Experiencias y recuerdos

Recientemente ha fallecido el psicólogo y Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman. Su libro ‘Pensar rápido, pensar despacio’, escrito con Amos Tversky, facilita entender cómo trabaja nuestra mente tomando decisiones en condiciones de incertidumbre.

Kahneman sostiene que los humanos tenemos dos vías de pensamiento: un llamado Sistema 1, más rápido, intuitivo y, por tanto, más emocional e inconsciente, que es muy influyente en la toma de decisiones. Y el llamado Sistema 2, más reflexivo, lento, analítico y con un pensamiento más ordenado, que facilita decisiones más racionales y conscientes. Ambos interactúan y a menudo entran en conflicto, influyendo en tomas de decisiones no siempre acertadas.

Kahneman también analizó la dualidad entre cómo vivimos el momento y cómo recordamos nuestras experiencias.

De alguna manera, tenemos un yo que tiene experiencias y un yo que recuerda, percibiendo la felicidad de manera distinta, porque los recuerdos no siempre reflejan con precisión nuestras experiencias pasadas, ya que están sujetos a una serie de sesgos y distorsiones. Por ejemplo, estamos muy influenciados por los momentos más significativos de esa experiencia, especialmente de su final, más que por su duración total.

Según Kahneman, el yo que experimenta no tiene voz y el yo que recuerda a veces se equivoca, pero es el único que registra y ordena lo que aprendemos de la vida, y además es el único que toma decisiones.

Este enigma nos recuerda la complejidad y la maleabilidad de la mente humana, y nos invita a reflexionar sobre la trampa de los dos ‘yo’ y cómo nuestra percepción de la felicidad puede ser engañosa. También nos desafía a reflexionar sobre cómo percibimos y valoramos nuestras vidas, y a reconsiderar lo que realmente nos importa y queremos proteger, para planificar un futuro mejor.

Como ahorradores o inversores, y más allá de nuestras experiencias y recuerdos, nos invita a tomar el rumbo de nuestro proyecto biográfico, tomando decisiones más influenciadas por la razón que la emoción, esperando imaginar a nuestro yo futuro alcanzando una vida significativa, y sonriendo a nuestro yo presente por el camino emprendido.

Artículo publicado en diario Sur, el lunes 15 de abril de 2024

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