Vivimos momentos de cambios, pero el ser humano es reacio a estas situaciones. Le abre interrogantes e inseguridades, generando resistencias y emociones encontradas. Las reacciones siempre son subjetivas y el impacto en cada persona depende de la percepción que cada cual hace de los hechos.

Pero el cambio es la esencia de la propia existencia, porque “todo fluye, todo cambia y nada permanece”, como reflexionaba el filósofo griego Heráclito de Éfeso, de mediados del siglo VI a.C., afirmando también que “el cambio permanente es lo único que no cambia”.

Sin duda, el mundo en todas sus vertientes sigue un proceso continuo de transformación y, de hecho, la única certeza que podemos tener sobre el futuro es que será distinto del pasado.

Hay tendencias que son inevitables y, si las consideramos, estaremos mejor preparados para lo que pueda llegar. Por poner algunos ejemplos, la demografía tan distintiva en el mundo emergente y en el más desarrollado dibuja enormes retos y oportunidades, o la revolución tecnológica que transforma aceleradamente la sociedad y los negocios en todos sus ámbitos, y que está siendo fuertemente impulsada por la inteligencia artificial, la fuerza más disruptiva que convertirá en obsoleto todo lo que nos rodea de forma constante. 

Un factor que seguirá siendo determinante es el freno a la globalización y el multilateralismo, así como el evidente desplazamiento del centro de gravedad económico, tecnológico y social hacia Asia, con la probable supremacía mundial de China en los próximos 30 años, que irá provocando por el camino, tensiones y la reconfiguración de un nuevo orden global. 

Creo que vivimos momentos fascinantes, pero tenemos la necesidad vital de adoptar una postura darwiniana de adaptación constante en todos nuestros roles, y también convendría reflexionar con especialistas si estamos tomando las mejores decisiones con nuestro patrimonio financiero, inmobiliario y empresarial para ser más resiliente a futuros inesperados, partiendo de un análisis global que tenga en cuenta todos los aspectos que nos afectan, personales, familiares y profesionales.

El pasado más reciente nos invita a esperar lo inesperado. ¡Vacúnate contra sus efectos!

Artículo publicado en el Diario Sur, en el suplemento “Dinero y Empleo” 7 junio 2020

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