Inversiones conspicuas

Inversión conspicua es un concepto emergente que combina las finanzas, con la noción de consumo conspicuo descrito por el sociólogo Thorstein Veblen en 1899. Desde su perspectiva, ciertos bienes y servicios no solo satisfacen necesidades, sino que también proyectan poder y distinción.

En este contexto, las inversiones conspicuas incorporan atributos económicos y emocionales, como la búsqueda de retornos financieros, la pertenencia a un círculo exclusivo de inversores, la posesión de activos únicos o la proyección de un determinado simbolismo de éxito y sofisticación.

Ejemplos claros incluyen los NFT de arte digital (por sus siglas en inglés, Non-Fungible Token), un tipo de activo que representa la propiedad de una obra que existe solo en formato digital, y las “Meme Coins”, criptomonedas nacidas como bromas y que han evolucionado como inversión. Otro caso son los SPAC (Special Purpose Acquisition Companies), entidades que salen a bolsa sin un plan específico, con el objetivo de buscar adquisiciones futuras.

Todos ellos son ejemplos de activos que combinan especulación e innovación y que incorporan elementos de epidemias narrativas, un concepto explorado por Robert J. Shiller en Narrativas Económicas que se refiere a historias que resuenan emocionalmente y amplifican comportamientos colectivos, creando burbujas especulativas o modas de inversión.

En este sentido, las redes sociales han amplificado estas narrativas, permitiendo que personas de ideas afines se encuentren y refuercen mutuamente sus creencias, facilitando el auge de estas inversiones. Sin embargo, su valor depende más de una narrativa de exclusividad que de su utilidad real o rentabilidad sostenida.

Las inversiones conspicuas desafían los paradigmas tradicionales al introducir el estatus como una parte integral de su valor. Sin embargo, este enfoque no debe desviar nuestra atención de los fundamentos de una estrategia patrimonial e inversora sólida, asociada a nuestras metas vitales.

Construir un futuro financiero resiliente requiere alejarnos de decisiones impulsadas por narrativas y centrarnos en principios atemporales como la diversificación, la gestión del riesgo y la visión a largo plazo. Si mejoramos nuestra educación financiera y contamos con el asesoramiento adecuado, podremos protegernos mejor de las modas y narrativas del mercado.

Artículo publicado en diario Sur el lunes 3 de febrero de 2025

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