Gestión Inversiones: Enfoques prudentes, pero valientes

El miedo es natural en el prudente, y el vencerlo es lo valiente (Alonso de Ercilla)
Aunque hemos tenido un comienzo de año especialmente focalizado en las noticias generadas por Trump, y su incesante esfuerzo por reconducir la estrategia de política exterior y económica del país, la realidad es que sigue materializándose nuestras perspectivas con respecto a que el ciclo económico global siga mejorando, así como la confianza generalizada de consumidores, empresarios e inversores.
Es pronto para valorar el impacto general de los planes de Trump, pero sí parece seguro que hará un esfuerzo por impulsar el estímulo presupuestario como alternativa a la actual política monetaria, y que este movimiento también se irá trasladando a Europa, ante la insistencia del propio BCE sobre el papel que deben tomar los gobiernos para mantener la actual inercia de mejora económica.
Aunque definamos a Trump como un populista, no debemos de olvidar que es un populista “empresario”, por lo que su forma de pensar estará en términos generales orientada de forma mercantilista y  a promover los negocios.  Por otro lado, si Trump persiste en el aumento del proteccionismo, está iniciando un nuevo orden en el comercial global, con un previsible cambio en los roles que las grandes potencias económicas mundiales puedan ejercer, desdibujando a EEUU como actor preferente.
Nos encontramos en un mundo en transición, bajo el influjo de un entorno de cambios políticos y crecimientos todavía asistidos por la política monetaria de los respectivos bancos centrales. Una transición hacia un entorno nuevo, ciertamente desconocido, con fuerzas contrapuestas que se mueven entre la esperanza y los temores que pudiera depararnos el periodo presidencial de Trump y su influencia en las previsiones de los inversores con respecto a los mercados, la economía y políticas fiscales y monetarias.
Parece observarse un riesgo de subida de la inflación en USA por un aumento de los costes de producción en el país, máxime en el momento actual de su ciclo de empleo (al estar en mínimos de paro en ocho años, se tensionan los salarios). Esto generará mayor velocidad de incremento de las tasas oficiales del banco central y normalización más rápida de la política monetaria norteamericana, que debería adelantarse a un posible mayor estímulo fiscal en un momento donde ya habrá comenzado a ganar fuerza el incremento de los salarios.
Para las empresas, este probable mayor coste de producción de sus productos quizás no pueda repercutirse en el precio, lo que reduciría sus beneficios, adicionado al incremento de costes financieros, pero las medidas prometidas de bajadas de impuestos y reducción de trabas regulatorias pudieran compensar el aumento de los costes.
También en positivo, es probable que dejen a Trump reducir la tasa por repatriar los beneficios obtenidos fuera de EEUU (George Bush, padre, redujo el gravamen del 35% actual a un 5.25%). Las grandes compañías globales americanas tienen una enorme cantidad de dinero fuera del país, y podría facilitar su vuelta (que es voluntaria) y pago de impuestos que financie sus planes.
Aunque con una mirada más a largo plazo, para las empresas americanos el reducir la competencia de productos foráneos, pudiera ejercer cierta pérdida de inercia de mejora y capacidad de competir en una fase futura de mayor apertura comercial, en este momento debemos centrarnos en el impulso que Trump pudiera ejercer en la economía, y al día de hoy, con una clara mejora de la confianza empresarial, el efecto es positivo.
Como ven, el vaso se puede ver medio vacío o medio lleno. El crecimiento parece afianzarse en todo caso, a pesar de que las incertidumbres aumentan. Aunque las cifras del PIB de USA en el cuarto trimestre mostraron que había crecido solo un 1.6% en términos interanuales, los economistas mantienen el optimismo por los datos futuros, pronosticando cifras en torno al 2.3%.
A nivel global, el PIB mundial está en máximos históricos y sigue creciendo a buen ritmo. El FMI estima que el crecimiento mundial en 2016 alcance el 3.1% y que pueda alcanzar en 2017 el 3.4% y subir al 3.6% en 2018 y al 3,7% en 2019, liderados de nuevo por los mercados emergentes.
Este panorama está permitiendo que  las empresas más globales sigan sorprendiendo con una mejora de los beneficios y previsiblemente pudieran seguir haciéndolo en los próximos trimestres, con un potencial mayor en Europa, bajo el supuesto de un mantenimiento reducido de los costes financieros, estabilidad en el precio de las materias primas, sobre todo del petróleo, moderación salarial, y la expansión de la robótica en la industria, entre otros.
Para los próximos meses, los riesgos persisten, no solo por las decisiones de Trump, sino por los procesos electorales en Europa, las negociaciones sobre el Brexit, volatilidad en las divisas, etc. que sin duda no conviene subestimar. Una situación de estabilidad, pero con incertidumbre, no significa que no tenga riesgos ocultos que no pueden cuantificarse. De ahí que hay que prestar más atención a las probabilidades de resultados extremos, lo que los estadísticos llaman las colas de distribución, que ahora parecen ser algo más grandes, en uno y otro sentido.
Con respecto al riesgo político, se observa un aumento de desapego “creciente” de los inversores (tras Brexit la recuperación de las bolsas se realizó en un mes, con Trump en unas horas y con Renzi en cinco minutos), centrándose mucho más en la implicación a medio y largo plazo en la economía y las empresas. Un exceso de complacencia, suele ser sinónimo de error de cálculo según las teorías de finanzas conductuales.
No es un fenómeno ni europeo ni americano. El avance del populismo es una manifestación generalizada de los tiempos en los que vivimoscon un nivel muy alto de descontento del conjunto del electorado, ante una decepcionante salida de la crisis que ha ido aumentando la desigualdad y un sentimiento de lejanía de la clase política.
La respuesta más lógica sería la introducción de medidas populistas, que ahora pudieran a llegar a Europa, un área que ha actuado como fuerza deflacionaria sobre la economía global, ya que la imposición de políticas de austeridad de los países periféricos, se ha unido la falta de estímulos que pudieran compensarlos por parte de los países con mejores finanzas (por ejemplo Alemania que mantiene un 9% de superávit por cuenta corriente).
Y las elecciones están al caer: Holanda el 15 de marzo, en abril la primera ronda de las elecciones presidenciales de Francia, en Mayo la segunda ronda en Francia y en junio las legislativas, en el otoño elecciones en Alemania… ¿Se imaginan una victoria de Marine Le Pen?
Un paso lógico sería recuperar popularidad y adoptar medidas para impulsar la demanda interna, revisión del salario mínimo, bajada de impuestos, etc., y que pudieran consolidar una mejora del crecimiento económico, lo que permitiría también el crecimiento de los beneficios de las compañías.
¿En qué invertir?
Normalmente es el crecimiento de los beneficios y no la política, el fundamental factor que determina el movimiento futuro de las bolsas, y creemos que las bolsas cotizan por debajo del crecimiento que estamos asistiendo y que esperamos, probablemente por una prima de riesgo político. Bajo este análisis de valoración más empírico y los pronósticos de beneficios futuros del consenso de los analistas,  las bolsas americanas están algo caras,  las bolsas europeas baratas y las bolsas emergentes están sustancialmente baratas.
Las ideas de renta variable más globales ligadas a grandes tendencias, siguen siendo válidas. Nos gustan especialmente todo lo referido a la innovación y tecnología, y más concretamente la ligada a la digitalización, la industrialización de procesos e industrias, así como la ciberseguridad por el aumento del comercio electrónico. Las infraestructuras también ganan peso en las carteras, el sector financiero, industrial y en general las apuestas por el crecimiento de la demanda interna.
En cambio, la rentabilidad de la deuda gubernamental se ha visto desfavorecida por un aumento de la convergencia de las tasas de inflación con las inflaciones subyacentes, así como un incremento del riesgo político, especialmente en Europa, donde hemos vivido incrementos de las primas de riesgo de los países periféricos con respecto a Alemania, con una incidencia peor en Italia por la situación de su banca. Esta situación puede revertirse, pero el aumento de la inflación esperado, aconseja reducir su exposición.
Persistimos en nuestras apuestas en renta fija globales, preferentemente del segmento corporativo, subordinados bancarios, high yield de corto plazo, bonos flotantes, estrategias de valor relativo y duraciones cortas, introduciendo ideas de gestión alternativa, tipo long-short.
Conclusión
Durante los próximos trimestres, la deuda creciente, la regresión de la globalización, etc. se verán enfrentados a los efectos más positivos de la reactivación de ese optimismo generado por el “espíritu animal” que nos contaba Keynes, muy influenciados por un cambio de sesgo de las políticas fiscales más favorables al crecimiento para protegernos del populismo creciente, de las nuevas operaciones corporativas, del exceso de liquidez…
No podemos dejar de lado los riesgos, pero tampoco las numerosas oportunidades que también se generan. Las carteras deben contemplar los diferentes escenarios posibles, que pudieran “movernos” sustancialmente hacia cualquier lado del escenario “central”. Bajo este nuevo entorno,  nuestra mejor recomendación es la de tomar ”Enfoques prudentes, pero valientes” en términos de poder navegar con estabilidad en este periodo de transición, sin perder el objetivo de medio plazo.

Estrategia de Inversiones en 2017

Optimismo prudente

Cerramos un complicado año 2016, lleno de acontecimientos que fueron sucediéndose uno tras otro e hizo naufragar a muchos inversores tras los episodios vividos de volatilidad. No obstante, los escenarios más de fondo seguían cumpliendo su papel de brújula a los inversores más pacientes y con horizontes de inversión más amplios, que planteaban un crecimiento modesto pero con una tendencia alcista y sostenible, con el apoyo de los bancos centrales y de unos tipos de interés reducidos.

Esta mayor percepción de una salida final positiva para la economía global, incluyendo a las emergentes, permitió una interesante rentabilidad en las bolsas durante 2016, especialmente las americanas, con el S&P subiendo casi un 10%, y el Dow Jones un 13%. En Europa el signo fue mixto, con el Dax alemán subiendo casi un 7%, el francés acercándose al 5%, Italia perdió un 10% y nuestro Ibex también acabó el año con pérdidas del 2%. Por otro lado, conviene señalar el brillante cierre de la mayoría de las bolsas emergentes, destacando Rusia con subidas de más del 50% o de Brasil con una subida cercana al 40%.
No obstante lo anterior, buena parte del resultado final ha llegado de la clara recuperación de los precios de los activos durante el mes de diciembre, y el inversor que tras Brexit, las elecciones de EEUU o de Italia optara por reducir su riesgo y esperar a ver, se ha perdido la oportunidad de cerrar el año al menos en positivo.
Revisando nuestra Visión Estratégica de Inversiones, seguimos pensando que el ciclo económico global seguirá mejorando, así como la confianza de consumidores, empresarios e inversores, lo que podría traducirse en menores riesgos a la baja, frente al potencial latente. El resultado del referéndum británico, la victoria de Donald Trump o la derrota del primer ministro italiano, pudieran ir mostrando un creciente rechazo de los votantes hacia las políticas económicas y fiscales que han generado claros signos de desigualdad e incertidumbres sobre su futuro, dejando el terreno abonado a cambios de gobiernos y del sesgo de las decisiones futuras de los gobernantes en los países desarrollados.
Donald Trump comenzará el 20 de enero a tomar decisiones y pudiera generar volatilidad en los mercados por la capacidad y velocidad de ejecución las reformas prometidas. En marzo habrá elecciones en Holanda, con una formación de ultraderecha mejorando sus perspectivas y amenazando con convocar un referéndum para sacar al país de la Unión Europea, el llamado Nexit. También en marzo posiblemente el gobierno británico active el Brexit y el proceso de negociación. En abril tendremos la primera vuelta de las elecciones en Francia, y segunda vuelta en mayo, con un duelo entre la derecha y la extrema derecha. También en otoño tendremos a Merkel buscando su reválida, y con el ascenso de los xenófobos de Alternativa por Alemania.
No obstante, tal como hemos visto en EEUU, estos cambios a priori no tienen por qué traducirse necesariamente en malas noticias para los inversores, sino que hay que ser conscientes de que el escenario está cambiando e ir revisando también la estrategia de inversión hacia las nuevas oportunidades que pueden generarse. Normalmente los factores políticos introducen volatilidad en los mercados, pero no influyen de manera decisiva en la evolución del precio de los activos a medio plazo.
Por ello, nosotros como asesores y gestores de carteras, fondos de fondos y sicavs mantenemos una visión prudente para este año 2017, especialmente por estos riesgos políticos, pero también con un claro sesgo optimista, ya que observamos más oportunidades que riesgos para un inversor global.
Creemos que las valoraciones actuales en las bolsas son un poco altas, pero esperamos una recuperación de los beneficios empresariales, lo que permitirá ajustarla, y los análisis siguen mostrando porcentajes muy elevados de liquidez y activos no rentables en el patrimonio de los inversores. ¿Dónde encontrar un activo que genere algo de rentabilidad a estos inversores? Sin duda ninguna, los que puedan soportar la volatilidad de los mercados y tengan capacidad de mantener su inversión a medio y largo plazo, seguirán acudiendo poco a poco al mercado bursátil buscando acciones que puedan generar dividendos.
Nos preocupa el impacto del cambio de sesgo de la política monetaria en EEUU, obligado ante las buenas perspectivas de su economía, y sobre todo por la clara tendencia alcista de la inflación. Por estos factores, previsiblemente continúe la actual tendencia alcista de los tipos de interés en los plazos medios y largos tanto en EEUU como su traslación a Europa, que no obstante seguirá contando con el apoyo del BCE en los plazos más cortos.
En términos de clases de activos, y en función del perfil de riesgo de cada cliente, una cartera deberá de tener renta variable, favoreciendo en nuestra opinión Europa frente a EEUU, aunque manteniendo inversión allí. Pero la distante valoración y posibles signos de volatilidad futura en las bolsas americanas ante la posible no consecución de las probablemente infladas expectativas de la nueva administración, así como las divergentes políticas monetarias que influirán también en una sostenida fortaleza del dólar frente al euro, influirán en un mayor crecimiento de los beneficios en Europa y la vuelta de los inversores, aunque el mayor riesgo político en la zona seguirá reduciendo su claro potencial.
Los mercados emergentes claramente han cambiado su sesgo a neutral y ofrecen un claro potencial, aunque el riesgo es mayor en este momento por las incertidumbres con respecto a un posible aumento del proteccionismo global. No obstante, ofrecen un potencial retorno que pudiera compensar los riesgos. Por otro lado, llevamos varios años incrementando nuestra visión global de inversores temáticos en bolsa. Nos sigue gustando el sector de la tecnología, la salud, la seguridad, las infraestructuras y las apuestas por el crecimiento de la demanda interna. Así mismo, en un entorno de tipos de interés al alza, el sector financiero seguirá mejorando sus perspectivas de crecimiento de beneficios futuros.
Con respecto a la parte más conservadora de las carteras, favorecemos esencialmente renta fija corporativa en los plazos más cortos, incluyendo de alta rentabilidad, y subordinados bancarios, ya que su mayor cupón ofrecen un colchón de ingresos en una cartera diversificada. Así mismo la inversión en fondos de inversión de bonos flotantes, y en los que utilicen técnicas de gestión alternativa que les permita tener duraciones negativas de la cartera (que generen retornos positivos cuando los tipos de interés de la deuda sube), así como capacidades de operar a favor y en contra de bonos de diversos países y divisas.
No hay duda de que en 2017 el escenario de las inversiones seguirá siendo complicado, pero ¿cuándo ha sido fácil?  Simplemente hay que plantearse una mirada cada vez más global, más interdisciplinar, más diversificada, una gestión más activa (que no implica mover más las carteras sino de salirse más de los índices de referencia), una mejor valoración de los riesgos y eventos extremos, y esencialmente, de esforzarse en construir y gestionar carteras más inteligentes.
Una cartera inteligente la podríamos definir como una cartera más eficiente en términos de potencial de rentabilidad frente al riesgo asumido, que valore tanto las amenazas como las oportunidades. Que se construya y gestione desde factores más racionales que emocionales.
Esta seguirá siendo la receta para superar de forma consistente los retornos de los activos refugio en los próximos años, y que las entidades financieras suelen encajar preferentemente en los productos llamados “fondos de fondos” perfilados, delegando por tanto a especialistas la gestión cada vez más compleja de su patrimonio.

En busca de la meritocracia en la industria de fondos

Una solución de mejora para las gestoras con redes

En busca de la meritocracia en la industria de fondos

El modelo de negocio de la banca generalista no ha sido nunca la gestión y venta de fondos de inversión. Los fondos de inversión siempre se consideraron productos de estantería y el tener a todas las redes comerciales con el compromiso de comercializar sus propios productos ha podido estar detrás de no necesitar evaluar sus propios méritos con objetividad para poder competir por la calidad, y no por la cercanía al cliente.
Pero tengo la sensación que nuestra industria es consciente de la necesidad de virar hacia un compromiso con la “meritocracia”, gestionando y comercializando fondos de inversión.
Ahora el entorno ha cambiado, y la banca necesita productos con margen, y sin riesgo para la entidad. Además el cliente se ve obligado a desplazar sus ahorros a algún producto que tenga potencialidad de resultados mayores. Por tanto, se aúnan los intereses de ambos.
La solución creciente es vender más los servicios de gestión de productos propios que de asesoramiento de productos externos, ya que el servicio de asesoramiento es caro,  da mucho trabajo y muchos menos ingresos, y la nueva Mifid reducirá los ingresos aún más en este servicio. Cuanto antes empieces mejor.
Pero la mejora de la educación financiera de los clientes está obligando a mejorar el servicio prestado, porque ya no se fían de todo lo que se les cuenta, ahora se informan más, valoran mejor y exigen mucho más.
Ahora no es tan fácil “colocar” el producto recién salido de la fábrica de gestión, aunque tengas una gran red de tiendas. Ahora los clientes descubren las ineficiencias o sobrecostes que pudieran tener los productos,  sus mediocres resultados, etc. y sin duda, notan cuando la persona que le aconseja no sabe de lo que está hablando, solo intenta “colocar” la novedad.
Es fácil entender que se dificulta ser una buena fábrica de productos en un mercado financiero tan competitivo, flexible e innovador, ya que siempre habrá alguien que podrá hacer mejor las cosas que tú, lo que impide darle el mejor producto a tu cliente.
Probablemente la mejor solución es disponer de marca blanca de distintas clases de activos y productos multiactivos perfilados, pero asociados mayoritariamente con gestoras externas especialistas, bajo rigurosos procesos de selección y seguimiento de su calidad. Los equipos de selección de fondos y de estrategia global de inversiones liderarían este proceso en las gestoras.
Las entidades que no den ese paso, deberán realizar un gran esfuerzo en aumentar las capacidades de sus equipos de gestión y analistas, porque si no difícilmente podrán competir a medio plazo.
Los clientes pueden aprender mucho más rápido que las entidades son capaces de cambiar. La mediocridad y el conformismo son los enemigos del éxito. Debemos buscar la meritocracia en nuestra industria.
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Importante: Las opiniones expresadas son responsabilidad única y exclusiva del autor, y no representan la posición de la entidad en la que presta servicios.

Los fondos de autor y la inteligencia colaborativa

La gestión de inversiones requiere del seguimiento de múltiples variables, debiendo valorarse el impacto de la macroeconomía, las decisiones de bancos centrales y los resultados y perspectivas de las compañías, pero también la geoestrategia global, las tendencias sociales y demográficas, el momento emocional de los inversores, y muchas otras cosas. Todo afecta, en mayor o menor medida, en el corto o medio y largo plazo.

Se comentan las bondades de los fondos de autor, basados en el talento de un solo gestor, pero pocos inversores reflexionan en el hecho de que estos no tienen la capacidad de seguimiento y valoración de todas las variables que impactan en su trabajo. Cuando las personas tomas decisiones en entornos de incertidumbre y con una siempre incompleta información, como es el día a día de un gestor, usan atajos mentales para tener respuestas rápidas a problemas complejos, suprimiendo parte del entorno para no entorpecerle.

Estos atajos, llamados heurísticos, pueden servir a menudo, pero pueden dificultar un cambio de planteamiento cuando las circunstancias del mercado han cambiado. Si un gestor usa estos atajos, sesgándose a unas características concretas en su política de inversión que le han funcionado en el pasado, es más dificil ser consistente en sus aciertos. Es lo que llamamos “riesgo gestor” y debe valorarse.

En  mi opinión, la consecución de los objetivos por un equipo de gestión es más sostenible que la de un talento individual, si promueven la inteligencia colaborativa, que nace de la acción de los miembros interactuando entre sí,  fomentando alcanzar decisiones de forma consensuada en un rendimiento intelectual mejorado, al reducir los sesgos individuales.

Para poder alcanzarlo, todo el equipo debe ser consciente del objetivo a lograr, facilitándose la colaboración y retroalimentación constante, y en un entorno de reflexión compartida de los planteamientos individuales.

El papel determinante del responsable del equipo, será la gestión óptima de los conocimientos, experiencias y sesgos de todos sus integrantes, de su iniciativa, creatividad, flexibilidad y motivación en el intercambio entre ellos. Y sin duda, todo ello en un marco de responsabilidad, respeto, transparencia y confianza, dejando los egos personales de lado y buscando las ideas colectivas que puedan representar a todo el equipo.

Los recientes casos de salidas de gestores estrella, demuestran que este negocio es de personas, en un nivel por encima de las propias empresas y su imagen de marca. Pero las compañías pueden trabajar para construir equipos que faciliten un proceso de inteligencia colaborativa en las principales decisiones de inversión, minorando los riesgos gestor en su volumen de negocio.

Rafael Romero es Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio (Banca Privada Unicaja) y Profesor en Esesa.


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Fondos de autor, ¿moda pasajera?

Brillar en las pasarelas todas las temporadas lo consiguen muy pocos

Fondos de autor, ¿moda pasajera?

Rafael Romero | 08 abril del 2014 – 17:23 hrs.
Observo con interés la estrategia de distintas entidades de apuntarse a la última moda de ofrecer fondos de autor. Qué envidia ver los numerosos halagos que llegan desde la prensa a los gestores más mediáticos, normalmente por el único sesgo de una gran rentabilidad pasada, pero cuyos admiradores olvidan que el salirse del consenso suele ofrecer comportamientos dispares. La historia ofrece muchos ejemplos. 
Pero el marketing no habla de eso, habla de libertad de gestión, flexibilidad, talento, convicción, visión… palabras mágicas para un cliente de banca privada y personal, todavía resquemado con sus entidades financieras. Pero yo me encuentro muy a menudo con esas mismas virtudes en muchos equipos de gestión sin el apellido de “fondo de autor”.
¿No era Bill Gross el gran gestor gurú de la renta fija? ¿El gran oráculo?  Ahora se oye que Gross perdió el norte (no genera alfa), y resulta que es egocéntrico, que está endiosado, carente de visión, sin capacidad de consensuar con un equipo…¿Ya no es tan bueno? ¿No hace las mismas cosas y de la misma manera que lo encumbraron?.
Los más antiguos del lugar se acordarán de Bill Miller (en activo todavía), uno de los gestores de Renta Variable USA más conocidos por superar al S&P500 durante 15 años consecutivos con el Legg Mason CrearBridge Value Trust. De hecho, dobló el beneficio del índice, un 881% desde 1991 a 2005, frente a un 411% del índice. Era Dios hecho realidad en Wall Street, pero desde ese final de 2005 hasta marzo de este 2014, el S&P le saca un 73% de diferencia. Si ponemos la inversión desde 1991 a ahora, el fondo lo hace mejor que el índice (a base de rachas puntuales), pero los que entraron en el fondo en los máximos de 2007, al calor de su inmejorable historial, todavía no han recuperado su dinero, cuando el S&P ofrece una subida cercana al 50%. (Vea gráfico)
Esto se llama riesgo gestor.  Si te gusta un fondo de autor, prueba a incorporarlo en una cartera bien diversificada, valorando previamente sus correlaciones y sesgos, y ojo a sus comisiones, que la moda de ¿alta costura? hay que pagarla. 
Por estos y muchos otros motivos, parece muy sensata la idea de llegar ahí a través de fondos de fondos, estrategia seguida por algunas entidades, de cara a delegar la selección, su valoración cuantitativa y cualitativa, así como la mejor ponderación en la cartera a profesionales especializados, para eliminar parcialmente sus riesgos.
No obstante, y como consejo general, no deberíamos asumir que llevar un apellido u otro, tanto un producto como institución (de autor, socios, eafi, internacional, Luxemburgo, etc. ) fuera suficiente distintivo para auparse como los verdaderos artífices del éxito en la gestión de un patrimonio. Detrás está la simplicidad del marketing y las modas. Ahora es más “cool”, pero las modas son pasajeras. Brillar en las pasarelas todas las temporadas lo consiguen muy pocos.
Rafael Romero, Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio (Banca Privada Unicaja)

Artículo publicado en mi blog de Funds People el pasado 8-4-2014. Enlace aquí

Gestionando la aleatoriedad del mercado

La historia reciente nos ha mostrado los efectos de la aleatoriedad de los mercados, así como que los inversores no son puramente racionales, que las correlaciones son inestables sobre todo en periodos de agitación, que hay una asimetría en los rendimientos de los activos otorgando una mayor probabilidad a grandes movimientos bajistas frente a los alcistas, o que los cambios en los precios no presentan una distribución normal, minusvalorando los riesgos de cola.
Estos riesgos de cola, o eventos extremos, los provoca la propia aleatoriedad del mercado, y para gestionarla, debemos tener la consciencia de su existencia y comprensión. La aleatoriedad se fundamenta en tres factores: es naturalmente sorpresivo, el resultado es casual e impredecible, y tiene un valor impactante. Tendemos a actuar como si no existiera, pero está ahí, de forma natural e intrínseca en la gestión de inversiones.
Debido a estos hechos, para alcanzar nuestros objetivos financieros debemos preguntarnos… “si las cosas se ponen muy mal, ¿cómo de mal pueden llegar a ir?”
Esto es difícil de estimar en los modelos más utilizados que se fundamentan en evaluar la peor pérdida esperada para un horizonte temporal, y un nivel de confianza determinados “en condiciones normales de mercado”, porque los mercados tienden a no comportarse de forma normal por su propia naturaleza aleatoria.
Por lo anterior, los datos históricos aportan cada vez menos protección calculando probabilidades de “shocks” agudos, y su magnitud. Para mejorar estos cálculos, se empieza a utilizar la teoría de valores extremos, una rama de la estadística, muy utilizada en ingeniería y otras disciplinas, que trata de evaluar la probabilidad de eventos que son más extremos que cualquier observado anteriormente. Pero esto es complejo de llevar a la práctica en nuestro día a día.
Prepararse para lo impredecible y aleatorio es difícil, pero debemos actuar en aras de preservar el patrimonio de estos eventos, minimizando su impacto.
Si lo hacemos a partir de un notable incremento de activos monetarios, podríamos definirlo como una seguridad cara, con retornos mínimos, que descontando la inflación, al cabo de los años nos reduce el valor de nuestro patrimonio en un largo ciclo de tipos de interés reducidos.
Y preservar el valor de un patrimonio, es mantenerlo también a salvo de las pérdidas impuestas por la actual represiónfinanciera…“Nada ocurre sin riesgo, pero sin riesgo no ocurre nada”.
Podemos generar carteras con mínima varianza o añadir una asignación constante de coberturas con derivados, pero podemos gestionarla mejor con enfoques de gestión activa de carteras multi-activos, balanceando las ponderaciones de dichas clases con respecto al nivel de riesgo que aporta cada uno, frente al clásico reparto de porcentaje de efectivo entre éstas.
Adicionalmente, podemos complementar las carteras con la extensa y creciente oferta de productos “alternativos” que permiten gestionar mejor la aleatoriedad y te posibilitan reducir posibles daños de eventos extremos.
Hay que rendirse al uso de los fondos market neutral y long-short, y en general de las estrategias venidas del mundo de los hedge funds que mantengan un foco en la gestión del riesgo, gracias al uso de estrategias dinámicas de protección ante pérdidas y el uso de sofisticados sistemas de gestión carentes de emociones, que sistemáticamente toman en consideración la posibilidad de la ocurrencia de eventos aleatorios.

Artículo también publicado en la web de Funds People
http://www.fundspeople.com/gente/rafael-romero-157/blog/gestionando-la-aleatoriedad-del-mercado-32227

Una selección de fondos para 2012

A continuación dejo un artículo que me publicó el pasado 18 de enero la web fundspeople. Ver artículo original: Una selección de fondos para 2012

El contexto de preocupación por el crecimiento generará expectativas de menores de beneficios empresariales, sobre todo en Europa frente a EEUU o emergentes. Esto da una potencialidad limitada a las bolsas por la elevada aversión al riesgo, pero es muy posible que los mercados hayan descontado ya en los precios un escenario peor del que pudiéramos encontrarnos a lo largo del ejercicio. La realidad es que las primas de riesgo descontadas por los precios son realmente muy altas y permitiría, al menos, una evolución hacia la media histórica cuando la situación se vaya calmando y recuperando la confianza. Esto se traduciría en un potencial mínimo de alrededor un 8%-10% de subida en las bolsas en general. Las inversiones en valores con altos dividendos ofrecerían una estabilidad de ingresos en la cartera y seguirán siendo los valores preferidos por los grandes patrimonios.

En cuanto a la renta fija, seguirá afectada por este reducido crecimiento, el proceso de desapalancamiento generalizado y la reconducción de la crisis europea hacia una senda de mayor unión. En este entorno, vemor oportuno sobreponderar la inversión en renta fija global. Las duraciones de la cartera deberían también sobreponderarse. Una zona razonable es la zona media de la curva (4-6 años). Aunque existe cierto consenso de la oportunidad de adquirir Bonos corporativos y de alta rentabilidad (High Yield) dado el reciente repunte de sus rentabilidades, en el actual contexto podríamos ver situaciones de insolvencia por problemas de refinanciación. Por tanto, la inversión en renta fija corporativa la preferimos en compañías que tengan balances sólidos y en bonos high yield del mejor segmento de crédito.
Finalmente, para los recelosos en renta variable, una buena opción es acceder a través de los bonos convertibles, mejor globales, que podrían tener un buen comportamiento este año 2012, debido a que esta clase de activo podría haber alcanzado mínimos de precio, por aumento de diferenciales de crédito y la bolsa con expectativas de revalorización a medio plazo.
¿Cuáles son algunos fondos que nos gustan para este año 2012?
En este entorno de incertidumbre, pero también de oportunidades, no tenemos dudas que hay que seleccionar fondos con un foco conservador en la selección y asignación de activos, y una gestión bastante flexible. Estos son algunos de los fondos que más nos gustan y que recomendaríamos para estar más tranquilos por su enorme calidad:
FONDO MIXTO
· Invesco Balance Risk Allocation Fund Es un fondo mixto que ofrece una cartera estratégica y diversificada a nivel global, expuesta a tres clases de activos: renta variable, bonos gubernamentales y materias primas. La gestión es cuantitativa, buscando equilibrar la contribución del riesgo (no de la ponderación) de la cartera en cada una de las tres clases de activos. Es un fondo descorrelacionado con otros fondos similares.
RENTA FIJA
· Legg Mason Brandywine Global Fixed Income Bond: Fondo de renta fija global con un estilo defensivo, bajo el análisis top-down. Invierte en bonos soberanos, incluyendo emergentes de grado de inversión hasta un máximo del 20%. Realiza una gestión muy activa en divisas y es un fondo muy concentrado (alrededor de 20 emisiones), de clara convicción y alejamiento del benchmarck.
· M&G Optimal Income: es un fondo de bonos, aunque puede tener un reducido porcentaje de renta variable, con un enfoque básicamente europeo. Tiene una gestión completamente flexible, con una clara incidencia del análisis macroeconómico para valorar el posicionamiento de duración y asignación de las distintas clases de activos, así como de la selección de los nombres individuales por un equipo de especialistas. Aunque no tiene limitaciones en cuanto a las clases de activos, los gestores son eminentemente conservadores en la asignación de activos de riesgo.
· Fidelity Euro Short Term Bond: Para perfiles más conservadores que esperen mejorar el rendimiento de un monetario. Este fondo invierte fundamentalmente en bonos europeos con categoría de inversión y vencimiento inferior a cinco años, aunque la duración media no excederá de tres años. El fondo tiene aproximadamente la mitad de la inversión en deuda pública y la otra mitad en bonos corporativos. La gestión tiene un enfoque multi-estratégico en las posiciones en la curva de tipos, la asignación de activos, sectores y emisores.
BONOS CONVERTIBLES
· Ferox Salar Fund: Fondo de Bonos Convertibles global, gestionado por una firma especializada con un enfoque conservador, realizándo estrategias tanto long only como de arbitraje en emisiones con deltas medias bajas y de elevada calidad crediticia.
RENTA VARIABLE EUROPEA:
· Invesco Pan European Structured Equity: Fondo de renta variable paneuropeo con un proceso diseñado para predecir el comportamiento relativo de las diferentes compañías en bolsa, combinando criterios fundamentales y el Behavioural Finance con una impmentación disciplinada y cuantitativa. La cartera se construye utilizando un método de optimización, eligiendo los valores con un menor riesgo esperado.
· MFS Meridian European Value: Un fondo de renta variable europeo con un sesgo conservador, con el objetivo de mejorar la rentabilidad del mercado con una menor volatilidad. Invierten en valores infravalorados según el potencial de crecimiento de los beneficios y la durabilidad del negocio a largo plazo, con una clara fijación por las empresas que protegen el dividendo. Usan el análisis fundamental con criterios bottom-up
RENTA VARIABLE USA
– JP MORGAN Highbridge US Steep: El fondo es gestionado a través de un sistema de arbitraje estadístico. La estrategia del fundo busca aquellas compañías que ofrezcan el mayor potencial de alpha, independientemente del peso del índice a través de un sistema de arbitraje estadístico. El fondo tampoco cuenta con objetivo de tracking error. La cartera de los fondos STEEP está muy diversificada, con una posición limitada y una exposición principalmente a valores medianos y grandes.

RETORNO ABSOLUTO
· BlackRock Strategic Funds European Absolute Return Fund: Fondo que implementa una estrategia Long/Short sobre acciones europeas con un enfoque completamente flexible. La exposición neta a mercado oscila entre un +20% /-10%, siendo la máxima exposición bruta al mercado de 150%. La estrategia del fondo se basa en utilizar una cartera de entre 50-100 títulos implementando una rotación de 200% – 400% anual.
Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp Patrimonios