Cuida tu matrimonio laboral

Las relaciones con la empresa, yo lo veo como un matrimonio. En un primer momento conoces la empresa, tienes algún coqueteo en unas primeras citas y firmas el contrato como empleado y empleador, pero lo ideal es firmar enamorado.

Sí, he dicho enamorado. Yo creo en el enamoramiento de una persona por otra, pero también de proyectos empresariales, de una pieza musical, un determinado ambiente, un lugar concreto, etc.

Debe haber amor porque la relación con tu empresa es más intensa que con tu compañero sentimental. Son más horas, y ejerce una influencia en tu vida mayor que cualquier otra cosa, porque va también a marcar tu capacidad de generar una vida mejor el resto de las horas del día.

Por ello, debe haber un enamoramiento inicial y un continuo esfuerzo por mantener la ilusión y el cariño entre ambas partes. Y en eso, ambas partes deben de trabajar en ello. Eso hará que la relación sea duradera, y los vínculos que os unen se fortalezcan.

Pero como en las relaciones entre personas, siempre hay una parte más egoísta (tanto empleado como empleador) y la otra parte puede empezar a “soportar” su relación empresarial por no tener otra alternativa que coger, por no dañar a terceros o por no perder su estatus económico.

Imaginando que la parte que soporta la relación es el empleado (el empleador tiene mayor capacidad de romper la relación) acabará frustrado y con el paso de los años se meterá en una pequeña burbuja, ya que habrá perdido no solo la ilusión por su trabajo, sino habrá perdido hasta la esperanza de mejorar su vida laboral en el futuro. No creerá en la felicidad.

¿Podemos hacer algo para que no llegue esta situación?

Creo que sí podemos hacer algo.

La mayoría de las personas y empresas no son pro-activas, sino reactivas. En sus relaciones laborales o sentimentales, reaccionan cuando aparece otra alternativa, a veces peor que la anterior, incluso la reacción se produce cuando la otra parte actúa (o te echan de la empresa o tu señora se ha ido con otro). A ese otro la llamarán “rompe matrimonios” sin analizar mínimamente qué ha roto, ¿una relación estable o un pequeño acuerdo?: tú trabajas un mínimo de horas y no me crees problemas y yo te pagaré lo mínimo para mantener la legalidad vigente. Parece mentira, pero todavía estos acuerdos siguen vigentes.

¿Quién tenía la culpa de que la relación se haya deteriorado hasta ese punto? Consideremos por la parte del empleado: ¿Seguistes formándote? ¿Eres brillante y trabajador, amable, considerado, respetuoso?

El desenlace puede ser positivo si lo generas tú mismo

Si has sido así, y te dabas cuenta de que la otra parte no respondía a tus estímulos, a tu esfuerzo, la relación no era equitativa, no era justa, y podrías haber actuado antes de que se produjera un desenlace fatal.

Yo creo que los desenlaces pueden permitirte crecer y llenarte de nuevas ilusiones y retos. La experiencia acumulada te permitirá resolver mejor las situaciones que vengan y se mejorará la perspectiva de éxito en tu nueva relación laboral.

Por tanto, intentemos ser pro-activos. Intentemos seguir llevando el timón de nuestras vidas y carreras profesionales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s