El coste de la gratificación inmediata

En los años sesenta, el psicólogo Walter Mischel, de la Universidad de Stanford, sometió a un grupo de niños en edad preescolar a un dilema difícil: elegir entre una recompensa inmediata (una golosina) o una mayor recompensa (dos golosinas) si esperaban 20 minutos a solas. El 70% de los niños no pudo demorar la gratificación.

Tras analizar la vida posterior de estos niños, Mischel llegó a conclusiones fascinantes que detalla en su libro ‘El test de la golosina’. Los niños que demostraron autocontrol, alcanzaron una vida más exitosa en la adolescencia y madurez, con mejores resultados académicos, funciones cognitivas y sociales superiores, un estilo de vida más saludable y una mayor autoestima.

Los filósofos griegos denominaron acrasia a nuestra incapacidad de actuar de acuerdo con nuestros propios juicios e intereses.

En la sociedad actual, a menudo dominada por la ‘cultura de la inmediatez’, este concepto es relevante. En una cultura en la que se valora la gratificación inmediata y la satisfacción rápida de necesidades y deseos sin tener que esperar mucho tiempo o hacer un esfuerzo significativo, la acrasia está influyendo en las expectativas y comportamientos de sus miembros, alejándolas de procesos que requieren reflexión, esfuerzo y tiempo.

Nuestro cerebro juega un papel crucial en esta batalla entre el deseo y la razón. La dopamina y la serotonina, asociadas al placer y la recompensa, se liberan cuando obtenemos una recompensa inmediata, reforzando este comportamiento. Por otro lado, el cortisol, la hormona del estrés, se libera en momentos de tensión provocando decisiones más impulsivas.

Este sesgo hacia el presente también ha sido estudiado en las finanzas. Richard Thaler, Premio Nobel de Economía, comprobó que un alto porcentaje de individuos prefiere el beneficio inmediato hoy, frente a una ganancia mayor y segura mañana.

Si queremos enriquecer nuestro futuro, debemos entender que podemos hacerlo mejor.

El cortoplacismo reduce las posibilidades de alcanzar metas financieras más ambiciosas. Como sugería Ortega y Gasset: «Solo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande». Si adoptamos una perspectiva a largo plazo más ambiciosa, superaremos el coste de la gratificación inmediata.

Artículo publicado por el mismo autor, Rafael Romero, el lunes 9 de septiembre de 2024 en diario Sur.

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