En ‘El paraíso perdido’, poema de 1667, John Milton nos narra cómo Satanás, un ángel caído, se rebeló en contra de Dios, por lo que Dios lo expulsó del cielo junto a su séquito y les arrancó las alas.

En términos económicos, los ángeles caídos son empresas o instituciones que tuvieron buenas perspectivas financieras, volaban alto y permanecían en el paraíso, emitiendo bonos de renta fija con rentabilidades ajustadas a calificaciones de riesgo crediticio de calidad. Pero en algún momento problemas coyunturales o estructurales deterioraron sus finanzas hasta aumentar la probabilidad de impago de sus deudas a un nivel en el que se considera la inversión en sus bonos como especulativa.

Por ello, a los emisores de bonos que pierden el paraíso de la solvencia y la confianza de los inversores se les denomina ángeles caídos, y su deuda pasa a denominarse de alta rentabilidad o bonos basura, dado su alto riesgo de crédito, aunque, como contraprestación, ofrecen un retorno más alto al inversor.

Las crisis económicas suelen acentuar los problemas en compañías con balances menos resilientes a coyunturas adversas. Desde el comienzo de la pandemia ha habido muchos ángeles caídos y los expertos esperan que lleguen más.

El propio FMI alertaba recientemente que se ha triplicado el número de ángeles caídos en riesgo de insolvencia en Estados Unidos y Europa, con 280.000 millones de euros emitidos en deuda corporativa.

Aunque las quiebras están en niveles bajos debido a las medidas de estímulo y el apoyo de bancos centrales, la realidad es que los gestores de activos han aumentado en exceso el riesgo de crédito en las carteras más conservadoras en la búsqueda de rentas imposibles de encontrar en otros activos. Pero a los actuales niveles de rentabilidad en mínimos ha llegado el momento de ser más cauteloso.

En este contexto, posiciones más conservadoras en renta fija a corto plazo diversificadas en gestores con mandatos de preservación del capital, acompañadas de estrategias flexibles con carteras globales de bonos en las que el elemento clave sea la gestión activa, permitirán una trayectoria más sólida a tu cartera de renta fija en los próximos trimestres.

Artículo publicado en Diario Sur, el domingo 7 de febrero de 2021, en suplemento Dinero y Empleo.

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