La verdad provisional se relaciona con la limitación del conocimiento humano y la dificultad de tener una certeza absoluta, ya que las verdades establecidas son provisionales, están sujetas a revisión y cambian en función de nuevos descubrimientos y avances en la comprensión de la realidad.
Cuando planificamos nuestras finanzas es esencial reconocer que nuestras proyecciones y planes se basan en ciertas suposiciones y datos que tenemos disponibles en un momento dado. Sin embargo, estas «verdades» pueden cambiar debido a una variedad de factores, ya sean externos o personales, que pudieran afectar a la consecución de nuestros planes.
Nuestras expectativas de ingresos, gastos, riesgos y rentabilidad de las inversiones probablemente se desvíen. ¿Podré soportarlo no solo financieramente, sino también emocionalmente? ¿Cómo me sentiré si no estoy preparado cuando lleguen los eventos imprevistos?
Debemos aceptar que la incertidumbre, la aleatoriedad y la probabilidad siempre estarán presentes en nuestras vidas. Debemos ser humildes y reconocer que no sabemos qué va a ocurrir, siendo aconsejable contemplar un margen de error en nuestras predicciones.
Considerar un margen de error mejora nuestra resiliencia financiera y emocional, ya que nos predispone a preparar alternativas y recursos suficientes para enfrentar los contratiempos que lleguen sin poner en riesgo nuestras metas y estabilidad económica a largo plazo.
Además, es relevante diversificar en distintas clases de activos patrimoniales, equilibrando su potencial rentabilidad, riesgo y opciones de liquidez. Un exceso de recursos en una sola inversión o clases de activos nos hace menos resilientes ante las adversidades.
De igual modo, evitar un exceso de endeudamiento, posibilitar un fondo de emergencia para cubrir al menos seis meses de gastos, sin olvidar complementar estas estrategias con un plan de previsión para protegernos, tanto a nosotros como a nuestra familia, son una garantía de tranquilidad para el futuro.
«No hay éxito sin margen de error», dijo T. H. White. Asumamos que la vida está llena de sorpresas, desafíos y oportunidades que no podemos prever ni controlar por completo. Adoptemos una mentalidad que reconozca la inevitabilidad de lo desconocido y la importancia de estar preparados para cualquier cambio que pueda afectar a nuestros planes.
Artículo publicado inicialmente en diario Sur, el 11 de septiembre, por su mismo autor, Rafael Romero Moreno.

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