Desaprende a invertir

El mundo está en plena transformación, modificándose la forma en que vivimos, trabajamos y relacionamos. Todos los negocios están en disrupción, acelerada por la globalización, la tecnología, los cambios sociales y demográficos, y asomando los retos medioambientales. Y ya está aquí lo más disruptivo, el uso masivo de los datos y la inteligencia artificial, una tecnología que permite a las máquinas sentir, comprender, actuar y aprender; siendo probable que las empresas que hagan lo mismo que antes tengan dificultad para sobrevivir.

En 1970 Alvin Toffler denominó “El shock del futuro” el estado psicológico que afecta a los individuos cuando perciben demasiados cambios en un periodo de tiempo demasiado corto.

En este momento, la aceleración de los cambios golpea a todos como un tsunami, generando una gran dificultad de seguimiento y entendimiento.

El planteamiento de donde invertir y cómo invertir ha cambiado, por lo que mirando el pasado no lo voy a predecir, y quizás debiéramos desaprender a invertir según algunas tradicionales creencias, porque ya nos dimos cuenta que los mercados no son eficientes, los precios no reflejan toda la información, porque ésta es asimétrica y se puede aprovechar; y además los inversores no suelen ser racionales, decidiendo más con la intuición que con la información.

Tras diez años de subidas bursátiles y activos seguros en mínimos, la dificultad se eleva. En el pasado hubiéramos construido una cartera diversificada de bonos y activos bursátiles buscando una rentabilidad asociada al rendimiento y riesgo histórico en función del objetivo perseguido, pero parece que ahora no va a funcionar igual. Los activos conservadores ofrecen más riesgo de pérdidas que de retornos, lo que implica la búsqueda de activos alternativos, y aumentar la ponderación en las bolsas, pero parecen caras. ¿Lo son en un mundo en crecimiento?.

El shock provocado por no entender el nuevo escenario, ha dificultado aprovecharse de las grandes oportunidades que el ciclo global ha generado y parece que seguirá generando. Muchos no fueron conscientes que aunque las bolsas parecían caras, los componentes son distintos en nombres y sectores, primándose ahora más las empresas con talento que con capital. ¿Cómo vas a mirar los resultados históricos si los líderes actuales no son comparables al pasado?

Además ahora el mundo es global, y parece más sensato construir carteras globales diversificando sectorialmente frente al domicilio social de las empresas, que además no es lo importante, sino donde genera sus ingresos. Bajo ese prisma, todavía tenemos el sesgo de que invertir en activos emergentes es especialmente arriesgado, a pesar de que sabemos que la demografía, el acelerado crecimiento de la renta disponible y el cambio radical en los patrones de consumo permiten pensar que están siendo, y serán la principal fuente de crecimiento global.

También en las bolsas, dado el aumento de las correlaciones y para generar un retorno y diversificación más prudente, podemos analizar los distintos factores alternativos impulsores de los precios, y diversificar entre ellos (por ejemplo tamaño, momentum, valor, crecimiento, etc.). Y la inversión debiera centrarse en el largo plazo, obligados por un futuro que nos lleva a ser más longevos. Así podríamos aprovecharnos de invertir más asociados a grandes megatendencias estructurales, reduciendo el ruido de fondo, y aumentando las perspectivas de retornos por su mayor potencial.

Finalmente, empezar a añadir factores de inversión ética y socialmente responsable, empieza a ser determinante para asociar nuestra forma de ver el mundo con nuestras inversiones, y para asegurarnos la sostenibilidad y calidad de las empresas en las que invertimos, lo que aumenta las perspectivas de retornos más consistentes.

Quizás debamos desaprender a invertir para evolucionar, abandonando las viejas convicciones y aprendiendo a enfocar nuestra estructura mental a un nuevo escenario, porque puede ser un factor diferencial para encontrar oportunidades y diversificar mejor tus inversiones en un mundo en transformación.

Este artículo se publicó inicialmente en la Revista Citywire de Junio 2018

Estrategias de Inversión 2018

estraCarteras globales y diversificadas. Así hemos ido planteando la estrategia para salir airoso de la mayor incertidumbre generada especialmente por el lado geopolítico en diversos frentes, incluyendo la situación actual en España.

Y de nuevo acertamos en el desafío de mantener apuestas estratégicas de riesgo en un mundo lleno de oportunidades. En el pasado mes de octubre, todas las bolsas desarrolladas y emergentes han tenido un muy buen comportamiento, incluyendo al Ibex-35 que cerró con subida superior al 1%. La bolsa Japonesa lideró la subida con más de un 10% de incremento, gracias a los recientes resultados electorales que apuestan por seguir incentivando la economía del país.

Por otro lado, la mayoría de activos de renta fija han tenido muy buen comportamiento, destacando las mejoras de los precios de los bonos financieros, corporativos en general y los de alta rentabilidad. Los aparentes miedos en torno a un posible pinchazo de una supuesta burbuja en los precios de los activos de renta fija siguen sin materializarse, y una cartera bien diversificada con toda clase de activos, ha tenido un magnífico resultado este mes, y este año.

Con muchos inversores todavía atenazados por el ruido y pesimismo de fondo, debemos de valorar la situación en la que nos encontramos, de cara a revisar la actual estrategia de inversión para el cierre del año, y con una mirada ya hacia el año que viene:

  • Todas las principales economías se encuentran en fase de crecimiento económico. Por primera vez desde antes de la crisis financiera, todos los países de la OCDE están en crecimiento, aunque en distintas fase del ciclo alcista. Todos los organismos revisan al alza el crecimiento global para el cierre del año y esperan mejoras para los próximos años.
  • Los tipos de interés globales siguen históricamente muy bajos. Y seguirán así durante mucho tiempo, porque las alzas llegarán despacio si no se acelera la inflación.
  • La inflación sigue muy controlada y por debajo de los objetivos de los bancos centrales, pero no hay riesgo de deflación (y esta es la diferencia positiva con el pasado).
  •  Las tasas de desempleo en descenso. Las previsiones para cierre de ejercicio son del 5.6% para economías desarrolladas y del 6% para economías emergentes. Previsión del 8% en Eurozona y 4.4% en Estados Unidos, 4.5% en Reino Unido y 2,8% en Japón. Este dato es un claro impulso para la confianza del consumidor, que se encuentra en zona de máximos históricos.
  • Sigue habiendo más liquidez que nunca en el mercado. Aunque el Banco Central en EEUU (FED) ya anunció la intención de ir reduciendo su balance (drenar liquidez en el mercado vendiendo bonos de su cartera) lo hará a ritmo suave. Sin embargo el BCE y el Banco de Japón seguirán con fuertes compras de activos al menos durante los tres primeros trimestres del 2018.
  • Los bancos centrales son conscientes de sus pasados errores. Son conscientes de que deben eliminar incertidumbre con mayor comunicación, por lo que no habrá sorpresas. La FED subirá tipos probablemente en diciembre de este año, y algo más durante 2018 si su economía sigue evolucionando positivamente. El BCE no subirá los tipos hasta 2019, y el Banco de Inglaterra ya ha empezado. Este es el guión y si no hay sorpresas, el mercado no tendrá reacciones negativas.
  • Los beneficios empresariales superan expectativas. El control de gastos al que obligó la crisis financiera y el aumento de las ventas gracias a la mejora del ciclo económico y la globalización, unido a una financiación más barata que nunca y los costes de la energía ajustados, están impulsando el crecimiento de los beneficios empresariales.

Algunas conclusiones para la estrategia de inversión

Nuestras previsiones prevén un mantenimiento del escenario actual, con crecimiento económico global consolidado, una modesta presión inflacionista y una generalizada confianza de consumidores y empresarios. Este escenario seguirá siendo un entorno ideal para los activos de riesgo.

Observaremos diferencias con respecto a la salida de la expansión monetaria en EEUU y Europa, aunque creemos que los tipos de interés permanecerán en niveles bajos, con subidas muy lentas y una línea muy acomodaticia al ciclo económico.

Las bolsas están en precios ajustados en términos históricos, pero los sectores y compañías que representan los índices principales, son sustancialmente distintos a los de hace diez, 20 o 30 años, en un mundo sustancialmente distinto, por lo que no son comparables.

Creemos que en los próximos semestres las bolsas en EEUU pudieran mantener su buena trayectoria gracias a los planes de estímulo fiscal y el impulso de los líderes tecnológicos globales. Europa nos parece que cotiza más barata, por lo que tiene a priori más terreno para mejorar.

En Asia vemos mucho potencial, con el impulso de China y Japón, aunque permanece la incertidumbre en torno a Corea del Norte. En general, los mercados emergentes deben de estar incorporados en las carteras de manera estructural, porque ya no son tan emergentes.

Nos gustan los sectores ligados a la tecnología, entorno a la digitalización de procesos y servicios, la robótica, inteligencia artificial, y seguridad, porque son tendencias estructurales difíciles de cambiar por la política o economía. Por otro lado, el sector de consumo tanto en emergentes como en países desarrollados tiene todavía mucho recorrido en un mundo en crecimiento. Hay otras opciones interesantes a medio plazo como ideas ligadas al cambio climático, salud, ocio, e infraestructuras. Así mismo, un predecible aumento de los tipos de interés a futuro, favorece a todo el sector financiero.

Por otro lado, las empresas de pequeña y mediana capitalización, a medio plazo suelen tener un comportamiento bastante mejor en términos de rentabilidad ajustada al riesgo y deberíamos de ir añadiendo cada vez más su porcentaje en cartera, siempre muy bien diversificado a través de fondos especializados. La tendencia actual de la gestión pasiva, invertida en los valores más grandes, influye en encontrar más oportunidades en la gestión activa de valores de menor capitalización.

Los inversores tendrían que orientar su política de inversión hacia la consecución de objetivos con distintos horizontes temporales. Aunque se considere conservador, sus objetivos deberían incluir el mantener su capital a salvo de la inflación y esperar mantener su nivel adquisitivo en su jubilación.

Estos objetivos no pueden alcanzarse con políticas cortoplacistas, sino de largo plazo en estrategias bien diversificadas, que siempre incluyan cierto posicionamiento en renta variable, complementado con productos ligados a bonos con riesgo cierto riesgo corporativo.

El año 2018 lo vamos a seguir afrontando con un optimismo prudente, para aprovechar las buenas oportunidades que siempre genera un crecimiento global estable.

Este artículo lo publiqué en el blog de mi compañía, Unicorp Patrimonio http://blog.unicorppatrimonio.es/2017/11/07/7439/

La automedicación financiera

SIN LA INTERVENCIÓN Y CONSEJO POR PARTE DE UN PROFESIONAL

La automedicación financiera

TRIBUNA de Rafael Romero, asociado EFPA nº 6.692 y finalista del concurso de mayo de EFPA España y Funds People.

Rafael Romero | 30 mayo del 2014 – 07:24 hrs.

Autor imagen: Cedida

La automedicación farmacéutica en un hábito común en nuestra sociedad. Utilizamos medicamentos para el dolor de cabeza, para mejorar la digestión, para la tos, etc. Esta automedicación puede ser conveniente para tratar síntomas menores y durante un tiempo limitado.

Muchos inversores hacen gala de sus conocimientos adquiridos por la lectura de un artículo en una revista o web, los comentarios en redes sociales, el consejo de un buen amigo, etc. e intentan resolver ellos mismos sus necesidades de inversión.

Esta es la automedicación financiera, la utilización de productos financieros por parte de un inversor o ahorrador sin la intervención y consejo por parte de un profesional. Al igual que un médico para tratar enfermedades, el inversor debe entender que necesita a un profesional para diagnosticar el problema, la prescripción del mejor producto/s para resolverlo y una supervisión regular del tratamiento.
Existen medicamentos que necesitan una receta de un profesional para adquirirlos, pero en finanzas, lamentablemente, están disponibles sin receta la mayoría de productos, sin valorar si serán efectivos, así como sus riesgos. Un paciente autoprescrito en materia de inversión, ha podido diagnosticar de forma incorrecta y no haber considerado los efectos secundarios de los productos, que quizás no lleguen en la primera toma, pero pueden llegar en un uso continuado.

Tras el uso inadecuado de productos financieros, pueden llegar reacciones adversas: alergias, intoxicaciones e insomnio. Las emociones negativas acabarán por cubrir la racionalidad de usar estos medicamentos financieros para resolver mejor tus problemas futuros, y acabaremos perdiendo la oportunidad de salvaguardar nuestro patrimonio de las pérdidas impuestas por la actual represión financiera invirtiendo en depósitos o garantizados.
La CNMV va dando pasos muy cortos hacia la necesidad de tener productos no disponibles sin receta. El acceso es libre a numerosísimos productos que pueden hacerte perder mucho dinero: futuros, opciones, warrants, turbos, CFD, ETF apalancados, fondos de altísima volatilidad, acciones de enorme riesgo e iliquidez, etc.
Las “farmacias” financieras generan retornos considerando que si no hay prescripción, no hay riesgo para la entidad, y el nuevo entorno web 2.0, el marketing agresivo de gestoras, etc. está favoreciendo la automedicación financiera al calor de la falta de confianza en los médicos-asesores.
Debemos trabajar toda la industria para que el inversor mejore su educación financiera, pero no tanto para que sea capaz de automedicarse, sino para que entienda que la gestión de un patrimonio va mucho más allá de entender cómo funcionan sus productos, sino la panorámica de conjunto, sus sesgos, oportunidades y riesgos. Sólo muchos años de experiencia y elevada formación técnica, al igual que un buen médico, te capacita para afrontar tal desafío con éxito.
Puedes seguir a Rafael Romero en Twitter @negoestratega
Este artículo se publicó en la web de Funds People http://www.fundspeople.com/noticias/139912

Fondos de autor, ¿moda pasajera?

Brillar en las pasarelas todas las temporadas lo consiguen muy pocos

Fondos de autor, ¿moda pasajera?

Rafael Romero | 08 abril del 2014 – 17:23 hrs.
Observo con interés la estrategia de distintas entidades de apuntarse a la última moda de ofrecer fondos de autor. Qué envidia ver los numerosos halagos que llegan desde la prensa a los gestores más mediáticos, normalmente por el único sesgo de una gran rentabilidad pasada, pero cuyos admiradores olvidan que el salirse del consenso suele ofrecer comportamientos dispares. La historia ofrece muchos ejemplos. 
Pero el marketing no habla de eso, habla de libertad de gestión, flexibilidad, talento, convicción, visión… palabras mágicas para un cliente de banca privada y personal, todavía resquemado con sus entidades financieras. Pero yo me encuentro muy a menudo con esas mismas virtudes en muchos equipos de gestión sin el apellido de “fondo de autor”.
¿No era Bill Gross el gran gestor gurú de la renta fija? ¿El gran oráculo?  Ahora se oye que Gross perdió el norte (no genera alfa), y resulta que es egocéntrico, que está endiosado, carente de visión, sin capacidad de consensuar con un equipo…¿Ya no es tan bueno? ¿No hace las mismas cosas y de la misma manera que lo encumbraron?.
Los más antiguos del lugar se acordarán de Bill Miller (en activo todavía), uno de los gestores de Renta Variable USA más conocidos por superar al S&P500 durante 15 años consecutivos con el Legg Mason CrearBridge Value Trust. De hecho, dobló el beneficio del índice, un 881% desde 1991 a 2005, frente a un 411% del índice. Era Dios hecho realidad en Wall Street, pero desde ese final de 2005 hasta marzo de este 2014, el S&P le saca un 73% de diferencia. Si ponemos la inversión desde 1991 a ahora, el fondo lo hace mejor que el índice (a base de rachas puntuales), pero los que entraron en el fondo en los máximos de 2007, al calor de su inmejorable historial, todavía no han recuperado su dinero, cuando el S&P ofrece una subida cercana al 50%. (Vea gráfico)
Esto se llama riesgo gestor.  Si te gusta un fondo de autor, prueba a incorporarlo en una cartera bien diversificada, valorando previamente sus correlaciones y sesgos, y ojo a sus comisiones, que la moda de ¿alta costura? hay que pagarla. 
Por estos y muchos otros motivos, parece muy sensata la idea de llegar ahí a través de fondos de fondos, estrategia seguida por algunas entidades, de cara a delegar la selección, su valoración cuantitativa y cualitativa, así como la mejor ponderación en la cartera a profesionales especializados, para eliminar parcialmente sus riesgos.
No obstante, y como consejo general, no deberíamos asumir que llevar un apellido u otro, tanto un producto como institución (de autor, socios, eafi, internacional, Luxemburgo, etc. ) fuera suficiente distintivo para auparse como los verdaderos artífices del éxito en la gestión de un patrimonio. Detrás está la simplicidad del marketing y las modas. Ahora es más “cool”, pero las modas son pasajeras. Brillar en las pasarelas todas las temporadas lo consiguen muy pocos.
Rafael Romero, Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio (Banca Privada Unicaja)

Artículo publicado en mi blog de Funds People el pasado 8-4-2014. Enlace aquí

Analizando la personalidad de las acciones

Sabemos que hay una clara evidencia en la relación entre la psicología humana y la economía,  y entenderíamos que sin salud psicológica empresarial, no habría crecimiento sostenible, afectando a su comportamiento en las bolsas de valores.
Las empresas suelen estar muy influidas por la cultura corporativa que sus líderes han ido determinando, y que con el tiempo van siendo compartidos por las personas de la organización, ya que van imponiendo creencias, guías, valores y expectativas de comportamiento en sus interacciones entre ellos, con sus clientes y el entorno.
Un factor fundamental a analizar es el patrón de actitudes, pensamientos y repertorio conductual de sus líderes a través del tiempo, permitiendo disponer de una visión de la personalidad de la compañía,  por unos claros vínculos de interdependencia. Las personas son las que hacen la organización y no al revés.
La personalidad de la empresa, como la individual, no encaja netamente en categorías ordenadas. Cada una es única en muchos aspectos, pero podemos realizar una observación multifactorial que permita un análisis lo más objetivo posible. Podemos valorar actitudes que pueden describir parcialmente su personalidad. Por ejemplo, su política comercial pudiera ser agresiva o en el otro extremo pasiva, su actitud ante los empleados o clientes, su política de comunicación, su política de producto, su capacidad de innovación, etc.
Poseer una determinada personalidad empresarial, influye notablemente en sus resultados económicos. Una personalidad más creativa, o apasionada, o audaz, o persistente, o meditativa, o social, son rasgos que influyen notablemente en el éxito o fracaso de la empresa, por lo que debemos analizarlos.
Así mismo, las organizaciones, como las personas, pudieran enfermar. Debemos por tanto, analizar posibles vertientes patológicas de la personalidad empresarial: si una personalidad metódica se vuelve obsesiva, si una compañía con personalidad de líder se vuelve narcisista, si una audaz se vuelve psicópata, etc. Estas patologías acaban por cosechar pérdidas de cuota de mercado, abandono de clientes y empleados clave, falta de adaptación a cambios en el mercado, etc.
Los malos resultados provocarán que los accionistas cambien al líder y éste intente cambiar la cultura organizacional para llevarla hacia un comportamiento diferente, pero no siempre se hace en el momento idóneo, ni estos cambios son tan rápidos de imponer, porque las personas no cambian sus comportamientos de un día para otro y no podemos olvidar, que si las personas no cambian, la organización no cambia.
En definitiva, si la pauta de comportamiento de una empresa cotizada parece mostrar una personalidad que se va alejando de una vertiente sana a una patológica, procure no estar ahí invertido. Hay síntomas que permiten visualizar la enfermedad y sus efectos adversos, sabiendo que el tratamiento no es fácil, ni de corta duración. 
Puedes seguirme en Twitter @negoestratega
Este artículo se ha publicado también en Funds People 

Gestionando la aleatoriedad del mercado

La historia reciente nos ha mostrado los efectos de la aleatoriedad de los mercados, así como que los inversores no son puramente racionales, que las correlaciones son inestables sobre todo en periodos de agitación, que hay una asimetría en los rendimientos de los activos otorgando una mayor probabilidad a grandes movimientos bajistas frente a los alcistas, o que los cambios en los precios no presentan una distribución normal, minusvalorando los riesgos de cola.
Estos riesgos de cola, o eventos extremos, los provoca la propia aleatoriedad del mercado, y para gestionarla, debemos tener la consciencia de su existencia y comprensión. La aleatoriedad se fundamenta en tres factores: es naturalmente sorpresivo, el resultado es casual e impredecible, y tiene un valor impactante. Tendemos a actuar como si no existiera, pero está ahí, de forma natural e intrínseca en la gestión de inversiones.
Debido a estos hechos, para alcanzar nuestros objetivos financieros debemos preguntarnos… “si las cosas se ponen muy mal, ¿cómo de mal pueden llegar a ir?”
Esto es difícil de estimar en los modelos más utilizados que se fundamentan en evaluar la peor pérdida esperada para un horizonte temporal, y un nivel de confianza determinados “en condiciones normales de mercado”, porque los mercados tienden a no comportarse de forma normal por su propia naturaleza aleatoria.
Por lo anterior, los datos históricos aportan cada vez menos protección calculando probabilidades de “shocks” agudos, y su magnitud. Para mejorar estos cálculos, se empieza a utilizar la teoría de valores extremos, una rama de la estadística, muy utilizada en ingeniería y otras disciplinas, que trata de evaluar la probabilidad de eventos que son más extremos que cualquier observado anteriormente. Pero esto es complejo de llevar a la práctica en nuestro día a día.
Prepararse para lo impredecible y aleatorio es difícil, pero debemos actuar en aras de preservar el patrimonio de estos eventos, minimizando su impacto.
Si lo hacemos a partir de un notable incremento de activos monetarios, podríamos definirlo como una seguridad cara, con retornos mínimos, que descontando la inflación, al cabo de los años nos reduce el valor de nuestro patrimonio en un largo ciclo de tipos de interés reducidos.
Y preservar el valor de un patrimonio, es mantenerlo también a salvo de las pérdidas impuestas por la actual represiónfinanciera…“Nada ocurre sin riesgo, pero sin riesgo no ocurre nada”.
Podemos generar carteras con mínima varianza o añadir una asignación constante de coberturas con derivados, pero podemos gestionarla mejor con enfoques de gestión activa de carteras multi-activos, balanceando las ponderaciones de dichas clases con respecto al nivel de riesgo que aporta cada uno, frente al clásico reparto de porcentaje de efectivo entre éstas.
Adicionalmente, podemos complementar las carteras con la extensa y creciente oferta de productos “alternativos” que permiten gestionar mejor la aleatoriedad y te posibilitan reducir posibles daños de eventos extremos.
Hay que rendirse al uso de los fondos market neutral y long-short, y en general de las estrategias venidas del mundo de los hedge funds que mantengan un foco en la gestión del riesgo, gracias al uso de estrategias dinámicas de protección ante pérdidas y el uso de sofisticados sistemas de gestión carentes de emociones, que sistemáticamente toman en consideración la posibilidad de la ocurrencia de eventos aleatorios.

Artículo también publicado en la web de Funds People
http://www.fundspeople.com/gente/rafael-romero-157/blog/gestionando-la-aleatoriedad-del-mercado-32227

El punto ciego de los inversores

Dejo artículo que me han publicado en el número de marzo de la revista Funds People, por obtener el Premio de EFPA España y Funds People del mes. El artículo se inspira en el libro  “El punto ciego. Psicología del autoengaño” de Daniel Goleman, famoso psicólogo autor de “Inteligencia Emocional”, con respecto al comportamiento de los inversores en los últimos tiempos, donde solo hay dos visiones con respecto al riesgo, o asumen mucho riesgo (en Risk on) o no asumen ninguno (Risk off).
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Los inversores, como seres humanos, somos proclives a apartar de nuestra mente los hechos que nos resultan desagradables. El psicólogo Daniel Goleman en su libro “El punto ciego”, plantea que gracias a un mecanismo psicológico de defensa, creamos un punto ciego en nuestra mente que bloquea la conciencia de la memoria, y practica una atención selectiva que permite ignorar verdades controvertidas, o dolorosas de nuestra propia realidad.
La actual visión bimodal del riesgo de las inversiones, donde la mayoría de analistas, gestores e inversores están enchufados al ON o al OFF, solo valora la luz o la oscuridad. Desde hace demasiado tiempo ya no existen los claroscuros en las decisiones sobre inversiones.
La realidad es que algunos inversores prefieren conceptualmente tener poco riesgo y por tanto deberían de aceptar bajos retornos, aunque más seguros; mientras que otros inversores prefieren optar a los retornos más altos, debiendo asumir un riesgo mayor. Y en el medio deberían de existir otras opciones, según nuestro sesgo con respecto a los riesgos y oportunidades del mercado. Obviamente, no todo es blanco o negro.
Pero observamos que, como inversores, en los últimos años nos olvidamos de nuestra personal capacidad de asumir, emocional y financieramente, los riesgos de pérdidas frente al potencial de cada inversión, de valorar probabilidades a los diferentes escenarios o de realizar sencillamente, análisis más profundos y racionales. Y la celeridad de los acontecimientos nos empuja a  unirnos al galope del mercado, en muchos casos en una fase ya tardía.
Y los clientes más arriesgados, aquellos que todo su patrimonio lo tenían invertido en activos muy volátiles porque aspiraban a altísimos retornos, en el peor momento, siempre tras sufrir fuertes pérdidas, se unen al OFF de fondo, y traspasan todo su patrimonio a un fondo de liquidez ultraconservador. Y aquellos más conservadores, tras ver cómo han dejado de ganar dinero por sus inversiones más seguras, incluso perdiendo en divisas refugio, aspiran con el mercado en la fase final del ON,  a llevarse el último rebufo de rentabilidad de activos tan arriesgados como los bonos high yield o emergentes, o el fondo de renta variable que más haya subido el año anterior. Siempre tarde.
Sí, ellos se han unido al grupo para no sufrir con sus dudas e incertidumbres. Allí pueden compartir una visión común, un interés similar. Allí el inversor individual renuncia a su propio yo y los reemplaza por los personificados por los líderes, por los voceros de los mercados, que definen día a día lo pertinente y lo irrelevante.
Allí su punto ciego les impide tomar conciencia de las señales de alarma, estando solo predispuestos a prestar una atención “selectiva” a los mensajes que alimentan los sentimientos compartidos del grupo, desatendiendo aquellos que parezcan desmentirlos. ¿Cómo podrían estar equivocadas estas personas tan experimentadas?
Y esto nos aleja de lo que sabemos y debemos de recordar a nuestros clientes: no podemos alejarnos de la racionalidad de tener carteras equilibradas, construidas en base a su aversión al riesgo y con un plan de inversión tendente a conseguir sus objetivos a medio plazo, con un rendimiento histórico promedio.
Acertar si el interruptor del riesgo estará en ON o en OFF durante más o menos tiempo, es pura especulación, alejada siempre de una inversión bien planificada, y te deja a la deriva de los vaivenes del mercado. Una situación, cuanto menos peligrosa.