Conductas de un líder exitoso

 “Liderazgo es la capacidad de transformar una visión en realidad”.



Extraido de Comunidad de Liderazgo e Innovación 2.0 que a su vez lo tomó de la revista Forbes, dejo artículo muy interesante en el que se explican las 12 conductas que suelen tener los líderes exitosos. Por mi experiencia, estoy de acuerdo que son las conductas principales que debemos de valorar y procurar si queremos generar liderazgo y futuros líderes a nuestro alrededor.
Estas son las conductas necesarias:

1-      Crean un ambiente donde las personas se sienten seguras de dar su opinión:
Muchas personas utilizan sus títulos o poder para intimidar a otros. Los verdaderos líderes se aseguran que independientemente de su experiencia o rango dentro de la organización, generen un ambiente donde cualquiera puede expresar su opinión sin temor. Ellos valoran las opiniones de otros basado en un profundo sentido de humildad.
2-      Toman decisiones:
Los líderes exitosos saben tomar decisiones y evitan que los equipos pierdan el tiempo en círculos. Ellos facilitan el dialogo, transfieren poder hacia abajo o toman las decisiones ellos mismos. Están enfocados en hacer que las cosas pasen para asegurar que mantienen el momentum del equipo.
3-      Comunican Expectativas
Los líderes exitosos son grandes comunicadores y prestan especial atención en comunicar sus expectativas de desempeño. En una organización siempre existen diferentes sistemas de recompensas que pueden hacer que el equipo pierda el enfoque. Por ello, los líderes siempre recuerdan qué esperan del equipo y cuáles son los resultados más importantes que deben entregar.
4-      Retan el pensamiento de otros
Los líderes exitosos entienden la manera de pensar de otros, sus capacidades y áreas de oportunidad. Ellos utilizan este conocimiento e intuición para retar el pensamiento de los equipos y ayudarlos a pensar más allá de lo que ellos creen que pueden.
Este tipo de líder logra mantener a su equipo de pie nunca dejando que se sientan confortablemente y se devuelvan a su área de confort.
5-      Rinden cuentas a otros
Este tipo de líder no tiene problema con rendir cuentas a sus superiores, colegas e inclusive a su equipo. Principalmente se enfocan en asegurarse que los otros tienen éxito, no sólo ellos.
6-      Lideran con el ejemplo
Liderar con el ejemplo parece fácil pero pocos líderes lo hacen. Ellos practican una congruencia casi perfecta entre lo que dicen y hacen. Ellos entienden que todo el mundo los está viendo y se toman su actuación muy en serio.
7-      Recompensan los resultados y el trabajo
Los líderes exitosos entienden que necesitan recompensar los resultados pero también el trabajo duro a pesar de que no haya traído los resultados deseados.
8-      Proveen retroalimentación constantemente
Los empleados o seguidores siempre desean que su líder preste atención a sus acciones. Por ello, los líderes exitosos siempre dan retroalimentación de una forma positiva y oportuna. Esto contribuye enormemente a la creación de relaciones basadas en la confianza.
9-      Hacen preguntas, buscan consejo
Los líderes no tienen problema en hacer preguntas y buscar consejo de manera constante. Aunque otros perciban a los líderes como personas que lo saben todo, realmente ellos tienen un deseo profundo por el conocimiento y siempre están buscando nuevos aprendizajes. Ellos tienen un compromiso al desarrollo de la sabiduría.
10-   Tienen una actitud positiva
Líderes exitosos crean una cultura positiva y de inspiración en medio de su equipo. Ellos saben cómo manejar su tono y traer una actitud que motiva a sus colegas a tomar acción.
11-   Son grandes maestros
Un buen líder nunca deja de enseñar porque está obsesionado con el aprendizaje. Ellos utilizan la enseñanza para mantener informados a sus colegas y equipo respecto a nuevas tendencias, estadísticas, etc.
12-   Invierten en las relaciones
Los líderes exitosos no se enfocan en proteger su dominio, sino más bien en expandirlo desarrollando relaciones mutualmente beneficiosas. Ellos se enfocan en desarrollar y elevar a otros líderes y en consecuencia, expanden su esfera de influencia.

LECCIONES DE LIDERAZGO

“Los líderes son líderes porque eligen liderar”

La clave del liderazgo es cuestión de elección y determinación. Si efectivamente esto es cierto, entonces la gente que elige y está determinada a convertirse en un líder empresarial influyente, podría beneficiarse observando a otros líderes y emplear sus observaciones para enriquecer su propio estilo de liderazgo.

Nightly Business Report –el programa diario de negocios más visto de la televisión estadounidense-, y la revista de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania se propusieron identificar a los 25 líderes empresariales más influyentes de los últimos 25 años. El resultado de dicha colaboración fue la publicación de un libro titulado “Lasting Leadership: Lessons from the 25 Most Influential Business People of Our Times” (Liderazgo duradero: lecciones de los 25 hombres/mujeres de negocios más influyentes de nuestros tiempos).

El libro identifica ocho características -o atributos- propios del liderazgo que han ayudado a las 25 personas biografiadas a superar los desafíos con los que se enfrentaron y a crear sus propios estilos de liderazgo. Ninguno de los líderes analizados en el libro dispone de todas estas capacidades, aunque poseer una sola no es bastante. No obstante, hay una cualidad común en todos ellos: la perseverancia en el compromiso con el propio proyecto y una visión a largo plazo del mismo.

Veamos cuales son esos atributos identificados del Liderazgo duradero.

1- Ser capaz de crear una fuerte cultura corporativa.

El libro destaca la importancia de construir una sólida cultura corporativa, esto es, un patrón de valores y normas compartidos entre los miembros de la empresa sobre los que se fundamente su acción, y a partir del cual se edifique la cohesión de su equipo humano; en definitiva, generar una identidad compartida y reconocible.

Lo anterior solo puede obtenerse si conseguimos ilusionar a nuestros empleados y que sientan que son parte de una estructura, de un equipo, que les ayudará a cosechar éxitos compartidos.

2- Decir la verdad.
Según Peter Druker, el sesenta por ciento de los problemas empresariales son consecuencia de la mala comunicación. El fundamento del verdadero liderazgo reside en la audacia de manifestar la verdad. Un líder necesita ser creíble e inspirar confianza.

El libro muestra como muchos líderes han aprendido a comunicar la verdad sin temor a las consecuencias, llegando a ser más apreciados y creíbles, y construyendo relaciones más profundas, ya que la verdad es el fundamento de la confianza.

3- Ser capaz de encontrar y abastecer mercados que no están suficientemente servidos.

No todas las compañías lideran el mercado desde la innovación, en algunos casos la clave del éxito radicó en la identificación de mercados inexplorados, de segmentos con necesidades insatisfechas, donde hay poco o inexistente competencia.

4- Poder ver “lo invisible”

Un atributo del liderazgo es poder ver oportunidades de negocio donde los demás no lo perciben. Para ello es muy importante observar la realidad y prestar atención a las señales que permiten anticipar el futuro, predecir crisis, cambios de tendencias, etc., aunque después deberemos de correr el riesgo de equivocarnos.

5- Utilizar los precios para crear una ventaja competitiva.

Algunos grandes líderes construyeron el éxito de sus compañías gestionando sus costes y precios para obtener una ventaja competitiva.

San Walton, fundador de Wal-Mart adoptó la estrategia de comprar barato, vender con descuento y compensar los estrechos márgenes gestionando grandes cantidades de productos. En Dell se mantenían los costes bajos al utilizar la venta directa como principal canal de venta. El líder de Amazon.com utilizó una tecnología y métodos innovadores de descuento en vetas para arañar su cuota de mercado de las librerías tradicionales y sus rivales en internet.

Un precio bajo no nos servirá para mantenernos en mercado a largo plazo, por lo que dicha ventaja deberá de ir acompañada de otro valor añadido y conseguir la satisfacción de nuestros clientes.

6- Gestión y creación de la marca de la empresa

La marca es un valor intangible que representa un conjunto de valores clave, reconocible por el público, que caracteriza el producto o servicio. Es un activo estratégico de la empresa y una fuente de ventaja competitiva frente a otros productos o servicios similares.

7- Aprender con rapidez
El escenario donde las empresas se desenvuelven es muy cambiante, por lo que requiere tener una capacidad de aprendizaje rápido para ir adaptándose a las nuevas situaciones que se van generando.

8- Gestionar los riesgos
El liderazgo conlleva enfrentarse a la incertidumbre, al riesgo, dado que los mercados se ven influidos por factores que ni pueden ser conocidos de antemano ni son completamente controlables.

La decisión de asumir o no un determinado riesgo suele depender de la potencial recompensa de hacerlo, pero puede manejarse mejor con herramientas de planificación de escenarios, que permiten visualizar alternativas futuras y desarrollar estrategias específicas para cada caso.

Ponga magia en su empresa

“No es magia lo que hace que funcione, es la forma en que funcionamos la que crea la magia”

Pocas empresas nos sorprenden tanto que podríamos decir que la experiencia de la relación con sus productos y servicios ha sido más que excelente, que ha sido mágica.

Una de las compañías que nos hacen disfrutar de verdadera magia es Disneyworld. Lee Cockerell, el antiguo responsable de operaciones de Walt Disney World Resort ha escrito un libro: “Ponga magia en su empresa”, en el que nos enseña sobre como trabajar la “fórmula del éxito”, lo que ellos hacen para que se origine la magia.

El autor señala que el secreto para poner “magia” en nuestras carreras, organizaciones y vidas es simple: Un liderazgo excepcional. Un Liderazgo excepcional que inspire a los empleados (actores), para que ellos deleiten de forma excelente a los clientes (invitados), generando su satisfacción y posteriormente lleguen los beneficios para Disney.

El autor demuestra que el liderazgo no consiste en manejar teorías complejas, sino que todos podemos ser líderes si seguimos las diez prácticas estrategias de sentido común que se destacan en este libro:

1.- Recuerde siempre que todo el mundo es importante (integración, escucha, accesibilidad)

2.- Rompa moldes (hay que reinventar el negocio)

3.- Haga de sus empleados su marca (determinar perfiles, fijarse en el talento, evaluar constantemente, despedir con tacto)

4.- Haga magia con el coaching (misión, desarrollo, ejemplo, momentos mágicos, comunicación)

5.- Evite los trastornos (hay que centrarse en escuchar a los clientes y a los empleados, avances tecnológicos, anticiparse, evaluar cambios)

6.-Averigüe la verdad (salir del despacho, empatía, seguridad, feedback sincero)

7.- Utilice combustible gratis (dedicar tiempo a los empleados, sorprenderles positivamente, publicitar, vocabulario estimulante)

8.- Manténgase en cabeza del pelotón (aprender de los mejores)

9.- Vigile lo que dice y hace (pasión, esfuerzo, ambición, humildad)

10.- Afiance su carácter (valores, ética).

Para Lee es sencillo: podemos mejorar nuestros beneficios mejorando como líderes, infundiendo calidad, carácter, entusiasmo e integridad en nuestras vidas y en nuestro puesto de trabajo.

Las personas en procesos de cambio


“…no hay nada más difícil de emprender, más peligroso de llevar a cabo y con menos garantías de éxito, que tomar la iniciativa en la introducción de un nuevo orden de cosas, porque la innovación tiene como enemigos a todos aquéllos que se beneficiaron de las condiciones antiguas. La gente teme y desconfía de la persona que promueve el cambio y no cree en nuevas ideas hasta que no tiene una larga experiencia con ellas” (Maquiavelo).

Si hemos tenido la oportunidad de iniciar un proceso de cambio en nuestras empresas, habremos comprobado que nos puede ser más o menos fácil plantear una nueva estrategia, pero el ponerlo en práctica nos es mucho más difícil. Además de la complejidad del proceso de implantación y seguimiento de la estrategia, no se suele analizar el posible comportamiento de las personas de la organización en este proceso de transformación, y éste es un factor clave. Solemos olvidar que si las personas no cambian, la organización no cambia.

El cambio en la empresa implica a las personas

Un proceso de cambio, implica una experiencia muy intensa en las personas de la organización. Abre interrogantes, incertidumbres e inseguridades. El cambio suele generar resistencias, por lo que debemos pensar algo más en términos de sentimientos y emociones, prestando atención a las reacciones que se provocan, porque esta reacción de las personas siempre es subjetiva y el impacto en cada persona depende de la percepción que cada cual hace de los hechos.

Un cambio que produzca una situación más insegura pero que ofrece más oportunidades, puede ser percibido negativamente por parte de una persona que estima sobre todo la seguridad. Pero ese mismo cambio para otra más abierta a nuevos retos, a la novedad, con más ambición, puede parecerle un reto realmente estimulante.

Adicionalmente, la velocidad con que se desencadena el cambio también contribuye a la respuesta emocional de las personas. Para unos, un cambio determinado puede resultar demasiado lento, mientras que para otros parecerá muy rápido.

Para gestionar mejor esta situación, cualquier proceso de cambio debería comenzar por una invitación a las personas a participar en él, más que enviar un imperativo para involucrarse o abandonar. Al hacer esta invitación, podríamos neutralizar una natural resistencia psicológica.

También es muy importante contar con un liderazgo directivo con capacidad de comunicar correctamente la estrategia de cambio, esforzándose porque las personas comprendan las dificultades de la situación actual, asuman los nuevos comportamientos que se esperan de ellos, y se impliquen en la transformación.

Otro aspecto clave es el buscar un fuerte compromiso de las personas de la organización en este proceso de cambio. El compromiso lo podemos alcanzar reconociendo a las personas de la organización como únicos protagonistas en el proceso, comunicando que los necesitamos para alcanzar el éxito y generando entusiasmo con alcanzar las metas.

¿Es posible cambiar el comportamiento de las personas?

Es difícil, quizás costoso, pero no imposible. Las iniciativas de cambio en la organización deben tener en cuenta las resistencias de las personas al cambio. Probablemente será la parte más compleja de implantar en el proceso, pero debemos de esforzarnos en configurar un escenario que facilite el cambio de las personas en la organización, porque el cambio, la adaptación al nuevo entorno, nos permitirá sobrevivir como empresas.

¿PUEDES DIRIGIR SIN LIDERAR?

Es posible que te hayan nombrado Director General o Director de un gran departamento y creas que por esa nominación te has convertido en un líder… pero ese atributo deberás ganártelo y si no lo haces, no serás capaz de dirigir eficazmente, debilitándote a corto, medio y largo plazo en tu puesto.

Durante años, los términos dirección y liderazgo se han estado utilizando indistintamente en los libros sobre gestión y administración de empresas. No obstante, los cambios que se han ido produciendo en las organizaciones en estos últimos diez o quince años, han roto con esa fina línea que los unía.

Debemos distinguir la dirección frente al liderazgo.

En una definición muy básica, la función de dirección se ocupa de qué debería hacer la empresa. La función de liderazgo se ocupa de motivar a la empresa para que haga lo que debería hacer.

El buen líder hará:

* Lograr que se acepte su liderazgo de una forma total y voluntaria.

*Fijará metas, objetivos y normas de comportamiento que deberán ser todo lo ambiciosos que permita la capacidad potencial de la empresa.

*Presentará a la empresa estos objetivos fijados por él y la motivará para los acepte como propios.

Un buen director ve la oportunidad y lo que hay que hacer para no dejarla escapar. Un buen líder elige el momento y el ritmo apropiados para materializar los objetivos, al tiempo que desarrolla una organización que no sólo pueda sino que además quiera alcanzarlos.

Warren Bennis ha sido el autor mas preciso distinguiendo las diferencias entre dirección y liderazgo:

el directivo (manager) administra, el líder innova;
el directivo mantiene, el líder desarrolla;
el directivo acepta la realidad, el líder la investiga;
el directivo se focaliza en sistemas y estructuras, el líder en las personas;
el directivo depende del control, el líder inspira confianza;
el directivo pregunta cómo y cuándo, el líder qué y por qué;
el directivo hace correctamente las cosas, el líder hace las cosas correctas.

Kotter, famoso gurú empresarial, nos aclara un poco más:

Cada vez puede resultar más útil pensar que quienes ocupan cargos directivos son personas que crean agendas con planes (la parte de gestión) y visiones (la parte de liderazgo); personas que establecen, a través de una jerarquía bien organizada, redes susceptibles de aplicación práctica (parte de gestión) y conjuntos de relaciones alineadas (liderazgo); y personas que ejecutan tanto a través de controles (gestión) como de inspiración (liderazgo)”.

Kotter lo resume planteando que los ejecutivos que no lideran están prácticamente programados, solamente formulan planes o presupuestos, no visiones ni estrategias para hacerla realidad.

¿Qué es liderar?

Como hemos visto, muchas podrían ser las definiciones y los significados que se dan a este verbo. Podríamos encontrarnos tantas como personas lo intenten.

En mi opinión, el líder dirige, pero sobre todo tiene la capacidad para influenciar.

La ecuación es simple : Liderar = Influenciar.

Influir en alguien podríamos considerarlo como la esencia del liderazgo, la influencia es el poder que ejerce alguien en las actitudes y el comportamiento de otra persona para lograr un objetivo.

Por tanto, liderar es animar, motivar y capacitar a los miembros de un equipo. Liderar es escuchar, es acompañar. Liderar es ayudar a triunfar.

Gánate el liderato

Es posible que tengas las características de un líder, pero debes ser aceptado como tal en el grupo, no por imposición de organigrama.

Antes de que puedas liderar, tienes que pertenecer al grupo
. Tienes que estar a la altura de los ideales y normas que el grupo había aceptado anteriormente. Si no puedes hacerlo, no podrás liderar, por mucha que sea tu capacidad o tu poder.

Si no lo consigues y tienes un buen equipo cualificado, los cambios que vayas proponiendo no serán aceptados, no influirás en las personas para conseguir los objetivos y finalmente serás destituido al no alcanzarlos.

En un símil futbolístico, es más fácil cambiar de entrenador cuando los resultados no son los esperados, que a toda la plantilla.

El Jazz y el liderazgo de empresas innovadoras

Inspirado y tomando referencias de un artículo de John S. Clarkeson, 1990. ¿Orquesta sinfónica o grupo de jazz?
Las empresas de este nuevo siglo dependen de su creatividad, de la capacidad de innovar, para sobrevivir. Para innovar, debemos de generar y estructurar una organización innovadora, ya que las empresas de éxito serán las que sean capaces de sobrepasar a sus competidores usando el cerebro (por la innovación) y no por sus músculos (por tamaño).

Una organización innovadora es la que crea un entorno que estimula y facilita la innovación, convirtiéndola en una auténtica “máquina” de continua generación creativa, pero ¿Qué clase de liderazgo necesitamos en este nuevo entorno?

La creatividad llega de los empleados especializados, de los profesionales, por lo que el mayor reto del líder es el de gestionar dichos equipos para conseguir los objetivos empresariales manejándose en un entorno cambiante.

El líder empresarial puede asemejarse al director de una orquesta, dirigiendo a un gran número de profesionales, de individuos de notable talento en su funciones especializadas.

El problema es que nadie le da la partitura al director de empresa y si la hubiera, asemejándola a una empresa muy normalizada, excesivamente burocratizada, no se permitiría el desarrollo de la creatividad. Todo su esfuerzo se focaliza en alcanzar metas de su especialidad a costa de otras funciones, de la empresa y del cliente.

Sin embargo, puede que el jazz aporte algunas lecciones, porque en el jazz, como en las nuevas organizaciones, la creatividad se basa en la colaboración, en el aprendizaje sobre la marcha, en la improvisación.

Liderar como en un grupo de jazz
El jazz se caracteriza por eludir la ejecución de las interpretaciones a partir de la lectura fiel de una partitura (sin que ello quiera sugerir que sus músicos no dominan el lenguaje musical): la base de la interpretación jazzística y, consecuentemente, del estilo, es la improvisación.

Improvisar significa que el intérprete recrea libremente el tema en cada ejecución del mismo sobre una determinada estructura armónica, ya sea en directo o en un estudio de grabación: la melodía es solo un pretexto para desarrollar una posible interpretación de la misma. En este sentido, la música de jazz se centra más en el intérprete que en el compositor.

En un grupo de jazz, el líder que sea capaz de fundir las distintas personalidades de sus integrantes, creará un único “instrumento” sumamente creativo.

Las organizaciones que pretendan sobrevivir, se esforzarán en parecerse más a un grupo de jazz que a una orquesta de música clásica. Disminuirán las barreras entre funciones y se trabajará más en equipos permanentes (Comités) de distintas especialidades valorando oportunidades de negocio con clientes. La información, abundante y actualizada, fluirá libremente entre todos los miembros de la organización.

El líder de la empresa, buscará el trabajo en equipo y la colaboración frente a la competencia. Las personas de talento se sentirán atraídas por la posibilidad de ver e influir en el conjunto del proceso, de aprender de otras personas entendidas y por la oportunidad de crear y crecer.

El líder no será el que tenga todas las ideas, ni el mayor experto en una especialidad. Será el que su visión pueda inspirar a los miembros del equipo a poner sus mejores cualidades al servicio de éste, aprovechando las diferencias para llegar a ideas nuevas. Serán capaces de convertir en líderes a los miembros de sus equipos. Crearán una organización creativa.