Esperar tiene dos acepciones relacionadas con el tiempo y la esperanza. La de aguardar, cuando esperamos a que llegue determinado momento u ocurra determinado hecho, y la de anhelar, el esperar que nuestros deseos se logren o realicen.

Aunque 2019 comenzó con incertidumbres, finalmente se consiguieron rendimientos excepcionales en todos los activos financieros, pero muchos ahorradores siguen aguardando el mejor momento para tomar mejores decisiones con respecto a su futuro financiero, anhelando acertar el cómo y cuándo hacerlo.

Los buenos resultados a largo plazo se consiguen gestionando los riesgos y aprovechando las oportunidades, pero si persistimos en aguardar un mejor momento en lugar de ir a por lo que anhelamos, será menos probable alcanzarlos.

Margaret Thatcher hizo popular el acrónimo TINA: «There is no alternative», en castellano «No hay alternativa». Thatcher entendía que no había alternativa al capitalismo globalizado, asumiendo que en economía existe una aproximación técnica a cualquier decisión y, de entre todas las soluciones posibles, solo una es óptima en un contexto y momento determinado.

La decisión óptima en el contexto y momento actual para un ahorrador es convertirse en inversor.

Sabemos que los productos más conservadores no ofrecen rentabilidad, ni lo harán en los próximos años, y el paso del tiempo reduce nuestras posibilidades futuras. Con vidas cada vez más longevas, no hay otra alternativa que dar un paso hacia el camino de la inversión.

El camino de la inversión se hace al andar, como diría Machado. Puedes empezar entendiendo que hay una buena parte de tu patrimonio que puedes poner a trabajar en los mercados financieros para tus objetivos de más largo plazo, con la expectativa de conseguir retornos por encima de la inflación.

Este camino se hace más llevadero si dispones de un buen compañero de viaje que te conozca y una hoja de ruta que te permita actuar con compromiso y mitigue tus instintos, siempre influenciados por titulares y profecías a menudo poco probables de materializarse.

Si ya eres inversor, deberías analizar cómo te ha ido y plantearte estrategias que optimicen el rendimiento esperado a los riesgos que estás tomando.

Miguel Albero decía que la espera desespera, por ese tiempo más psicológico que cronológico de demorar nuestros anhelos. Si nuestro anhelo, la espera de alcanzar nuestras metas, la afrontamos a través de la acción y no de la espera de aguardar inactivo, en un futuro no muy lejano habrá un momento que dejaremos de esperar porque estaremos ya en el camino.

El presente siempre es el mejor momento para ir caminando hacia nuestro futuro. Golpe a golpe y verso a verso.

Artículo publicado el domingo 5 enero 2020 en suplemento Dinero y Empleo del Diario Sur.

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