo que convendría seguir las nuevas tendencias y aprender de ellas.

Keines nos enseña a jugar en Bolsa

Quizás hayan oido hablar de John Maynard Keynes (1883-1946), un afamado economista británico cuyas ideas tuvieron un fuerte impacto en las teorías económicas y políticas modernas, siendo considerado uno de los principales fundadores de la macroeconomía moderna.

Keynes fue un inversor bursátil exitoso, construyendo de esa manera una considerable fortuna. Administraba un fondo del King’s College de Cambridge que desde 1928 a 1945, a pesar de recibir un fuerte varapalo en la gran caída de Wall Street del 29, la rentabilidad del fondo tuvo un rendimiento anual medio del 13%, frente al nivel general de un 0,5% en Reino Unido.

El enfoque generalmente adoptado por Keynes con sus inversiones se resumía en una selección cuidadosa de unas pocas inversiones considerando un bajo precio en relación a su valor intrínseco probable y potencial a largo plazo, el mantenimiento de estas acciones por varios años hasta que se cumple su expectativa o se hace evidente el error de su compra y una adecuada diversificación de los riesgos con posiciones equilibradas de distintos activos que mantuvieran correlaciones negativas, buscando la posibilidad de que se movieran de forma opuesta con fluctuaciones en los mercados (por ejemplo tomar oro y acciones, ya que el oro forma parte de la huída hacia la calidad en épocas de crisis).

No obstante lo anterior, Keynes comparaba la bolsa con los concursos de belleza. En la época en la que vivió Keynes se hacían concursos de belleza en los periódicos, siendo los lectores los que elegían entre cien fotografías las seis caras más bonitas. El premio lo ganaba el concursante cuya elección se acerque más a la media de las preferencias del conjunto de concursantes, de modo que cada concursante tiene que elegir no las caras que más le gusten a él, sino las que considera más probable que les gusten a los otros, los cuales están efrentándose al mismo problema desde la misma perspectiva. Es decir, que dedicaban sus inteligencias a prever lo que la opinión media espera que sea la opinión media.

Igual que en el concurso de la época de Keynes, en las inversiones en bolsa debemos valorar nuestras apuestas considerando los movimientos del resto de inversores. En esta difícil tesitura, lo que hacían los participantes de los concursos de belleza y lo que hace siempre el inversor es, según la teoría de juegos, buscar un rasgo distintivo (en términos técnicos, un punto focal) y aferrarse a ese referente esperando que los demás hagan lo mismo. Un hoyuelo en el mentón o una nariz algo más prominente de lo que aconseja el canon es un punto focal en el concurso de belleza.

El juego de la bolsa contiene muchas de estas propiedades. Nada garatiza que las mejores acciones (por sus fundamentales) sean las más rápidas en revalorizarse. Ganaremos dinero si adivinamos qué acciones cree el resto de la gente que van a subir, poniéndonos en el lugar de todos los demás a la vez, aunque cuando pasa esto, cualquier cosa puede ser posible.

La Bolsa y la Teoría de Juegos


Es conocida la importancia de los juegos en el desarrollo mental de los seres humanos desde la infancia, como apoyo para la formación de la personalidad y para aprender a relacionarse con los demás, en situaciones que impliquen conflicto. El estudio de los juegos, ha inspirado a científicos de todos los tiempos para el desarrollo de teorías y modelos matemáticos.

No obstante, el objetivo de la teoría de juegos no es el análisis del azar o de los elementos aleatorios, sino los comportamientos estratégicos de los jugadores en sus decisiones. El resultado de una decisión, dependerá de la conjunción de decisiones de diferentes agentes o jugadores, lo que permite aplicarlo al mundo real de la economía, una ciencia que se ocupa de la distribución de recursos escasos. En mi opinión, cuando “jugamos” a ganar dinero en los mercados, debemos de tener en cuenta los principios de la teoría de juegos.

Con un pensamiento estratégico, podremos convertir la situación de incertidumbre en situación de certeza, utilizando ciertas suposiciones racionales con respecto a los agentes del mercado, y considerando que nuestra decisión será acertada si tenemos en cuenta la posible influencia conjunta de las decisiones de todos los agentes.