Estrategias de Inversión 2018

estraCarteras globales y diversificadas. Así hemos ido planteando la estrategia para salir airoso de la mayor incertidumbre generada especialmente por el lado geopolítico en diversos frentes, incluyendo la situación actual en España.

Y de nuevo acertamos en el desafío de mantener apuestas estratégicas de riesgo en un mundo lleno de oportunidades. En el pasado mes de octubre, todas las bolsas desarrolladas y emergentes han tenido un muy buen comportamiento, incluyendo al Ibex-35 que cerró con subida superior al 1%. La bolsa Japonesa lideró la subida con más de un 10% de incremento, gracias a los recientes resultados electorales que apuestan por seguir incentivando la economía del país.

Por otro lado, la mayoría de activos de renta fija han tenido muy buen comportamiento, destacando las mejoras de los precios de los bonos financieros, corporativos en general y los de alta rentabilidad. Los aparentes miedos en torno a un posible pinchazo de una supuesta burbuja en los precios de los activos de renta fija siguen sin materializarse, y una cartera bien diversificada con toda clase de activos, ha tenido un magnífico resultado este mes, y este año.

Con muchos inversores todavía atenazados por el ruido y pesimismo de fondo, debemos de valorar la situación en la que nos encontramos, de cara a revisar la actual estrategia de inversión para el cierre del año, y con una mirada ya hacia el año que viene:

  • Todas las principales economías se encuentran en fase de crecimiento económico. Por primera vez desde antes de la crisis financiera, todos los países de la OCDE están en crecimiento, aunque en distintas fase del ciclo alcista. Todos los organismos revisan al alza el crecimiento global para el cierre del año y esperan mejoras para los próximos años.
  • Los tipos de interés globales siguen históricamente muy bajos. Y seguirán así durante mucho tiempo, porque las alzas llegarán despacio si no se acelera la inflación.
  • La inflación sigue muy controlada y por debajo de los objetivos de los bancos centrales, pero no hay riesgo de deflación (y esta es la diferencia positiva con el pasado).
  •  Las tasas de desempleo en descenso. Las previsiones para cierre de ejercicio son del 5.6% para economías desarrolladas y del 6% para economías emergentes. Previsión del 8% en Eurozona y 4.4% en Estados Unidos, 4.5% en Reino Unido y 2,8% en Japón. Este dato es un claro impulso para la confianza del consumidor, que se encuentra en zona de máximos históricos.
  • Sigue habiendo más liquidez que nunca en el mercado. Aunque el Banco Central en EEUU (FED) ya anunció la intención de ir reduciendo su balance (drenar liquidez en el mercado vendiendo bonos de su cartera) lo hará a ritmo suave. Sin embargo el BCE y el Banco de Japón seguirán con fuertes compras de activos al menos durante los tres primeros trimestres del 2018.
  • Los bancos centrales son conscientes de sus pasados errores. Son conscientes de que deben eliminar incertidumbre con mayor comunicación, por lo que no habrá sorpresas. La FED subirá tipos probablemente en diciembre de este año, y algo más durante 2018 si su economía sigue evolucionando positivamente. El BCE no subirá los tipos hasta 2019, y el Banco de Inglaterra ya ha empezado. Este es el guión y si no hay sorpresas, el mercado no tendrá reacciones negativas.
  • Los beneficios empresariales superan expectativas. El control de gastos al que obligó la crisis financiera y el aumento de las ventas gracias a la mejora del ciclo económico y la globalización, unido a una financiación más barata que nunca y los costes de la energía ajustados, están impulsando el crecimiento de los beneficios empresariales.

Algunas conclusiones para la estrategia de inversión

Nuestras previsiones prevén un mantenimiento del escenario actual, con crecimiento económico global consolidado, una modesta presión inflacionista y una generalizada confianza de consumidores y empresarios. Este escenario seguirá siendo un entorno ideal para los activos de riesgo.

Observaremos diferencias con respecto a la salida de la expansión monetaria en EEUU y Europa, aunque creemos que los tipos de interés permanecerán en niveles bajos, con subidas muy lentas y una línea muy acomodaticia al ciclo económico.

Las bolsas están en precios ajustados en términos históricos, pero los sectores y compañías que representan los índices principales, son sustancialmente distintos a los de hace diez, 20 o 30 años, en un mundo sustancialmente distinto, por lo que no son comparables.

Creemos que en los próximos semestres las bolsas en EEUU pudieran mantener su buena trayectoria gracias a los planes de estímulo fiscal y el impulso de los líderes tecnológicos globales. Europa nos parece que cotiza más barata, por lo que tiene a priori más terreno para mejorar.

En Asia vemos mucho potencial, con el impulso de China y Japón, aunque permanece la incertidumbre en torno a Corea del Norte. En general, los mercados emergentes deben de estar incorporados en las carteras de manera estructural, porque ya no son tan emergentes.

Nos gustan los sectores ligados a la tecnología, entorno a la digitalización de procesos y servicios, la robótica, inteligencia artificial, y seguridad, porque son tendencias estructurales difíciles de cambiar por la política o economía. Por otro lado, el sector de consumo tanto en emergentes como en países desarrollados tiene todavía mucho recorrido en un mundo en crecimiento. Hay otras opciones interesantes a medio plazo como ideas ligadas al cambio climático, salud, ocio, e infraestructuras. Así mismo, un predecible aumento de los tipos de interés a futuro, favorece a todo el sector financiero.

Por otro lado, las empresas de pequeña y mediana capitalización, a medio plazo suelen tener un comportamiento bastante mejor en términos de rentabilidad ajustada al riesgo y deberíamos de ir añadiendo cada vez más su porcentaje en cartera, siempre muy bien diversificado a través de fondos especializados. La tendencia actual de la gestión pasiva, invertida en los valores más grandes, influye en encontrar más oportunidades en la gestión activa de valores de menor capitalización.

Los inversores tendrían que orientar su política de inversión hacia la consecución de objetivos con distintos horizontes temporales. Aunque se considere conservador, sus objetivos deberían incluir el mantener su capital a salvo de la inflación y esperar mantener su nivel adquisitivo en su jubilación.

Estos objetivos no pueden alcanzarse con políticas cortoplacistas, sino de largo plazo en estrategias bien diversificadas, que siempre incluyan cierto posicionamiento en renta variable, complementado con productos ligados a bonos con riesgo cierto riesgo corporativo.

El año 2018 lo vamos a seguir afrontando con un optimismo prudente, para aprovechar las buenas oportunidades que siempre genera un crecimiento global estable.

Este artículo lo publiqué en el blog de mi compañía, Unicorp Patrimonio http://blog.unicorppatrimonio.es/2017/11/07/7439/

Una crisis de confianza no es recesión

Artículo publicado el pasado 12 de febrero en mi blog @negoestratega en Funds People. Desde los máximos de abril de 2015 al día previo de publicación, el Eurostoxx50 (principal índice bolsa europea europea) había caído un 30%. Al día de hoy, ha subido un 6,50% desde su publicación, siendo hasta el momento el mínimo del ejercicio. El artículo intenta plantear que los datos reales parecen avalar más una grave crisis de “confianza”, pero no que entremos de nuevo en una fuerte recesión, por lo que los mercados están generando una oportunidad de inversión.

Una crisis de confianza no es recesión
La confianza es un valor clave en cualquier relación. Es uno de los objetivos principales de las empresas y gobiernos con respecto a inversores, consumidores, votantes, etc.  El Diccionario de la Real Academia Española (RAE) describe la confianza como “la esperanza firme que se tiene de algo o de alguien”.
La desconfianza es un estado emocional. Una persona, empresa, gobierno… es confiable, si esperas que cumpla los compromisos adquiridos, si crees que tiene el conocimiento y habilidades necesarias para resolver satisfactoriamente una situación, si la historia demuestra que es transparente y sincero cuando aporta datos, cuando no ofrece falsas expectativas, etc.
Ahora muchos inversores desconfían de la situación actual, de los gobiernos, de las capacidades de las empresas, de la banca, de los bancos centrales… diría yo que del propio sistema, y esto es ya pasarse de frenada.
Una crisis de confianza no podemos llamarla recesión. Sabemos que recuperar la confianza perdida siempre requiere mucho esfuerzo, muestra de evidencias de que se estaba equivocado, y desde luego tiempo.  Esta situación de falta de confianza me recuerda la crisis de confianza iniciada en 2008, pero la situación es de lejos, muy distinta.
Es difícil de calibrar los efectos de unos tipos de interés por debajo de cero para el sector financiero, pero salvo posibles necesidades puntuales de capital de algunos bancos (quizás en Alemania e Italia) que no afrontaron las medidas que se tomaron en España,  el sistema financiero no va a colapsar.  
La banca no debiera ser el desencadenante de una nueva crisis, y menos en España, con los bancos debidamente capitalizados. Puede haber un problema de rentabilidad, pero no de solvencia, como en anteriores crisis.
Es evidente que hay problemas estructurales en las economías mundiales que reducen las expectativas de crecimiento económico, seguimos con las dudas con el mercado energético, etc. pero la magnitud de los movimientos en los mercados, reflejan una probabilidad muy alta de una fuerte desaceleración económica y muchos parecemos de acuerdo en pensar que estos temores son excesivos
Quizás los inversores han sobre reaccionado y existen palancas que deberían seguir afectando en positivo, desde un buen crecimiento en EEUU, como una recuperación sostenida en el resto de países desarrollados gracias a políticas monetarias muy laxas, y un crecimiento ordenado y bajo control en China.
A corto plazo es evidente que no existe un clima favorecedor para un buen comportamiento de los mercados. Aunque la duración de esta fase es incierta, lo más probable es que tienda a perder intensidad en los próximos meses, de la mano de un mayor protagonismo de los fundamentos de los diferentes mercados de activos.
Los bancos centrales permanecen vigilantes de la situación, desde Estados Unidos, Japón, Europa, etc.La adopción de más medidas de estímulo monetario en Europa son muy probables, ya que las políticas del banco central están centradas en cumplir el objetivo de inflación del 2% a medio plazo, y sin duda, estamos entrando en un entorno de deterioro del cuadro macroeconómico. Margen hay, y convendría usarlo.
Aunque las bolsas sigan con dudas con respecto a diversos sectores, la realidad es que hay sectores que siguen sorprendiendo con alzas en sus beneficios, y el contagio ha alcanzado a todo tipo de sectores y zonas geográficas generando oportunidades.
Nosotros esperamos que los principales factores que puedan resolver la situación irán llegando con los datos macroeconómicos que vayan mostrando la solidez del crecimiento, y medidas adicionales, como un posible acuerdo de los países productores que estabilice la situación, así como desde China, donde el gobierno tiene mucho margen de maniobra.
En otros momentos de la historia también hemos vivido medidas excepcionales, con todos los bancos centrales actuando en el mercado de bonos y divisas a la vez aportando una fuente extraordinaria de liquidez, básica en los movimientos de aversión al riesgo, etc. Distintos golpes de efecto, en una actuación coordinada, si se van encadenando inteligentemente, pudiera tener un efecto bálsamo en la regeneración de la confianza.
La regeneración de la confianza estabilizaría a los mercados. Dejar a la manada corriendo sin control hacia al abismo sí que nos puede llevar a una recesión, pero este actual proceso tiene solución, es reversible.
La creciente volatilidad con días de alzas importantes y posteriores caídas similares, solo muestra la dificultad de entender el momento actual. Nadie entiende nada. El hablar ahora de recesión solo es síntoma de contagio emocional provocada por las caídas constantes de los mercados, que van retroalimentando dicha percepción.
La situación actual puede mantenerse algo más, pero las expectativas de rentabilidad a largo plazo en los activos de riesgo muestran unos niveles claramente de oportunidad.

Europa se debilita

Me voy hoy un par de semanas de vacaciones y tengo la intención de expresar cierto optimismo con respecto a “estar preparado” para aprovechar las caídas bursátiles actuales para posicionarse en renta variable a medio plazo, porque creo que esa oportunidad va a llegar más pronto que tarde. Los gobiernos europeos y el BCE van a tener que actuar para hacer frente a la macroeconomía. Es muy importante la dependencia entre el ciclo económico y el bursátil.

Hay un ciclo económico, el que muestran los datos y sus tendencias, y hay un ciclo bursátil, absolutamente correlacionado, pero lo más importante es ser conscientes de que el ciclo bursátil se suele adelantar a los ciclos económicos, porque se mueve por expectativas. Por tanto, las expectativas de la economía real futura (del ciclo económico), lleva a adelantar entre 6 y 12 meses el movimiento, tanto al alza como a la baja al ciclo bursátil.
Sería algo aproximado a lo expresado por esta ilustración:

Y por este motivo, unido a las incertidumbres geopolíticas, los mercados europeos están bajando porque están ajustando los precios con respecto a la situación de la economía europea y sus expectativas futuras. Los datos que salen un día tras otro son los únicos que están alimentando de imputs en un ambiente vacacional, con pocos inversores,  y faltos de otras noticias pues se recogen las velas, por si llega otra tormenta.
La economía de la eurozona está estancada. Hoy hemos conocido que en el segundo trimestre del año no subió nada.  Alemania vuelve al terreno negativo (-0,2%), Francia estancada (0%)e Italia inesperadamente de nuevo en negativo (-0,2%) son los principales factores. Si sumas las recientes tensiones con Rusia que pudieran mermar todavía más esta situación, los ajustes a la baja de los resultados empresariales futuros son ya una realidad. Y por otro lado, y en positivo, hay argumentos cada vez más sólidos para un estímulo monetario más intenso por parte del BCE y la implantación de nuevas medidas desde la Unión Europea para intentar que el frenazo no acabe despeñándonos.
Por el lado de la inflación en la Unión Europea, estamos en el 0.4%, muy lejos del 2% de objetivo del BCE, y con muchos países en territorio negativo. No es una situación que invite a estar tranquilo.
La dificultad estriba en valorar si las bolsas ya han reaccionado suficientemente a la baja el escenario macroeconómico que se nos viene encima. 

Sin duda el fondo del mercado parece bueno, con un razonable optimismo de que de ésta saldremos, pero mi opinión la baso en exclusiva por una menor volatilidad y los recientes repuntes alcistas, porque la negociación es tan escasa estos  días, que no llegan a ser ciertamente representativos los movimientos.
Por tanto, es razonable esperar a ver los movimientos de los próximos días, insistiendo en que percibo un razonable optimismo. Hay una realidad incuestionable, si la economía no crece y no hay inflación, los tipos de interés estarán bajos más tiempo y la renta fija no va a ofrecer mucho retorno. Esto obliga a mantener o incrementar tus posiciones en bolsa, además de que puede ayudar nuevas medidas de los gobernantes y el BCE a la vuelta del verano.
Quizás los movimientos que hemos visto recientemente en high yield pudieran ser la antesala de un movimiento tendente a tener carteras de renta fija más conservadoras (gobiernos y corporativos de calidad en plazos cortos-medios) y la parte de riesgo no consumida por la renta fija añadirla a tu posicionamiento en renta variable, aunque más sesgado a compañías de mayor calidad, sin olvidar mover la cartera a un sesgo más global, porque hay otras partes del mundo donde el crecimiento respalda las perspectivas de la renta variable.

Ciclo económico y bursátil

Alguien se preguntará… ¿Qué es lo que está cambiando en el escenario actual para ir viendo día a día subidas en los mercados? Es la economía, y los ciclos económicos y bursátiles.
Hay un ciclo económico, el que muestran los datos y sus tendencias, y hay un ciclo bursátil, absolutamente correlacionados, pero una de las diferencias entre uno y otro, y que muchos profesionales suelen olvidar, y desde luego muchos inversores no acaban de ser conscientes, es que el ciclo bursátil se suele adelantar a los ciclos económicos, porque se mueve por expectativas. Por tanto, las expectativas de la economía real futura (del ciclo económico), lleva a adelantar entre 6 y 12 meses el movimiento, tanto al alza como a la baja al ciclo bursátil. 

Sería algo aproximado a lo expresado por este gráfico.
En este sentido, estamos moviéndonos en una tendencia alcista de los mercados. Ya hemos pasado lo que se denomina fase de acumulación, que es el inicio de la tendencia, donde los primeros que compran son los inversores institucionales tras un cambio de la tendencia bajista, y con un todavía entorno de datos económicos y resultados empresariales negativos. Este es el mejor momento para invertir, pero suele ser aprovechado por pocos inversores.
Luego pasaríamos a la fase de expansión o tendencia, en el que podríamos estar en este momento, en el que ya empiezan a comprar los inversores particulares, además de los profesionales, y suele corresponder al momento en el que tanto los fundamentales de las empresas, como la propia economía real empiezan a ir mejorando por las medidas de reactivación económica emprendidas, así como por los ajustes emprendidos anteriormente por las empresas. Esta fase suele durar bastante más tiempo.
Finalmente, llegará una fase llamada de agotamiento o distribución, de final de ciclo alcista, en el que ya el optimismo y la euforia llenan los mercados, por los buenos resultados de las inversiones, la buena marcha de la economía real y de las empresas, y en el que hay un incremento generalizado de público general invertido en acciones. Ese es el momento en el que los inversores que empezaron a comprar en la fase inicial de la tendencia empiezan a distribuir entre el público general poco a poco sus acciones, motivado principalmente por expectativas nuevas con respecto al ciclo económico, y su impacto en las cuentas de las empresas cotizadas. Ese es el momento de iniciarse un cambio de tendencia. Véase ilustración: 


Lo que he comentado, se refiere a la llamada tendencia primaria, que es la principal a observar en inversiones a medio y largo plazo. Las tendencias con frecuencia cubren periodos de varios años, y es la más importante, pues representa el verdadero sentimiento de la mayoría de participantes en los mercados. En todo caso, como bien saben ustedes, los mercados no se mueven en línea recta. Hay caídas y subidas dentro de una gran tendencia de fondo. Es importante, por tanto, darse cuenta que tendremos tendencias secundarias o intermedias en este proceso, que pueden durar semanas o meses, y dentro de estas, puede haber tendencias terciarias, que suelen ser inferiores a las tres semanas, pero eso no muestra un cambio de tendencia primaria per sé. Véase ilustración:

La dificultad, siempre está, y esto es lo difícil, en saber en qué momento del ciclo estamos y no dejarnos llevar por el sesgo emocional del miedo a perder o la avaricia de ganar, dejando oportunidades de inversión pasar o incrementando los riesgos en malos momentos.  Dentro de una tendencia alcista o bajista, primaria, tendremos momentos con tendencias contrarias, que no nos deben de llevar a variar nuestros objetivos de inversión. El acertar si hoy o mañana va a subir o bajar algún activo, es enormemente difícil de prever. Eso es pura especulación, y nosotros somos inversores.
¿A qué conclusión quiero llegar para el momento actual? Pues que aunque hayamos pasado ya la primera fase de la tendencia, sobre todo en la bolsa española, todavía estamos en un momento del ciclo bursátil con proyección alcista de los precios, considerando nuestra apuesta de ir mejorando la economía real a futuro. Si esperamos a que los datos de PIB, paro, industrial, reducción de los déficits, etc. hayan mejorado con claridad, habremos llegado a las bolsas con un margen de acierto bastante menor que el actual. No debemos, por tanto, dejarnos influir demasiado por los movimientos de sierra que nos vayamos encontrando por el camino.
En el más corto plazo… las bolsas europeas se han olvidado de las numerosas señales de análisis técnico que planteaban pocas probabilidades de superar los niveles de resistencia. Los datos macroeconómicos conocidos, y los mensajes de apoyo de todos los bancos centrales del mundo, han podido con los chartistas. Sí, ahora está mandando la economía, porque hablamos de tendencias primarias. No lo olvide