Pensar estratégicamente es procesar la información disponible para concluir probables resultados y tomar mejores decisiones, sabiendo que nunca dispones de toda la información. Se basa en la teoría de juegos, una rama de la economía que plantea que, antes de decidir, consideres los posibles movimientos que puedan hacer el resto de los agentes que intervienen en una situación, porque la esencia está en la interdependencia de las decisiones de los jugadores.

En ‘Pensar estratégicamente’ (Avinash K. Dixit y Barry J. Nalebuff, 1990), definen esta acción como el arte de superar a un adversario, sabiendo que el adversario está intentando hacer lo mismo con uno.

China y Estados Unidos están inmersos en un juego estratégico, negociando cuánto se queda cada uno de la tarta del comercio mundial. La lógica de una negociación es que, si todas las partes entienden que es mejor llegar a un acuerdo, lo mejor es alcanzarlo lo antes posible. La dilación derrite la tarta y, al final, todos podrían quedarse con hambre.

En la ‘Historia de la guerra del Peleponeso’, Tucídides (siglo V a.C.) nos describe una guerra inevitable y en la que todos perdieron por la tensión ante el ascenso de Atenas, una potencia nueva, y el temor que infundió en Esparta, una potencia ya establecida.

Hoy, Graham Allison (politólogo de la Universidad de Harvard) habla del riesgo de caer en la llamada «rampa de Tucídides», en una analogía en la que China se convertiría en esa nueva potencia que fue Atenas y EEUU representaría a la consolidada Esparta, una situación que se ha vivido en múltiples ocasiones en la historia de la humanidad con dolorosas pérdidas.

La realidad es que el PIB de China en poder adquisitivo es el más alto del mundo y, también, el que crece más deprisa. Ya no son la factoría del mundo, ahora es un país con 1.400 millones de personas, con una nueva clase media en crecimiento y el 20% de los multimillonarios de todo el mundo, ejerciendo una enorme influencia en la economía mundial.

Bill Clinton para ganar en 1992 a George Bush padre usó el lema «¡Es la economía, estúpido!». La actual tensión forma parte de la precampaña electoral de Donald Trump, que arrancará el próximo 18 de junio, como candidato republicano para 2020.

Más vale un mal acuerdo que un buen pleito. Si piensan estratégicamente, deducirán que Trump tiene más prisa que Xi Jinping para llegar a un acuerdo razonable y, además, la amenaza de recesión podría quitarle el poder, dada la correlación que existe entre la economía y el voto al partido que gobierna.

Debemos aprender a convivir con la incertidumbre, y un pensamiento estratégico puede ayudarnos. Con tu dinero, modificar hoy tus planes de inversión de largo plazo, podría resultar una mala jugada. 

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