Hace casi 2.000 años, el emperador romano Marco Aurelio, filósofo defensor del estoicismo, nos mostraba la naturaleza del mundo: “El mundo no es más que transformación y la vida, opinión solamente”.

El mundo se transforma de forma acelerada. Un verdadero tsunami geopolítico, social, demográfico y tecnológico, que supone un gran desafío para el futuro de empresas y familias, y para definirlo podemos recurrir al acrónimo VUCA.

VUCA describe entornos con “Volatilidad”, por estar sujetos a cambios frecuentes y significativos, con “Incertidumbre” (Uncertainty en inglés), por la dificultad de predecir los futuros acontecimientos, con “Complejidad” por la multitud de factores interconectados y la ausencia de una clara conexión causa-efecto, así con una amplia “Ambigüedad” de condiciones y situaciones que dificultan su entendimiento.

Estos factores generan confusión y dificultan la toma de decisiones. El análisis VUCA es ampliamente utilizado en la gestión empresarial y liderazgo. Comenzó a usarse por el ejército norteamericano para describir el momento surgido tras finalizar la guerra fría, y también se ha usado tras los atentados de septiembre de 2001 y en la anterior crisis económica de 2008.

Bob Johansen en su libro “Los líderes hacen el futuro” utiliza otra expresión VUCA para abordar estos factores. Más “Visión” de futuro frente a la volatilidad, mayores conocimientos y “Entendimiento” (Understanding) para afrontar la incertidumbre, una mayor “Claridad” en los procesos y acciones para superar la complejidad, así como una mayor “Agilidad” y flexibilidad para mejorar la capacidad de reacción ante los imprevistos que se puedan suceder.

En términos de la gestión de nuestro dinero, un entorno VUCA como el actual, implica un proceso también de adaptación para tomar mejores decisiones de ahorro e inversión, porque la volatilidad e incertidumbre es inherente a la propia normalidad del mercado.

Nunca habrá un futuro fácilmente predecible. Solo una visión clara de nuestros objetivos y metas a largo plazo, así como entender que se pueden construir carteras con mayor capacidad de abordar estas situaciones con éxito desde la diversificación y flexibilidad, permitirá que las emociones no nos alejen de nuestro camino. 

El mundo también seguirá siendo complejo y ambiguo. Como inversores, es un desafío que podemos afrontar con mejores medios y acompañantes, con relaciones más sencillas y transparentes para facilitar su comprensión y alineación.

La vida es evolución constante, y depende de cada uno de nosotros iniciar los cambios necesarios. Séneca, otro estoico romano nos recordaba que “no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos”.

Decida si prefiere no hacer nada y resignarse, o ser proactivo y tomar decisiones diferentes para afrontar los nuevos retos. Tome el rumbo hacia su futuro.

Artículo publicado en el Diario Sur, suplemento Dinero y Empleo el 28 de julio de 2019

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