El futuro será distinto del pasado

“Sesgados hacia el optimismo” titulábamos nuestro informe estratégico del mes pasado, orientándonos a seguir acompañando la ola de optimismo generada por los indicadores de sentimiento y datos económicos que se iban conociendo, y sin duda ante la indiferencia que genera tener bonos, fondos garantizados o depósitos a ridículos retornos (incluso retornos negativos en deuda pública gubernamental en plazos cortos).
Este mes de marzo las bolsas europeas subieron entre un 4 y 5% excepto la española que superó el 9% aupada especialmente por el sector financiero. En EEUU, el resultado fue ligeramente negativo salvo el índice tecnológico, con subidas de algo más de un 1%.
La verdad es que nos está dando la razón el mercado, porque llevamos mucho tiempo orientando nuestra inversión en bolsa hacia Europa,  fondos globales temáticos y un poco de emergentes, reduciendo la inversión en EEUU, porque de allí podrían llegar las dudas sobre las expectativas generadas y los datos reales. Además las bolsas americanas ya llevan una sustancial distancia de recorrido frente al resto, cotizando a múltiplos más caros.
Si llegan sorpresas de que las estimaciones de beneficios esperadas no lleguen a cumplirse, sin duda serán de EEUU, ya que el optimismo ha sido especialmente intenso. Vea la gráfica siguiente:
La volatilidad sigue en mínimos. Ya comentábamos en informes pasados que esto nos proocupa porque suele señalar cierta complacencia en los activos de riesgo. Es posible que la volatilidad se reduzca porque los inversores que no creen que el mercado bursátil  va a subir,  no están apostando a la contra y solo permanecen en liquidez, una liquidez que sabemos es cada vez más abultada. Pero habrá que estar vigilantes.
Las grandes bolsas de liquidez siguen llegando a las bolsas cuando se producen caídas, que este mes han sido mínimas. Todos sabemos que llegará alguna corrección más o menos importante, porque esa es la normalidad del mercado. De hecho sería muy razonable que entremos en un periodo de cierta consolidación con algún ajuste de carteras generalizado, pero probablemente será visto como una oportunidad por la mayoría, no el comienzo de una espiral de miedo y recesión que aboque a salir huyendo hacia el oro y los bonos alemanes
Esa situación apocalíptica no parece que llegue, y mucho menos en Europa, con el BCE  insistiendo en una política monetaria muy acomodaticia y expectativas de mantener la expansión monetaria durante mucho tiempo. Aquí no habrá subidas de tipos a la vista, como en EEUU y la economía parece ir tomando una senda positiva con pasos lentos pero firmes.
Sin duda un buen factor de apoyo a Europa es la reducción del riesgo geopolítico ante las elecciones en Francia. Por otro lado unas recientes elecciones en un pequeño estado de Alemania ha quitado presión también a los riesgos de cambios en el país a futuro. El plan de Reino Unido de comenzar a  negociar la salida se ha activado, pero tienen mucho que charlar, mucho.  Será un proceso largo, y probablemente más costoso para el Reino Unido que para el resto de Europa.
Insistir  en que nuestra principal preocupación ahora es la posibilidad de que el optimismo en torno a la capacidad de Trump para estimular la economía con medidas “reales” que lleven a datos “reales”, y que debe ser tomado cada vez con mayor atención, máxime al observar cómo le han parado sus iniciativas más mediáticas.
No obstante, nuestra visión actual es que el nivel de proteccionismo que plantea Trump no será posible de realizar, por lo que la demanda externa seguirá ayudando a la economía americana (no olvidemos que la mayoría de las principales compañías del mundo son norteamericanas). China y otros muchos países seguirán vendiendo sus productos, y seguirán a cambio,  financiando a EEUU con la compra de sus bonos (con los dólares que les sobren de su superávit comercial).
No obstante, Trump tiene más ases en la manga, especialmente uno y de tipo económico. Me refiero a una previsible bajada de impuestos para que las grandes compañías repatríen al país la liquidez acumulada en beneficios obtenidos en el extranjero, y que no los han llevado a EEUU para no pagar más impuestos.
Esta medida  podría aportar también ingresos extras para financiar bajadas de impuestos a pequeñas empresas y familias, y por tanto reactivar el consumo y la inversión. No obstante, esto ya está parcialmente descontado por el mercado, por lo que esa probabilidad ya está añadida a la valoración actual de las grandes multinacionales.
Dinero fuera hay mucho, y sería también una importante inyección económica para retomar inversiones en el país por parte de las grandes compañías globales. Por ejemplo Apple, tiene una caja de 246.000 millones de dólares, pero realmente la mayor parte está fuera del país, concretamente 230.000 millones y si quisiera repatriarlo tendría que pagar un 35% de impuestos (por eso está esperando). El mercado aspira a que se reduzca a una tasa del 10% y ha sido un motor adicional para las bolsas del país.
Por otro lado, el petróleo ha caído fuertemente este mes y está reduciendo de nuevo las expectativas de inflación, influyendo en mantener los tipos de interés demandados por los inversores en los plazos medios y largos de la curva sin tensiones aparentes. De hecho, los inversores siguen en posiciones de refugio importantes en los bonos alemanes, por lo que conviene cuidar la gestión de la cartera de renta fija a una duración corta, pero no negativa.
Los bonos subordinados, convertibles, flotantes, los bonos corporativos y high Yield de mayor calidad pueden ser una fuente todavía de rentabilidad para el posicionamiento más conservador, unido a fondos de renta fija global especialmente diversificados y de gestión muy flexible y arropados por productos de gestión alternativa, especialmente long-short y market neutral.
Los desafíos actuales para la gestión del patrimonio son esencialmente los mismos que hace meses. Los mercados seguirán ajustando sus previsiones, expectativas, miedos y euforias. Si la selección de la cartera es adecuada, diversificando y gestionando los riesgosa ajustados a necesidades y en un horizonte de tiempo adecuado, el escenario actual permanece sin cambios y no deben afrontarse grandes cambios.
El mercado lo moverá los hechos que no esperamos. Finalizo con el recuerdo del  gran gestor Sir john Templeton:  “La única certeza sobre el futuro es que será distinto del pasado”. Permanezcan con una mentalidad abierta, y una orientación de cartera global y diversificada. Los resultados seguirán llegando.
Este artículo lo escribí para publicarse en el blog de Unicorp Patrimonio, donde ejerzo funciones de Director del Departamento de Inversiones
Enlace: http://blog.unicorppatrimonio.es/2017/04/06/vision-estrategica-inversiones-abril-2017/

Estrategia de Inversiones en 2017

Optimismo prudente

Cerramos un complicado año 2016, lleno de acontecimientos que fueron sucediéndose uno tras otro e hizo naufragar a muchos inversores tras los episodios vividos de volatilidad. No obstante, los escenarios más de fondo seguían cumpliendo su papel de brújula a los inversores más pacientes y con horizontes de inversión más amplios, que planteaban un crecimiento modesto pero con una tendencia alcista y sostenible, con el apoyo de los bancos centrales y de unos tipos de interés reducidos.

Esta mayor percepción de una salida final positiva para la economía global, incluyendo a las emergentes, permitió una interesante rentabilidad en las bolsas durante 2016, especialmente las americanas, con el S&P subiendo casi un 10%, y el Dow Jones un 13%. En Europa el signo fue mixto, con el Dax alemán subiendo casi un 7%, el francés acercándose al 5%, Italia perdió un 10% y nuestro Ibex también acabó el año con pérdidas del 2%. Por otro lado, conviene señalar el brillante cierre de la mayoría de las bolsas emergentes, destacando Rusia con subidas de más del 50% o de Brasil con una subida cercana al 40%.
No obstante lo anterior, buena parte del resultado final ha llegado de la clara recuperación de los precios de los activos durante el mes de diciembre, y el inversor que tras Brexit, las elecciones de EEUU o de Italia optara por reducir su riesgo y esperar a ver, se ha perdido la oportunidad de cerrar el año al menos en positivo.
Revisando nuestra Visión Estratégica de Inversiones, seguimos pensando que el ciclo económico global seguirá mejorando, así como la confianza de consumidores, empresarios e inversores, lo que podría traducirse en menores riesgos a la baja, frente al potencial latente. El resultado del referéndum británico, la victoria de Donald Trump o la derrota del primer ministro italiano, pudieran ir mostrando un creciente rechazo de los votantes hacia las políticas económicas y fiscales que han generado claros signos de desigualdad e incertidumbres sobre su futuro, dejando el terreno abonado a cambios de gobiernos y del sesgo de las decisiones futuras de los gobernantes en los países desarrollados.
Donald Trump comenzará el 20 de enero a tomar decisiones y pudiera generar volatilidad en los mercados por la capacidad y velocidad de ejecución las reformas prometidas. En marzo habrá elecciones en Holanda, con una formación de ultraderecha mejorando sus perspectivas y amenazando con convocar un referéndum para sacar al país de la Unión Europea, el llamado Nexit. También en marzo posiblemente el gobierno británico active el Brexit y el proceso de negociación. En abril tendremos la primera vuelta de las elecciones en Francia, y segunda vuelta en mayo, con un duelo entre la derecha y la extrema derecha. También en otoño tendremos a Merkel buscando su reválida, y con el ascenso de los xenófobos de Alternativa por Alemania.
No obstante, tal como hemos visto en EEUU, estos cambios a priori no tienen por qué traducirse necesariamente en malas noticias para los inversores, sino que hay que ser conscientes de que el escenario está cambiando e ir revisando también la estrategia de inversión hacia las nuevas oportunidades que pueden generarse. Normalmente los factores políticos introducen volatilidad en los mercados, pero no influyen de manera decisiva en la evolución del precio de los activos a medio plazo.
Por ello, nosotros como asesores y gestores de carteras, fondos de fondos y sicavs mantenemos una visión prudente para este año 2017, especialmente por estos riesgos políticos, pero también con un claro sesgo optimista, ya que observamos más oportunidades que riesgos para un inversor global.
Creemos que las valoraciones actuales en las bolsas son un poco altas, pero esperamos una recuperación de los beneficios empresariales, lo que permitirá ajustarla, y los análisis siguen mostrando porcentajes muy elevados de liquidez y activos no rentables en el patrimonio de los inversores. ¿Dónde encontrar un activo que genere algo de rentabilidad a estos inversores? Sin duda ninguna, los que puedan soportar la volatilidad de los mercados y tengan capacidad de mantener su inversión a medio y largo plazo, seguirán acudiendo poco a poco al mercado bursátil buscando acciones que puedan generar dividendos.
Nos preocupa el impacto del cambio de sesgo de la política monetaria en EEUU, obligado ante las buenas perspectivas de su economía, y sobre todo por la clara tendencia alcista de la inflación. Por estos factores, previsiblemente continúe la actual tendencia alcista de los tipos de interés en los plazos medios y largos tanto en EEUU como su traslación a Europa, que no obstante seguirá contando con el apoyo del BCE en los plazos más cortos.
En términos de clases de activos, y en función del perfil de riesgo de cada cliente, una cartera deberá de tener renta variable, favoreciendo en nuestra opinión Europa frente a EEUU, aunque manteniendo inversión allí. Pero la distante valoración y posibles signos de volatilidad futura en las bolsas americanas ante la posible no consecución de las probablemente infladas expectativas de la nueva administración, así como las divergentes políticas monetarias que influirán también en una sostenida fortaleza del dólar frente al euro, influirán en un mayor crecimiento de los beneficios en Europa y la vuelta de los inversores, aunque el mayor riesgo político en la zona seguirá reduciendo su claro potencial.
Los mercados emergentes claramente han cambiado su sesgo a neutral y ofrecen un claro potencial, aunque el riesgo es mayor en este momento por las incertidumbres con respecto a un posible aumento del proteccionismo global. No obstante, ofrecen un potencial retorno que pudiera compensar los riesgos. Por otro lado, llevamos varios años incrementando nuestra visión global de inversores temáticos en bolsa. Nos sigue gustando el sector de la tecnología, la salud, la seguridad, las infraestructuras y las apuestas por el crecimiento de la demanda interna. Así mismo, en un entorno de tipos de interés al alza, el sector financiero seguirá mejorando sus perspectivas de crecimiento de beneficios futuros.
Con respecto a la parte más conservadora de las carteras, favorecemos esencialmente renta fija corporativa en los plazos más cortos, incluyendo de alta rentabilidad, y subordinados bancarios, ya que su mayor cupón ofrecen un colchón de ingresos en una cartera diversificada. Así mismo la inversión en fondos de inversión de bonos flotantes, y en los que utilicen técnicas de gestión alternativa que les permita tener duraciones negativas de la cartera (que generen retornos positivos cuando los tipos de interés de la deuda sube), así como capacidades de operar a favor y en contra de bonos de diversos países y divisas.
No hay duda de que en 2017 el escenario de las inversiones seguirá siendo complicado, pero ¿cuándo ha sido fácil?  Simplemente hay que plantearse una mirada cada vez más global, más interdisciplinar, más diversificada, una gestión más activa (que no implica mover más las carteras sino de salirse más de los índices de referencia), una mejor valoración de los riesgos y eventos extremos, y esencialmente, de esforzarse en construir y gestionar carteras más inteligentes.
Una cartera inteligente la podríamos definir como una cartera más eficiente en términos de potencial de rentabilidad frente al riesgo asumido, que valore tanto las amenazas como las oportunidades. Que se construya y gestione desde factores más racionales que emocionales.
Esta seguirá siendo la receta para superar de forma consistente los retornos de los activos refugio en los próximos años, y que las entidades financieras suelen encajar preferentemente en los productos llamados “fondos de fondos” perfilados, delegando por tanto a especialistas la gestión cada vez más compleja de su patrimonio.

En busca de la meritocracia en la industria de fondos

Una solución de mejora para las gestoras con redes

En busca de la meritocracia en la industria de fondos

El modelo de negocio de la banca generalista no ha sido nunca la gestión y venta de fondos de inversión. Los fondos de inversión siempre se consideraron productos de estantería y el tener a todas las redes comerciales con el compromiso de comercializar sus propios productos ha podido estar detrás de no necesitar evaluar sus propios méritos con objetividad para poder competir por la calidad, y no por la cercanía al cliente.
Pero tengo la sensación que nuestra industria es consciente de la necesidad de virar hacia un compromiso con la “meritocracia”, gestionando y comercializando fondos de inversión.
Ahora el entorno ha cambiado, y la banca necesita productos con margen, y sin riesgo para la entidad. Además el cliente se ve obligado a desplazar sus ahorros a algún producto que tenga potencialidad de resultados mayores. Por tanto, se aúnan los intereses de ambos.
La solución creciente es vender más los servicios de gestión de productos propios que de asesoramiento de productos externos, ya que el servicio de asesoramiento es caro,  da mucho trabajo y muchos menos ingresos, y la nueva Mifid reducirá los ingresos aún más en este servicio. Cuanto antes empieces mejor.
Pero la mejora de la educación financiera de los clientes está obligando a mejorar el servicio prestado, porque ya no se fían de todo lo que se les cuenta, ahora se informan más, valoran mejor y exigen mucho más.
Ahora no es tan fácil “colocar” el producto recién salido de la fábrica de gestión, aunque tengas una gran red de tiendas. Ahora los clientes descubren las ineficiencias o sobrecostes que pudieran tener los productos,  sus mediocres resultados, etc. y sin duda, notan cuando la persona que le aconseja no sabe de lo que está hablando, solo intenta “colocar” la novedad.
Es fácil entender que se dificulta ser una buena fábrica de productos en un mercado financiero tan competitivo, flexible e innovador, ya que siempre habrá alguien que podrá hacer mejor las cosas que tú, lo que impide darle el mejor producto a tu cliente.
Probablemente la mejor solución es disponer de marca blanca de distintas clases de activos y productos multiactivos perfilados, pero asociados mayoritariamente con gestoras externas especialistas, bajo rigurosos procesos de selección y seguimiento de su calidad. Los equipos de selección de fondos y de estrategia global de inversiones liderarían este proceso en las gestoras.
Las entidades que no den ese paso, deberán realizar un gran esfuerzo en aumentar las capacidades de sus equipos de gestión y analistas, porque si no difícilmente podrán competir a medio plazo.
Los clientes pueden aprender mucho más rápido que las entidades son capaces de cambiar. La mediocridad y el conformismo son los enemigos del éxito. Debemos buscar la meritocracia en nuestra industria.
Sígueme en Twitter: @negoestratega
Importante: Las opiniones expresadas son responsabilidad única y exclusiva del autor, y no representan la posición de la entidad en la que presta servicios.

La connotación positiva del riesgo

Cuando conversas con un cliente sobre un plan de inversiones, muy a menudo su mayor inquietud es la posibilidad de encontrarse con pérdidas si está incorporando activos de riesgo.
Es una situación normal. La naturaleza de las personas les lleva a tener aversión al riesgo, es decir, en general prefieren no tomar riesgos, frente a asumirlos.
Aunque un asesor financiero, en materia de riesgos de un producto o cartera, se centre en que el cliente pueda entender las pérdidas potenciales, también debe esforzarse en explicar la connotación positiva del riesgo, porque el riesgo viene ligado a la oportunidad.
Ningún problema nos llegará si no tomamos riesgos, pero si no lo tomamos, no ocurrirá nada.
La potencialidad de pérdidas viene asociada a la volatilidad de una cartera, pero como medida de variabilidad sobre un valor medio, igual que pudiera comportarse negativamente, pudiera hacerlo positivamente: necesitamos la volatilidad asociada al riesgo para poder hacer crecer el valor de una cartera a medio plazo.  
Las pérdidas llegan cuando el riesgo se encuentra con la adversidad, cuando algo va mal y el mercado le pone un precio a la baja; pero es posible que las pérdidas no lleguen o se puedan superar en un horizonte temporal adecuado a su perfil, y el haber asumido más riesgo, te pudiera permitir generar un mayor retorno.
Por otro lado, hay que entender que existen numerosos factores de riesgo en una cartera, y no suelen comportarse de forma similar al mismo tiempo, por lo que unos factores de riesgo pudieran ser positivos para una clase de activos y negativo para otros. Por ejemplo un sorprendente elevado crecimiento económico pudiera ser una situación positiva para activos de renta variable, y negativa para activos de renta fija. 
El dilema sobre el riesgo de una cartera es la de entender que el tener riesgo en una cartera de inversión, por sí mismo, no es negativo, ya que las pérdidas puede que no lleguen y el haber asumido más riesgo, especialmente si está diversificado inteligentemente entre diversos factores de riesgo,  pudiera ofrecer un mejor retorno con respecto al riesgo asumido.
Este artículo se publicó inicialmente en mi blog de la web Funds People
Rafael Romero es Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio SV y Profesor de Asesoramiento y Planificación Financiera y Fondos de Inversión en el Máster de Asesoramiento Financiero de ESESA

Mercenary Private Bankers

El desorden llega del orden… Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes que organizar el orden, porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial. Sun Tzu, El arte de la Guerra.

Permítanme la licencia de ser provocador. El negocio de Banca Privada está agudizando el fenómeno de buscar banqueros “ mercenarios” para la batalla de crecer en volumen y resultados. Como saben, un mercenario es un soldado que lucha por su propio beneficio económico y personal, normalmente con pocas ideologías o preferencias con el bando para el que trabaja. No tiene bandera.
Actualmente estamos viviendo una intensificación de entidades, especialmente foráneas, que buscan un profesional senior con un elevado patrimonio de inversores que confían en su habilidad para gestionar su patrimonio. Estos nuevos soldados laborales, entran en el nuevo ejército tras valorar la solidez de la marca, la disponibilidad de productos y un grado de autonomía máximo, pero con una especial motivación: conseguir una buena recompensa material de las ganancias generadas en la batalla, medido en porcentaje de los ingresos generados con el patrimonio de sus clientes.
Y aquí llega un problema. La libertad de actuar, sin un adecuado control, capacita al mercenario conseguir retornos mayores por sus decisiones y plantea claros conflictos de interés con sus clientes: una gestión muy activa en renta variable y renta fija genera más gastos por brokerage, la posibilidad de invertir en fondos similares con fees más altos,  exceso de estructurados, etc. ¿Quién mide y gestiona estos conflictos? ¿Creen que sería difícil convencer a un cliente formado que en otras entidades velarán más por sus intereses?
Así mismo, para las entidades que les dan cobertura, les abre interrogantes a futuro en el negocio, expuestos al abandono de sus filas a otro bando si las condiciones mejoran, perdiendo volumen, ingresos y lo que es peor, el conocimiento del cliente, si no gestionan adecuadamente estos riesgos. Por supuesto, algún problema derivado de una actuación inapropiada de una de estas personas, puede implicar un coste importante a la entidad, en términos económicos y de imagen.
El esfuerzo de estas entidades debería de ir orientado, especialmente en estas estrategias:
– La política de captación de estos nuevos soldados debe ir precedida de un exhaustivo análisis de sus capacidades no solo a nivel de volumen de patrimonio, sino de experiencia, reconocimiento y, especialmente ética profesional, ya que serán parte de la imagen de la entidad en el exterior.
– Ir configurando también un ejército propio de banqueros, con un esquema retributivo orientado no solo al patrimonio gestionado, en volumen, rentabilidad o ingresos, sino a objetivos más a medio y largo plazo relacionados con la satisfacción de la experiencia de sus clientes en las relaciones con la entidad, así como con planes de formación y carrera, etc.
– Trabajar con su equipo de banqueros mercenarios en un grado de confianza y grandes facilidades en la relación, pero  reforzando su control, buscando un desarrollo de su actividad dentro de unos procedimientos y un marco de actuación acorde con una determinada cultura corporativa, principios de inversión y de riesgos, entre otros.
– Esforzarse por un proceso de mejora  constante de servicios y productos de alto valor añadido, aumentando el grado de compromiso y fidelidad de sus banqueros internos y mercenarios, así como de los clientes.
– Esforzarse para adquirir una imagen de marca relevante en el sector, que ayude a los banqueros a captar y mantener clientes, pero que también capacite retener a estos clientes si deciden los banqueros irse a otra entidad, sustituyendo su interlocutor .
Rafael Romero, Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio (Banca Privada Unicaja)
Puedes seguirme en Twitter: @negoestratega
Este artículo también se publicó en Funds People el 11-3-2014

Gobernando el patrimonio financiero

Hoy me han publicado un artículo en Funds People que ha resultado finalista en su concurso del pasado mes de junio, organizado junto a EFPA.

 En el artículo que dejo aquí, propongo un novedoso y sencillo símil para hacer que los clientes de Bancas Privadas, sobre todo los que también son empresarios, se interesen por mejorar su cultura financiera. La clave no es otra que hacerles comprender que las diferencias entre gestionar un negocio y gestionar un patrimonio no son tantas y que muchas de las reglas que sirven para uno sirven para el otro.

“GOBERNANDO EL PATRIMONIO FINANCIERO”

Los constantes cambios en la legislación sobre el ahorro y la inversión,  el acceso a multitud de información, la gran oferta de productos y servicios financieros, o los recientes casos de malas prácticas, entre otros, deberían de estar provocando en nuestros clientes un mayor interés en mejorar su educación financiera.

Pero estas situaciones parecen ahondar más en cierto alejamiento y falta de confianza en el sector financiero, que en despertar un verdadero interés por conocer y manejar las claves de la gestión de su patrimonio financiero personal. Quizás la perspectiva de que necesitarían aprender muchos aspectos técnicos, se visualiza como un reto tan difícil que limita la simple iniciación del conocimiento de los aspectos más básicos, que podrían ser suficientes para no perder el control de sus finanzas personales.

A clientes empresarios les explico que la gestión de su patrimonio financiero debería de visualizarlo como la de un negocio, y les invito a “gobernarlo” como Presidente de su propia compañía. Desde esa perspectiva, su tarea de gobierno debe tener la iniciativa de no ceder a terceras personas los aspectos claves de dicho gobierno. ¿Cuáles son esas claves? Como en cualquier empresa, la estrategia, la visión del futuro y la selección de las personas al que delegar el día a día, así como los principios y valores que regirán su funcionamiento.

El propietario de un patrimonio financiero debería contar con el criterio suficiente para implicarse, de forma general,  en la planificación y diseño de la estrategia de la gestión de sus ahorros e inversión, y saber seleccionar al equipo al que ceder la implantación de dicha estrategia, su “banquero-gestor”.

Gobernar, significa que también deberá negociar y establecer objetivos realistas, definir qué espera y qué riesgos puede asumir en un periodo prudencial,  así como controlar su cumplimiento en comités de seguimiento periódicos con su banquero, similares a las reuniones mensuales de un Consejo de Administración.

A partir de ahí, como Presidente de su patrimonio, debe dejar el día a día de los mercados y su gestión. El Presidente debe ser capaz de ver y dominar su empresa, conocer su situación y perspectivas, mantener la visión de fondo, pero desde un poco lejos, sin que le afecte la incertidumbre del negocio y las turbulencias del entorno.

Si nuestros clientes acaban entendiendo que la gestión de su patrimonio les obliga a pilotar su gobernanza, sentirán la necesidad de entender los principales conceptos que le permitan presidir su propio Consejo de Administración con más confianza, sintiéndose más responsables de la gestión y resultados, y seleccionando con mejor criterio a su gestor.

A veces los clientes gestionan su propio negocio como Presidente y Director General, porque se sienten los mayores expertos de su empresa, y esperan poder replicarlo con el mismo éxito en la gestión de su patrimonio financiero. Cuando lo intentan,  consiguen normalmente pobres resultados o poco consistentes, al no saber escuchar lo que los “empleados, clientes y proveedores” tienen que decirle respecto a lo que tiene que mejorar.

Nuestros clientes gobernarán mejor, si entienden los riesgos y oportunidades de las principales clases de activos, definimos un sencillo modelo de seguimiento de resultados y riesgos, y explicamos los principios de liquidez y diversificación. Un poco de esfuerzo mutuo, de cliente y entidad, serviría para mejorar su satisfacción, convirtiéndose en nuestra mejor inversión como banqueros.

Proceso de Selección y Due Diligence de Fondos de Inversion

El pasado 30 de noviembre participé en el evento Fund Experts organizado por IIR España, con la ponencia titulada “Due Diligence de Fondos, Como seleccionar un buen fondo que se alinee en tu estrategia de inversión”.

En la red no encuentro nada escrito en relación a como realizar un proceso lógico de due diligence antes de selecccionar un fondo de inversión. Sin duda, la comercialización de fondos de inversión ajenos a los propios de la entidad y de campaña, es un area de actividad relativamente nueva y la formación en este campo está siendo realmente muy incipiente. De hecho, pocos selectores de fondos profesionales llevan realizando su labor poco más de cinco u ocho años, y la metodología suele ser propia de cada selector-entidad, matizando día a día su proceso con la experiencia y el conocimiento de nuevas técnicas, así como con el uso de herramientas especializadas.

En todo caso, sería muy deseable que la mayoría de asesores de banca personal y banca privada conozcan una visión general del proceso, cuestión que abordé en mi ponencia y que dejo publicada en mi blog para el uso de cualquier persona interesada, ya sea profesional como estudiante, a la espera que pueda ser de utilidad.