El psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970) publicó en 1943 su teoría de la jerarquía de las necesidades humanas o “Pirámide de Maslow”, en la que describe cómo nuestros comportamientos se correlacionan para satisfacer nuestras necesidades, desde las más básicas, como el comer o dormir, hasta otras necesidades superiores que van llegando una vez cubiertas éstas.
En la base de la pirámide estarían esas necesidades más fisiológicas y en estratos superiores, y por orden jerárquico, llegarían las necesidades de seguridad, las necesidades sociales, las de reconocimiento y las de autorrealización, entendida ésta última como nuestra necesidad de crecimiento, y el poder usar al máximo nuestras capacidades y habilidades.
Unos años después Maslow se vio influenciado por Viktor Frankl, un psiquiatra austriaco superviviente del holocausto de la Segunda Guerra Mundial.
Para Frankl, a los seres humanos nos motiva fundamentalmente la voluntad de encontrar sentido a nuestra existencia, el encontrar un propósito. Si tenemos un “por qué” siempre encontraremos un “cómo”.
Maslow añadió, posteriormente, un último estadio del desarrollo humano, las necesidades de trascendencia. Esta última jerarquía puede alcanzarse cuando todos los niveles anteriores han sido completados al menos hasta cierto punto.
Para Maslow, la trascendencia implica encontrar un propósito y significado en la vida a través de la conexión con algo más grande que uno mismo, y puede manifestarse de diversas formas, como la conexión con los demás, con la naturaleza, el arte, la música, la espiritualidad o cualquier otra forma de experiencia significativa, siendo también una forma de enriquecimiento y plenitud personal.
El periodo estival puede facilitar el momento para reflexionar y revisar nuestras principales motivaciones y necesidades vitales. Empezar por nuestros por qué, para qué, hacia dónde voy, qué quiero proteger, e ir un poco más allá, visionando cómo nos gustaría ser recordados, el legado que queremos dejar y cual será nuestra trascendencia.
La verdadera riqueza no es solo cuestión de dinero, sino que consiste en resolver con éxito la ecuación que confronta nuestro proyecto biográfico personal o familiar con nuestras posibilidades. Solo si tienes un plan de futuro puede convertirse en el medio capaz de enriquecer verdaderamente tu vida.
Artículo publicado previamente en diario Sur, por el mismo autor, Rafael Romero, el 17 de julio de 2023

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