La regla 80/20 o Principio de Pareto, desarrollado en 1896 por Vilfredo Pareto, sostiene que normalmente el 80% de los efectos provienen del 20% de las causas, y se aplica a multitud de campos. Por ejemplo, suele ocurrir que el 80% de los ingresos de una empresa provienen de un 20% de sus productos o del 20% de sus clientes.

En las bolsas de valores también sucede y la mayoría de la rentabilidad obtenida en los últimos 30 años en los mercados ha llegado solo del 20% de los valores. Una dinámica que se está acelerando por la obsolescencia de muchos modelos empresariales afectados por las tendencias disruptivas.

El último informe de longevidad empresarial de la consultora Innosight resalta que la vida media de una compañía en el índice más representativo de la bolsa norteamericana, el S&P 500, en 1964 era de 33 años, se redujo a 24 en 2016 y pronostican que disminuirá a solo 12 en el próximo lustro.

De hecho, creen que las tendencias observadas en torno a la actividad récord en capital privado y de fusiones y adquisiciones, así como el crecimiento de nuevas empresas con valoraciones de miles de millones de dólares, provocará que la mitad de las 500 principales empresas integrantes de este índice sean reemplazadas en 10 años.

Ejemplos como la pérdida de ingresos de los operadores de telefonía por mensajes SMS al llegar WhatsApp, de los ingresos publicitarios de los medios de comunicación tradicionales, o los radicales cambios en los hábitos del consumidor, nos llevan a que, como inversores, intentemos evitar caer en la trampa de comprar una compañía conocida asumiendo que un precio bajo en las bolsas solo implica un mayor margen de seguridad en términos de valoración, cuando quizás subyacen problemas estructurales en su modelo de negocio a futuro.

Por ello, la inversión pasiva en índices, que solo considera las historias pasadas de éxito, no será la mejor alternativa en un mundo en rápida transformación. La distribución desigual del 80/20 aplicado a la obsolescencia empresarial futura, favorecerá la gestión activa centrada en escoger las empresas ganadoras y, sobre todo, evitar las perdedoras.os españoles ahorran en las crisis en vez de hacerlo en tiempos de bonanza. Hacen falta políticas fiscales y monetarias que promuevan finanzas racionales.

Artículo publicado en el Diario Sur, el domingo 21 de junio de 2020

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