Aceleracionismo efectivo

La segunda ley de la termodinámica establece que la entropía, o el desorden de un sistema, siempre aumenta hasta alcanzar un punto de equilibrio, su estado de mayor desorden. En Silicon Valley ha nacido recientemente el movimiento aceleracionismo efectivo, que creen que la fuerza entrópica provocada por el progreso tecnológico, y que desestabiliza el orden social y económico establecido, no solo es inevitable, sino deseable.

Apuestan por acelerar la innovación tecnológica por una visión muy optimista de sus posibilidades futuras para solucionar todos los grandes problemas del mundo. De alguna manera, piensan en «acelerar o morir», huyendo de regulaciones y controles, asumiendo que los beneficios potenciales superarán los riesgos.

El aceleracionismo efectivo considera el desarrollo de la superinteligencia como un paso natural y beneficioso en la evolución, alcanzando inevitablemente lo que se denomina singularidad tecnológica, el momento hipotético en el que la inteligencia artificial superaría a la inteligencia humana. Entienden que la tecnología será lo que nos salvará, no nosotros mismos, ya que en última instancia pudiera llegar el reemplazo de los seres humanos por la inteligencia artificial.

Los no partidarios de dejar el camino libre a la expansión tecnológica sin límites recuerdan que, si se alcanza la singularidad tecnológica, es probable que la propia tecnología pudiera crear máquinas o sistemas cada vez más inteligentes, en un rápido efecto bola de nieve que provocaría un cambio radical en el futuro de la humanidad, quizás con nuevas formas de vida y conciencia, de efectos impredecibles e incontrolables.

Así mismo, y aunque son muchos sus potenciales beneficios, se plantean gigantescos retos éticos por la previsible pérdida de control humano, el aumento de la desigualdad y la concentración de poder según el acceso a tecnología avanzada, los riesgos de seguridad y manipulación, su impacto en el empleo y la economía, o cómo garantizarnos de una transición ética y justa para los seres humanos, entre otros.

Como inversores, conviene ser prudentes y recordar que en los mercados suelen producirse ciclos de «sobreexpectación», recogiendo muy tempranamente en el precio, las promesas de uso y beneficio de tecnologías emergentes, con habituales abismos de desilusión y ajustes de su valoración.

Artículo publicado en diario Sur por el mismo autor, el lunes 5 de febrero de 2024

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