Superpronosticadores

Los humanos hemos intentado predecir el futuro desde la antigüedad consultando los astros, oráculos, calendarios, etc., habitualmente con reducido éxito. Hoy usamos la ciencia para ayudarnos a encontrar patrones y predecir mejor, porque sabemos que los expertos no vaticinan bien el futuro.

En 2011 se inició un proyecto de investigación denominado “Good Judment” (Buen juicio, en inglés) liderado por Philip Tetlock de la Universidad de Pensilvania, organizando un torneo de predicciones sobre multitud de temas de actualidad en política, economía, seguridad, etc. Trabajaron con miles de aficionados y concluyeron que la mayoría de los expertos eran batidos por un reducido grupo de estos aficionados, que denominaron superpronosticadores, como relata su libro de 2015, “Superpronosticadores. El arte y la ciencia de la predicción”.

Confirmar que hay personas que mejoran las predicciones de los expertos abre un interesante debate. ¿De quién fiarte? ¿Qué características y hábitos tienen en común estos superpronosticadores?

El estudio demuestra que los superpronosticadores no basan sus predicciones en intuiciones, sino en datos y lógica, descomponiendo los problemas complejos en partes más simples para ajustar mejor la probabilidad de los diferentes escenarios. Siempre están abiertos a diferentes fuentes de información, perspectivas y opiniones, sin estar sesgados a sus propias creencias y experiencias. Asimismo, no se aferran a las predicciones iniciales, sino que van cambiando de opinión cuando los hechos lo van demostrando, ajustando las probabilidades a la nueva información.

Por otro lado, tienden a ser muy flexibles explorando posibilidades menos obvias que las esperadas por la mayoría, al considerar factores inesperados que pudieran alterar el curso de los acontecimientos. Finalmente, tienden a trabajar en redes de pronosticadores colaborando entre ellos para mejorar sus predicciones.

En definitiva, los superpronosticadores no son adivinos. Su éxito llega por combinar una mente abierta, objetiva, flexible y autocrítica para ajustar sus predicciones con nuevas evidencias, manteniendo un permanente intercambio de ideas con otros que puedan desafiar sus suposiciones.

Si eres inversor, debes asumir la enorme dificultad de predecir el comportamiento de los mercados, pero la ciencia demuestra que, si piensas en décadas en lugar de en meses, aumenta la predictibilidad de alcanzar resultados cercanos a las medias históricas.

Artículo publicado por el diario Sur el lunes 20 de febrero

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