Conductas de un líder exitoso

 “Liderazgo es la capacidad de transformar una visión en realidad”.



Extraido de Comunidad de Liderazgo e Innovación 2.0 que a su vez lo tomó de la revista Forbes, dejo artículo muy interesante en el que se explican las 12 conductas que suelen tener los líderes exitosos. Por mi experiencia, estoy de acuerdo que son las conductas principales que debemos de valorar y procurar si queremos generar liderazgo y futuros líderes a nuestro alrededor.
Estas son las conductas necesarias:

1-      Crean un ambiente donde las personas se sienten seguras de dar su opinión:
Muchas personas utilizan sus títulos o poder para intimidar a otros. Los verdaderos líderes se aseguran que independientemente de su experiencia o rango dentro de la organización, generen un ambiente donde cualquiera puede expresar su opinión sin temor. Ellos valoran las opiniones de otros basado en un profundo sentido de humildad.
2-      Toman decisiones:
Los líderes exitosos saben tomar decisiones y evitan que los equipos pierdan el tiempo en círculos. Ellos facilitan el dialogo, transfieren poder hacia abajo o toman las decisiones ellos mismos. Están enfocados en hacer que las cosas pasen para asegurar que mantienen el momentum del equipo.
3-      Comunican Expectativas
Los líderes exitosos son grandes comunicadores y prestan especial atención en comunicar sus expectativas de desempeño. En una organización siempre existen diferentes sistemas de recompensas que pueden hacer que el equipo pierda el enfoque. Por ello, los líderes siempre recuerdan qué esperan del equipo y cuáles son los resultados más importantes que deben entregar.
4-      Retan el pensamiento de otros
Los líderes exitosos entienden la manera de pensar de otros, sus capacidades y áreas de oportunidad. Ellos utilizan este conocimiento e intuición para retar el pensamiento de los equipos y ayudarlos a pensar más allá de lo que ellos creen que pueden.
Este tipo de líder logra mantener a su equipo de pie nunca dejando que se sientan confortablemente y se devuelvan a su área de confort.
5-      Rinden cuentas a otros
Este tipo de líder no tiene problema con rendir cuentas a sus superiores, colegas e inclusive a su equipo. Principalmente se enfocan en asegurarse que los otros tienen éxito, no sólo ellos.
6-      Lideran con el ejemplo
Liderar con el ejemplo parece fácil pero pocos líderes lo hacen. Ellos practican una congruencia casi perfecta entre lo que dicen y hacen. Ellos entienden que todo el mundo los está viendo y se toman su actuación muy en serio.
7-      Recompensan los resultados y el trabajo
Los líderes exitosos entienden que necesitan recompensar los resultados pero también el trabajo duro a pesar de que no haya traído los resultados deseados.
8-      Proveen retroalimentación constantemente
Los empleados o seguidores siempre desean que su líder preste atención a sus acciones. Por ello, los líderes exitosos siempre dan retroalimentación de una forma positiva y oportuna. Esto contribuye enormemente a la creación de relaciones basadas en la confianza.
9-      Hacen preguntas, buscan consejo
Los líderes no tienen problema en hacer preguntas y buscar consejo de manera constante. Aunque otros perciban a los líderes como personas que lo saben todo, realmente ellos tienen un deseo profundo por el conocimiento y siempre están buscando nuevos aprendizajes. Ellos tienen un compromiso al desarrollo de la sabiduría.
10-   Tienen una actitud positiva
Líderes exitosos crean una cultura positiva y de inspiración en medio de su equipo. Ellos saben cómo manejar su tono y traer una actitud que motiva a sus colegas a tomar acción.
11-   Son grandes maestros
Un buen líder nunca deja de enseñar porque está obsesionado con el aprendizaje. Ellos utilizan la enseñanza para mantener informados a sus colegas y equipo respecto a nuevas tendencias, estadísticas, etc.
12-   Invierten en las relaciones
Los líderes exitosos no se enfocan en proteger su dominio, sino más bien en expandirlo desarrollando relaciones mutualmente beneficiosas. Ellos se enfocan en desarrollar y elevar a otros líderes y en consecuencia, expanden su esfera de influencia.

El Marketing Experiencial en Banca Privada

El pasado 1 de marzo, Funds People publicaba un artículo con respecto a mi reciente ponencia sobre el Márketing Experiencial aplicado a la Banca Privada y que dejo a continuación, así como la ponencia
 http://www.fundspeople.com/ampliado/30838/Marketing-experiencial-o-como-gestionar-la-experiencia-del-cliente-de-banca-privada-
“En banca privada, la calidad de las inversiones es de lo último que te diferencia porque eso se presupone, que tienes que ser trasparente también se presupone, que tienes arquitectura abierta también, que eres profesional también… así pues, ¿cómo me diferencio?”. Con este preguntaba empezaba Rafael Romero, profesor de ESESA Innovation Business School y director de inversiones de Unicorp Patrimonios, su ponencia en la jornada de iiR sobre Banca Privada celebrada esta semana en Madrid. “Además, los clientes cada vez son más exigentes, son menos tolerante y menos fieles”, dice Romero. Ante esta situación la respuesta que las entidades deberían adoptar es, en opinión de Romero, recurrir al márketing experiencial.
“La experiencia de un cliente se basa en las diferentes relaciones que tenga con la empresa, todas, desde la persona que le contesta el teléfono, al correo que reciba o el asesor que le atienda y su actitud”, dice Romero. Así pues, el objetivo de las entidades de banca privada sería que el cliente viva experiencias únicas en toda su relación con la compañía ya que “si está satisfecho, el cliente será leal y será tu mejor prescriptor”. Así, el marketing experiencial, que Romero ya elaboró en un artículo publicado en fundspeople.com, es crear y gestionar estímulos que le produzcan al cliente experiencias positivas y memorables. “Estamos hablando de crear un vínculo emocional con tu cliente, focalizar la estrategia del negocio en satisfacer y superar las expectativas del cliente, diferenciarte de tu competencia por la experiencia completa que le ofrezcas al cliente”, dice Romero.
Y, ¿cómo hacerlo?. “Esto no es crear un circo”, aclara Romero. “La experiencia se construye a partir de las sensaciones, sentimientos, pensamientos, actuaciones y relaciones que genera una marca, un producto y un servicio. Todo genera sensaciones y eso se puede medir y trabajar para mejorarlo”, dice. Se trata de cuidar toda la relación con el cliente en su ciclo de experiencia con los diferentes puntos de contacto, como la web, el correo, la oficina, el personal, esperando superar sus expectativas.
Romero aboga también por apelar a los sentimientos en la publicidad ofrecida, ofrecer educación financiera para los clientes, formar de manera diferente al equipo humano, seleccionar y gestionar al equipo humano con otras visiones que vayan más allá de lo meramente técnico. “Hay que seleccionar a gente optimista, comprometida, que genere ilusiones y no piense en negativo, porque eso se traslada al cliente”, dice. Además, cree que las bancas privadas deben introducirse en las redes sociales para construir marca de empresa y de sus equipos. “En definitiva, se trata de crear una cultura orientada a la experiencia del cliente y hacer que se sienta especial. Así, tendremos clientes satisfechos, que estarán con nosotros en el largo plazo y serán nuestros mejores prescriptores”, dice.
“A veces, seguimos anclados en el pasado, el perfil del cliente está cambiando y la banca privada debe evolucionar, también, con respecto a la experiencia que ofrece”, resume Romero.
Si quieres consultar la ponencia, puedes verla aquí:

La Gestión de la experiencia del cliente en la Banca Privada y Personal

Dejo artículo que me han publicado hoy en la web de Funds People, con el título: Gestionando la tormenta perfecta en el negocio de Banca Privada y Personal

http://www.fundspeople.com/ampliado/29226/Gestionando-la-“tormenta-perfecta”-en-el-negocio-de-Banca-Privada-y-Personal

El negocio de Banca Privada y Personal está inmerso en una “tormenta perfecta” por la coexistencia de un futuro cambio en las reglas del juego en materia de incentivos que modificará sustancialmente la política de ingresos, la intensificación de la competencia con una rápida proliferación de las entidades de asesoramiento independiente EAFI (más de 80), y demasiados años inestables de mercado que dificultan mucho el convencer a los clientes de las bondades de desplazar patrimonio hacia activos financieros con el asesoramiento de expertos.

Para cualquier negocio, la tormenta perfecta suele ser una gran amenaza, pero también puede ser una inmejorable oportunidad para diferenciarte de la competencia. Ahora ya no es suficiente con buscar nuevos productos o servicios, o focalizarse en mejorar la eficiencia, en el recorte de costes y los resultados. Esto es condición necesaria, pero insuficiente en un nuevo entorno.

Para servicios tan exclusivos, debemos reorientar la estrategia del negocio hacia la gestión de la experiencia del cliente, esforzándonos en eliminar la percepción, o quizás una realidad, de estar centrados en la venta de producto y su margen.

La gestión de la experiencia del cliente

Recientes estudios muestran que en España la gestión de la experiencia del cliente está todavía en un estado incipiente de desarrollo, no existiendo una verdadera disciplina de su gestión más allá de encuestas de satisfacción, difuminándose en muchos casos con las funciones de marketing y comercial. En general, todos los competidores ofrecen similares productos y servicios. El como, donde y con qué se ofrecen estos servicios, la diferenciación percibida por los clientes con respecto a otras entidades, es la clave para ganarlos y fidelizarlos.

Los clientes de Banca Privada y Personal son cada vez más exigentes y menos tolerantes cuando su experiencia no alcanza o supera sus expectativas. Cada vez cambian de entidad con mayor facilidad, y comunican su experiencia a otros, siendo determinante en la captación de nuevos clientes.

Ofrecer una buena experiencia a un cliente de estas características no puede presuponerse que se consiga con una aceptable gestión o asesoramiento de una cartera, el acceso a la mayoría de productos de inversión o el disponer de un gestor comercial con conocimientos financiero-fiscales y tecnología de apoyo en una bonita oficina.

Lo anterior son los mínimos que toda entidad debe ofrecer, por lo que conviene avanzar hacia una experiencia de servicio única. Si no quieres perder los mejores clientes de tu entidad, debes plantearte el rediseño de las actividades de negocio, la reforma del modelo operativo de la empresa, los sistemas de gestión, de evaluación, de comunicación, etc., poniendo al cliente y su experiencia, en el centro del negocio.

El ciclo de actividades del cliente

Para gestionar la experiencia del cliente es necesario identificar y priorizar el “ciclo de actividades del cliente”, que es el conjunto de acciones o situaciones por las que pasa un cliente antes, durante y después de los servicios ofrecidos. Estos momentos, que podríamos llamar “los momentos de la verdad”, se producirán en diferentes puntos de contacto con la empresa, a través de personas o sistemas, que deben ser evaluados y gestionados porque generan percepciones.

Además, los clientes son especialmente sensibles en ciertos momentos clave de ese ciclo, que deben ser identificados, poniendo la empresa el máximo de sus recursos en superar sus mayores expectativas, por ejemplo en el comienzo de la relación, en necesidades económicas urgentes, reaccionando a sucesos inesperados, la finalización de la relación, etc.

Existen modelos de medición de percepciones y expectativas para cuantificar los factores que aprecian los clientes a través del ciclo de actividades, midiendo diferentes dimensiones, como la fiabilidad del servicio ofrecido, la capacidad de respuesta, la seguridad, la competencia, la empatía de los empleados y los aspectos más tangibles del servicio (de productos, instalaciones, material de comunicación, etc.).

En todo caso, el modelo debe ser particularizado para cada empresa y cliente objetivo, debiéndose completar con el estudio de la ponderación que le dan los clientes a los distintos atributos que constituyen la medida de la experiencia de nuestro servicio y la valoración que de ellos hace la empresa.

¿Cuáles serían algunos factores de aprecio que deben medirse y gestionarse?

Hay factores más tangibles, como los resultados, la solvencia de la entidad, la acreditación técnica de los comerciales, las instalaciones, el material informativo, una operativa eficiente y barata, la facilidad de acceso multicanal, la resolución rápida de incidencias, la transparencia informativa, la oferta de productos y servicios preferentes, el acceso a créditos o tarjetas especiales, etc.

Pero hay otros atributos más emocionales, que también influyen. Puedes distinguirte si trabajas la credibilidad y visibilidad de la entidad y de sus equipos en canales externos (foros, medios, conferencias, etc.), si buscas la confianza mutua en la relación, si cuidas el lenguaje no verbal y la “atmósfera” de las reuniones, si gestionas la ilusión del cliente con un optimismo realista, etc. También debemos identificar y saber gestionar las sensaciones negativas de nuestros clientes cuando lleguen: la decepción, la inseguridad, el desconcierto, el desaliento, etc., con planes previstos que influyan positivamente. En definitiva, el cliente debe notar que es muy importante para tu entidad y que priorizas sus necesidades a las tuyas.

Si la entidad valora mucho un atributo que el cliente no aprecia, la empresa debería dedicar sus esfuerzos en los atributos que el cliente valora más y que quizás la empresa no valora con tal intensidad. De otra manera, la entidad se está desvinculando del cliente, permitiendo la entrada de la competencia, porque los clientes evalúan globalmente el conjunto de percepciones que reciben, tangibles y emocionales, llevándole a tener un “feeling”, una sensación con respecto a su relación con la empresa y actúan en consecuencia.

La gestión del talento interno

Los empleados deben ser la segunda prioridad de la estrategia del negocio orientado hacia el cliente, porque son los que más contacto tienen con ellos, siendo transmisores y receptores de sus experiencias más vitales.

Además de aplicar estándares del servicio, de seleccionar, formar, medir y recompensar con una alineación en la experiencia del cliente frente a los resultados; si somos capaces de mejorar también su experiencia como empleado, de gestionar sus motivaciones y expectativas buscando su satisfacción, en muchos casos solo con la aportación de un buen salario “emocional”; crearemos entornos de alto rendimiento, de ilusión, optimismo y vinculación, que finalmente redundará en la generación de un negocio más rentable y duradero. No olvidemos que las emociones se transmiten, y éste, no es un negocio de máquinas, sino de personas, hecho por y para personas.

Rafael Romero, profesor en ESESA Innovation Business School

El optimismo en las empresas

Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.Winston Churchill.

Conseguir empleados felices es un importante reto para las empresas, pero no es fácil de conseguirlo, porque no todo depende de los planes desarrollados por éstas.

Las empresas deben asumir la obligación de ofrecer un entorno propicio para entusiasmar a sus empleados, pero la capacidad de alcanzar la felicidad reside en el interior de los propios individuos, y por tanto debemos de ser conscientes de la importancia de valorar la personalidad de nuestros empleados actuales o futuros.

Según el psiquiatra Rojas Marcos, el 30% de nuestra actitud ante la vida tiene que ver con nuestra herencia genética. Otro elemento determinante para forjar un buen carácter es la personalidad, que se empieza a fraguar en la infancia, a base de seguridad, afecto y estímulo. Por tanto, en personas maduras no es fácil cambiar la personalidad, se puede mejorar algo, pero requiere tiempo.

Cuando analizas la personalidad del equipo humano en nuestras empresas, a menudo encuentras empleados con una personalidad pesimista que tienden a convertirse en un problema, sobre todo si dirigen equipos humanos. La desmotivación, la queja, la excusa continua, va deteriorando el ambiente y nuestra cuenta de resultados, porque la negatividad se contagia más rápidamente que el optimismo.

Los beneficios del optimismo

El término optimismo surge del latín “optimum”: “lo mejor”. Los empleados optimistas son aquellos que piensan en positivo y son capaces de actuar buscando soluciones sin caer en el desánimo. Los optimistas no suelen quejarse, son proactivos, flexibles, buscan el afrontar nuevos retos y ante la adversidad, luchan con tesón y perseverancia, aprenden y crecen. En definitiva, solo miran atrás para aprender de sus fracasos, pero con el rumbo siempre señalando nuevos objetivos.

El principal atributo del optimista es tener la esperanza de que va a funcionar lo que está desarrollando, lo que le aporta la confianza en sí mismo para comprometerse a alcanzar sus objetivos. Es una dinámica que además se retroalimenta: la esperanza genera confianza, la confianza genera compromiso y el compromiso genera buenos resultados y, con éstos, se refuerza la esperanza y el optimismo.

En general, parece que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, suelen salir fortalecidos de situaciones estresantes y traumáticas e, incluso tienen mejor estado de salud física. Los beneficios del humor en el trabajo son numerosos: combate el estrés, fomenta la motivación y la creatividad, optimiza la comunicación, une al equipo, atrae y fidelizar al cliente…

Un claro ejemplo de un optimista inteligente es Barack Obama, alguien que ha demostrado que su optimismo le generaba la confianza de que podía cambiar el mundo. “Yes, we can” será una cita que siempre nos recordará el valor de la esperanza, del compromiso, de la fuerza de las ideas frente al miedo. Nos recordará que casi nada es imposible si se combina acertadamente optimismo con inteligencia.

Recuerda, si buscas la felicidad de tus empleados y el éxito empresarial, te ayudará mucho, además de buscar el talento, el establecer una estrategia de alcanzar un alto coeficiente de optimismo en tu equipo, entendiéndolo como el número de optimistas que hay en la organización frente al total de empleados.

Lo anterior producirá una serie de efectos positivos a nivel individual y colectivo difíciles de alcanzar por otras vías.

Mejorar la comunicación mediante el RAPPORT

“Cuando quiera descubrir cosas acerca de sus pacientes, observe, observe sus conductas” Milton Erikson
Cuando mantenemos una reunión, uno de los factores más importantes para alcanzar el éxito es el conseguir mantener una comunicación efectiva, normalmente mediante un acercamiento con la otra persona. El proceso de acercamiento, de conexión a la otra persona, es utilizado de forma intuitiva por muchas personas, pero puede ser aprendido y practicado para mejorar la comunicación.

Una buena herramienta para conseguirlo es aprender como obtener el “Rapport”, que significa acompañar, acompasar. Se dice que en una relación entre dos o más personas hay rapport cuando sus pensamientos o sentimientos armonizan entre sí.

El Rapport, por tanto, es una herramienta fundamental en trabajos donde se requiere empatía o sintonía con otras personas, generando las condiciones perfectas para resolver conflictos, negociaciones o ventas, al lograr un clima de confianza, credibilidad e interés.

¿Cómo conseguir Rapport?
Nosotros tenemos una mente consciente y una mente inconsciente. Cuando conversamos con alguien, cuando estamos en una reunión, nuestra mente consciente está concentrada en las palabras que escuchamos, en las ideas que luego plantearemos, etc, pero nuestra mente inconsciente está recibiendo señales de las otras personas, captando el tono de voz, el lenguaje no verbal, etc. Nuestra mente inconsciente interpreta estas señales y las relaciona con nuestro modo de vivir, de sentir y saca una conclusión: es de confianza o no lo es, me siento bien o quizás no siento nada especial.

Esa sensación la hemos tenido muchas veces cuando conocemos a alguien, cuando llegamos a una reunión y percibimos en pocos minutos si tenemos lo que llamamos “Química” con unas u otras personas.

Conseguiremos el Rapport si conseguimos “conectar” con la mente inconsciente de la otra persona, acompañándola y guiándola, estableciendo un lazo de confianza.

¿Cómo conectar, como alcanzar el rapport?

Conectamos con la otra persona cuando observamos los canales por los que se comunica una persona, prestando especial atención a las siguientes vías:

Frecuencia y profundidad de la respiración
La postura corporal, movimientos y gestos
La forma de hablar, su ritmo, tono y volumen.
Parpadeo y vías de acceso ocular
Patrones de lenguaje (visual, auditivo, olfativo, etc.)

Una vez analizados estos canales podemos actuar copiando posturas, gestos, estado de ánimo, repitiendo similares palabras, la forma de pronunciarlas, etc. Todo con sutileza, de forma natural.
Si conseguimos unirnos, cadenciar nuestra comunicación como en una danza, si las dos personas adoptan la misma postura, el mismo ritmo, conseguiremos estar en Rapport. Ahora la sintonía estará muy cerca y llegarán los acuerdos.

Veamos algunos ejemplos de vías para alcanzar el rapport:

La respiración

Mientras conversamos con la otra persona, podemos observar la velocidad y ritmo de su respiración. Si luego igualamos la velocidad de su respiración, igualaremos también la velocidad al hablar.

Con la postura corporal, movimientos y gestos

Podemos generar Rapport imitando posturas, movimientos, gestos tras unos segundos después de haberlo hecho la otra persona. Por ejemplo, podemos generar rapport desde los primeros saludos. Si alguien nos saluda eufóricamente debemos responder así también, si nos alza una mano para saludar, nosotros responderemos alzando la nuestra también.

Al hablar

Cuando estamos hablando con alguien podemos modelar (copiar) también la velocidad de su voz, es decir, si habla rápido nosotros también haremos lo mismo, si habla despacio para generar Rapport hablaremos también despacio.

Con el lenguaje

Hay personas que por lo general usan una palabra que es común en ellos, lo cuál para generar Rapport la usaremos en algunas ocasiones mientras conversamos. Por lo general trataremos de repetir las últimas frases de la persona a la cual hacemos rapport.

No obstante, observar al mismo tiempo todas estas posibilidades es muy difícil. Por eso es mejor seleccionar una o dos, realizando un especial esfuerzo por copiarlos. Si intentamos reflejar la postura corporal, la respiración y los gestos, es difícil que se pueda atender a la voz o a los patrones del lenguaje, aunque practicando se puede ir aumentando las vías de acompasamiento hasta llegar al nivel de Rapport deseado.

¿Cómo saber que es eficaz lo que estamos haciendo?
Después de haber acompasado una conducta, se puede comprobar si estas en rapport con ella simplemente cambiando la conducta y verificando si la otra persona te sigue. Si sigue tu nueva conducta quiere decir que estás en rapport. Si no lo hace, no estas en rapport. En este caso, se puede volver a intentar acompasar su conducta de nuevo.

La comunicación no verbal
En nuestra relación con los demás, la forma en que nos comunicamos no verbalmente es un importante lenguaje que suele quedar relegado, si no olvidado en nuestros intentos por conectar con otras personas. Seamos conscientes de los mensajes que comunicamos y mejoremos nuestra capacidad de observar los mensajes de los demás. Nos permitirá adoptar un lenguaje corporal que atraiga a los demás, obteniendo claros beneficios.

El poder del amor en las empresas

El amor lo conquista todo – Virgilio
Pronto será el día de San Valentín. Pensando en el poder del amor, que todo lo mueve, me ha parecido una buena excusa su próxima celebración para tratar el tema del amor en las empresas.
Creo que es un asunto destacable, porque estoy plenamente convencido que si queremos tener empresas exitosas, debemos conseguir el compromiso afectivo de nuestros empleados, debemos enamorarlos y mantener la relación. Si somos capaces de hacerlo, también seremos atractivos ante los clientes e inversores. El amor en las empresas debe ser considerado como estratégico.

¿Qué es el amor? Hay cientos de definiciones de amor, pero lo obvio es que es un concepto universal relacionado con la afinidad entre seres y habitualmente interpretado como un sentimiento. Uno que me gusta es el de Gottfried Leibniz :«Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad».

Si buscamos la felicidad de nuestros empleados y clientes, el éxito de nuestra compañía, su felicidad, estará mucho más cerca. Profundicemos un poco.

El consejero delegado de Microsoft exclamó en una convención ante empleados: “¡Amo esta compañía!” . Pero la realidad es que es difícil encontrar a empleados muy comprometidos, muy apasionados con lo que hacen, empleados que lleguen a enamorarse de su compañía. Cuesta conseguir un buen matrimonio laboral y cuando llega, el divorcio “contractual” puede aparecer en cualquier momento. Por este motivo debemos de enamorar a nuestros empleados y cuidar esta relación. (Te invito a leer también otro post anterior “Cuida tu matrimonio laboral” )

En el libro “La empresa sensual”, el autor Jesús Vega (ex director de recursos humanos del grupo inditex), se pregunta qué tiene Zara para que millones de personas salgan a la calle cada día con sus prendas? ¿Qué ofrece Google para que decenas de miles de personas respondan a un proceso de selección? ¿Cuál es el atractivo de Apple o Virgin? ¿por qué unas empresas son deseadas y otras resultan indiferentes para inversores, clientes o empleados?

Jesús habla de un nuevo poder, el de aquellas empresas que hacen valer su atractivo, que han sabido ser interesantes y parecerlo, a través de acciones muy diferentes, pero con un factor en común: el ejercicio de la seducción, como estrategia empresarial. Su éxito las avala. El libro muestra qué hace deseable a una compañía para enamorar a personas tan distintas como los empleados, los clientes o los grupos de inversión…

En estas empresas se experimentan sensaciones muy parecidas a las de una intensa relación amorosa. Son empresas dotadas de cualidades que les sirven para conectar con las personas y, posteriormente, obtener de ellas los objetivos que se marcan. Empresas que han sabido entender que, por encima de todo, clientes, empleados, accionistas y proveedores son personas. Y actúan en consecuencia.

Otros muchos consultores de dirección aconsejan a los directivos la búsqueda de una “seducción constante”, la búsqueda de las emociones y el amor en las empresas. Nos dan estos consejos:

Javier Fernández Aguado de MindValue comenta: “En una época en la que el talento es escaso, hay que seducir a los empleados, porque ahora hay dos modos de irse: el body scape (se van físicamente) y el brain scape (se quedan físicamente pero se van mentalmente). Y para enamorar, el directivo debe captar el corazón de la gente. Para que pase eso, la organización debe tener alma; es decir, espíritu, proyectos e ilusión compartida. Si no, sólo tendrá conjuntos de personas, no equipos. Hay que imbuir en la empresa esa energía unificadora de la persona y del espíritu. Por ejemplo, en La Caixa, incluso en su publicidad, se habla siempre del alma de La Caixa. Cuando el alma de la empresa se pierde, se queda sólo con un cadáver”.

Juan Carlos Cubeiro de Eurotalent: “Hay diferentes tipos de amor: el amor erótico, filial, el amor como ágape o compañerismo y el amor como manía y obsesión. Y en la empresa deben convivir el amor como ágape y el amor filial. El compromiso es amar lo que haces y el lugar en que estás. Talento es, de hecho, capacidad para el compromiso. Por ello, la ventaja competitiva basada en el amor consiste en el servicio tanto al cliente interno como al externo. Hoy por hoy, el amor es el protagonista en un mundo más tecnológico que nunca. Y los empleados que se van no es que sean infieles; es que la relación contractual ha cambiado. La obediencia sirve para muy poco. Al final, la fidelidad tiene que ver con el jefe”.

Jeffrey Pfeffer de Stanford: “Creo que la idea o el concepto de que el negocio debe estar libre de emociones y que el líder debe ser reservado y comedido ya no es cierta. ¡No tengas miedo a mostrar tus emociones, a mostrarte vulnerable, a admitir tus errores y a reconocer que no sabes todo! El líder debe ser auténtico y genuino. La clave está en una comprensión empática, de modo que uno se puede poner en su lugar y ver el mundo a través de sus ojos, y ser capaz de tener en cuenta todos sus sentimientos e intereses”.

José Aguilar de MindValue: “Cuando el directivo busca a alguien para una posición clave, siempre se busca ese flechazo, pero, tradicionalmente, con el paso del tiempo siempre se pasan los efectos de ese flechazo y, si se descuida la relación, ya no se mantiene esa tensión atractiva. Hoy ya no basta con ser simpático con ese empleado y regalarle flores en el noviazgo. Hay que seguir regalándole flores en el tiempo, porque hoy la ruptura profesional es más brutal y sencilla. Y éste es un paso que aún no han dado muchos directivos”.

Pilar Jericó:“El compromiso con la empresa es igual que el compromiso con una pareja, y se pasa siempre por tres fases: crecimiento, separación e infidelidad. Por ello, la clave es crecer juntos empleados y empresas. Se trata de un crecimiento compartido entre ambos. Y eso exige, primero, coherencia entre lo que dice y hace el directivo, porque ese compromiso se construye con hechos, no con palabras. Y segundo, que coincida lo que uno pide y lo que el otro le da. En el fondo, el compromiso es un baile en pareja entre empleado y empresa”.

Juan Rivera de Instituto de Liderazgo: “La clave para enamorar al empleado es construir futuros deseados compartidos. Lo que tenemos que hacer es construir conjuntamente nuestra empresa, nuestra futuro, nuestro proyecto común… Y hacerlo no por ser buenos, no sólo por atraer y mantener talento, sino como pieza clave de estrategia y competitividad. De eso va el liderazgo. Como siempre dice Steve Ballmer al hablar de Microsoft, se trata de crear proyectos que les apasionen, que les haga quedarse, que les piquen, y al hacerlo son más competitivos”.

Carlos Monserrate de Ray & Berndston: “En un primer momento se da el enamoramiento, porque hay algo de esa empresa que excita, que atrae, que me pone. Pero eso no es sostenible en el tiempo; no hay biología que lo aguante e incluso puede llevar a la crisis, a la infidelidad. Por eso, hay que construir relaciones a largo plazo y desarrollar proyectos comunes: entender las expectativas de las personas”.

José Ramón Pin del IESE: “Hoy en día nadie se enamora de la empresa sino del proyecto de la empresa. Por eso, hay que meter al empleado en proyectos que lo ilusionen y que le sirvan para aumentar su valor. Y segundo, establecer sistemas de recompensa y reconocimiento aceptables. Y todo parte del jefe, que debe hacer sentir valioso al empleado”.
José Manuel Casado de Accenture: “Hay cierta necesidad de reinventar la forma de enamorar a la gente en la empresa. Primero, hay que considerarla como capital, no recurso. Hay que conseguir el compromiso afectivo de ellos, que trabajen aquí porque quieren trabajar aquí. Para ello, el directivo debe saber generar confianza. Y hay que invertir la pirámide de Maslow, para que lo primero sea la autorrealización del empleado”.

Hay empresas que seducen, enamoran. Consiguen llegar al alma de las personas y las conquistan, a veces para siempre. No olvides que el cuidado de tus empleados es prioritario para alcanzar los mejores objetivos.

El Efecto Pigmalión en las empresas

“Trata a un ser humano como es, y seguirá siendo como es. Trátalo como puede llegar a ser, y se convertirá en lo que puede llegar a ser.” Blaise Pascal.

Está demostrado que la confianza que los demás tengan sobre nosotros puede darnos la fuerza para poder alcanzar los objetivos más difíciles. Ésta es la base del efecto Pigmalión, que la psicología encuadra como un principio de actuación a partir de las expectativas ajenas.

Robert Merton designó con el nombre de “Efecto Pigmalión” las consecuencias que generan sobre el comportamiento de una persona las expectativas y creencias que se tienen de ella. Si percibe que se le valora poco o que es tratada con desconfianza, esto se reflejará en sus acciones posteriores, mostrando resultados mediocres. Si, por el contrario, percibe que sobre ella se deposita confianza y se le trata con consideración, su desempeño mejorará notablemente.

Su orígen

El nombre Pigmalión nace de la leyenda de un mitológico rey de Chipre y hábil escultor, de quien se cuenta produjo una escultura de la diosa Afrodita, tan bella que se enamoró perdidamente de ella, hasta el punto de rogar a los dioses para que la estatua cobrara vida y poder amarla en la vida real. La cultura romana (Ovidio, en su Metamorfosis) reelaboró el mito: Venus (la equivalente latina de la griega Afrodita) accedió a sus ruegos y la convirtió en una mujer de carne y hueso, que se convirtió en su deseada amante y compañera.

Un ejemplo ilustrativo del efecto Pigmalión fue legado por el dramaturgo británico George Bernard Shaw, quien a principcios del siglo XX escribió, inspirado por el mito, la novela Pigmalión, y fue llevada al cine en 1964 bajo el título “My fair lady”. En el film, un refinado caballero inglés emprende la tarea de “re-educar” a una rústica muchacha –vendedora callejera de flores-, desgarbada y analfabeta, para hacerla pasar como una dama de sociedad. El caballero acabará enamorándose de su creación.

Muchos investigadores han llevado a cabo interesantísimos experimentos sobre el efecto Pigmalión. Uno de los más conocidos es el que llevaron a cabo en 1968 los psicólogos Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, bajo el título “Pigmalión en el aula”.

El estudio consistió en informar a un grupo de profesores de primaria de que a sus alumnos se les había practicado un test de inteligencia. Luego se les dijo a los profesores cuáles fueron los alumnos que obtuvieron los mejores resultados, esperando que esos alumnos serían los que mejor rendimiento tendrían a lo largo del curso. Y así fue. Ocho meses después se confirmó que el rendimiento de estos muchachos especiales fue mucho mayor que el del resto. Hasta aquí no hay nada sorprendente. Lo interesante de este caso es que en realidad jamás se realizó tal test al inicio de curso. Y los supuestos alumnos brillantes fueron un 20% de chicos elegidos completamente al azar, sin tener para nada en cuenta sus capacidades.

¿Qué ocurrió entonces? Se constató que los maestros se crearon tan alta expectativa sobre esos alumnos que actuaron a favor de su cumplimiento. De hecho, les habían dedicado, en promedio, más atención que a los demás. Estos trabajos parecen probar que la actitud del maestro tiene un papel preponderante en los resultados del estudiante.

En las empresas, en la sociedad, en la economía

Casi por la misma época, algunos estudiosos de la empresa, como McGregor y Likert, afirmaron que la conducta del directivo genera un efecto trascendental en la de sus subordinados. En otras palabras, los empleados responderán según como crean son las expectativas de sus superiores.

Un llamativo caso nos lo relata Alex Rovira en su libro “La Buena Vida” . Tuvo lugar en una conocida empresa multinacional fabricante de productos de alta tecnología. Los responsables del departamento de personal convocaron a una persona de su servicio de limpieza, en el último escalafón de la jerarquía de la organización y sin el bachillerato finalizado, a quien dijeron que era, entre todos los miles de miembros de la empresa, el mejor capacitado para ocupar un altísimo cargo de responsabilidad técnica en el plazo de dos años. Las consideraciones éticas sobre este procedimiento darían mucho de sí, pero el caso es que esta persona no sólo llegó a desempeñar las funciones del alto cargo prometido en menos tiempo del previsto, sino que años después siguió prosperando en la organización. La profecía se cumplió de nuevo con un éxito extraordinario, más allá incluso de lo que los propios promotores del experimento imaginaban.

Rovira continua en su libro comentando otros ejemplos que muestran que la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento: Ocurre también en muchos otros ámbitos. En el terreno de la investigación científica o social, el investigador tiende muchas veces a confirmar sus hipótesis por descabelladas que parezcan; siempre existe el dato que todo lo confirma. En el deporte, cuna del coaching, todo el mundo ya entiende la importancia del entrenador para la mejora del rendimiento de los deportistas.

En economía, un caso del cumplimiento del efecto Pigmalión a gran escala se vivió con la crisis económica de 1929 y quizás del comienzo de la actual crisis económica. Si muchas personas están convencidas de que el sistema económico se hunde, se hundirá.

Creer posible algo es hacerlo cierto, Friedrich Hebbe

Nuestros comportamientos están influidos por como nos ven los demás y por las expectativas que sobre nosotros tiene nuestro entorno: familiares, amigos, compañeros y jefes en las empresas. La confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, nos puede dar la suficiente fuerza para alcanzar lo que esperamos, para llegar a ser lo que creen y creamos que podemos ser. La invitación al abandono, a la resignación de no conseguir nuevas metas, de plantarse en medio del camino, nos influirá negativamente también.

En definitiva, todos los días respondemos a lo que las personas que nos rodean esperan de nosotros, para lo bueno y para lo malo. El efecto Pigmalión se cumple.